¿Cómo gestionar las desilusiones?

Arte y Cultura | Lo primero que tenemos que hacer es distinguir entre deseo e ilusión. Cuando una persona desea, quiere algo, piensa e imagina como puede obtenerlo puede aparecer una estrategia a seguir para tratar de colmar el deseo. Este último motiva, da energía y un rumbo a seguir para llegar a su satisfacción. | Eme

En cambio en la ilusión, la persona quiere algo y se imagina que alguien o algo será como ella fantasea, sin chequear con la realidad objetiva. Esto lleva a la desilusión, frustración, rabia, rencor o depresión que afectan negativamente a la persona. Esta es la teoría de las polaridades: primero aparece la ilusión y luego la realidad conlleva a la desilusión. La única salida adaptativa es integrar deseos con la realidad, ver si es posible y cómo se puede satisfacer los anhelos personales.

Existen personas propensas a refugiarse en su mundo interior, a tener muchas fantasías. A diferencia de otros seres que tienen los pies sobre la tierra, que razonan sobre cómo obtener lo que ellos quieren, los primeros son más proclives a las frustraciones porque se desilusionan con  el devenir de la vida que les muestra que la realidad es distinta a sus ilusiones. Los segundos tienen deseos que pueden ser cumplidos sí son reales y siempre que la persona mueva energía para su obtención.

El deseo y el poder ver la realidad externa e interna de las personas tienen que ser el motor de las acciones. En la ilusión, hay un deseo que se da por sentado que ocurrirá sin corroborar, sí es posible y sin definir acciones para obtenerlos.

Las personas que se ilusionan fácilmente ponen el foco de su vida en los otros o en que algo sucederá y se olvidan de ellos mismos, se llenan de fantasías que no pueden cumplir.

Las desilusiones amorosas son las más frecuentes y luego le siguen las laborales. Las primeras son más intensas; muchas veces se cree equivocadamente que la pareja solucionará tus problemas y todo dependerá de él o ella, eso te transformará en un satélite y girarás en torno a tu compañera/o. Grave error, es un pensamiento, una ilusión que alimenta y produce las condiciones emocionales para desarrollar dependencia a los vínculos y /o sustancias. Nadie cambia porque su pareja lo desee.

Es importante que puedas detectar la diferencia entre tus deseos y tus ilusiones. En el primer caso estás vinculado con tu medio ambiente y conectado con tu mundo interno. En el segundo caso, tenés una fantasía y sin chequear que sucede a tu alrededor, ya imaginas que es real.

En el consultorio, los psicólogos vemos personas que lucharon durante largos años por cambiar a su pareja. Se ilusionaron con que ellos podrían cambiarlos. Así la relación se desgasta y conlleva a una profunda desilusión amorosa. El punto es que se podía haber evitado sí no se hubiera negado lo que la situación o la persona realmente es y puede brindar.

La ilusión es como la droga, alivia pero luego cuando no se cumple, la persona se angustia, se deprime, se torna agresiva.

Los deseos sirven para motivar y producir acciones, en cambio la ilusión lleva a la frustración pues todo pasa en el terreno de la imaginación de la persona ilusionada.

 

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