La historia de Agustina Barroso de cortarse el pelo para ser aceptada por los hombres a convertirse en la mejor defensora del fútbol brasileño

Es una de las figuras del seleccionado, pero no podrá estar en el debut el jueves 8 de abril en el Basque Country International Women´s Cup. Juega en Palmeiras y recuerda su infancia: “Volvía llorando a casa”.

En un portugués casi nativo, Agustina Barroso le pregunta a una compañera dónde apoyar el celular en horizontal para comenzar la entrevista con Toda Pasión. El idioma lo maneja perfecto ya que desde hace cuatro años juega en el fútbol brasileño. Hace un año llegó a Palmeiras, club en el cual fue elegida en el 11 ideal del campeonato y es la única extranjera en el equipo. Sin embargo, el hecho de jugar en el país vecino hoy se le volvió un pelotazo en contra: no estará con la Selección en la Basque Country International Women´s Cup, torneo amistoso que se disputará en España y al que no podrá asistir por cuestiones de vuelos y pandemia. “Lo hablé con Carlos (Borrello) y lo entendí. Pero me duele”, reconoce.

Pero en estos días vienen de Brasil a jugar Copa Libertadores... ¿Por qué vos no?

-Si iba directo a Europa tenía que hacer cuarentena. El fútbol masculino mueve un poco diferente las cosas... Pero es entendible. Brasil está en una situación muy complicada.

Oriunda de Tandil, a los 27 años la defensora reconoce haber dejado atrás un pasado difícil, pero admite que las dificultades forjaron su personalidad. “Mis papás son profes de Educación Física, en casa siempre se respiró deporte. Nunca me obligaron a hacerlo, sí me incentivaban. Siempre hubo una pelota, principalmente de básquet, porque mi viejo era DT. En el patio de casa empecé a jugar con mi hermano y los amigos le rompía las plantas a mamá, los vidrios. Ella fue la primera que me llevó a una escuelita de fútbol. Mi papá estaba preocupado, pero después terminó aceptando...”.

-Elegiste el fútbol por encima del básquet...

-Si pudiera jugar al básquet al mismo tiempo que al fútbol, lo haría. Me encanta. Miro en la tele siempre partidos. Me llamaron de la Selección y todo fue llevando a que siga el camino del fútbol. A los 16 tuve que elegir, porque también había debutado en básquet. Creo que no elegí mal, ja.

-¿En qué contexto creciste?

-Fue una época bastante complicada, por el tema de la discriminación. Lo sufrí bastante, en la escuela y en los partidos. Hoy me pongo a pensar en lo que pasó y no me duele, pero sí en aquel momento fue difícil. Tuve la suerte de que en mi casa siempre me apoyaron. Otras chicas no tuvieron la misma suerte que yo. Un día me golpearon en el colegio simplemente por estar jugando con los chicos. En ese momento me había cortado el pelo, fue el extremo para parecerme más un varón. Le pedí a mi mamá que lo haga, me preguntó si estaba segura y lo hice. No quería que haya diferencias en medio de un partido para que me distingan pero bueno... no hubo mucha solución. Hubo momentos en los que quise parar, volvía llorando a casa... Mis papás fueron clave, me apoyaron siempre y me dieron libertad para elegir”.

-¿Quién te discriminaba?

-Los padres... era lo que más sorprendía. Insultos, “una mujer no te puede pasar”... Los chicos no tanto, pero los padres hacían eso. En el colegio sí, mis compañeros. Era algo del día a día.

-¿Cuándo te sentiste aceptada?

-Todavía sigue pasando, en redes sociales... Hoy lo llevo de otra manera. Cuando llegué a la Selección entendieron que lo hacía por un motivo, porque me gusta. Ahí empecé a tener un poco de reconocimiento. Igual, sigue habiendo comentarios como que nosotras no podemos jugar al fútbol. Si ves los comentarios son para todos, hombres y mujeres. Nada está bien, nunca está bien. Si insultan a Messi, ¿qué nos toca a nosotros?.

-Y qué cambió de aquella nena que se cortaba el pelo para jugar con hombres a esta que es figura en Brasil...

-El respeto que me tengo cambió mucho. Cortarme el pelo fue un desafío y forjó mi personalidad. Me siento mucho más segura, hoy tengo los objetivos más claros. En ese entonces era momento de aceptación y hoy de conquistar y concretar lo que quiero.

Antes de debutar en la UAI Urquiza, allá por 2011, Agustina soñaba con ser el Ratón Ayala o Walter Samuel. Incluso, marcaba a su hermano en el patio de su casa, quien por aquellos años simulaba ser Gabriel Batistuta. Hoy, se emociona cuando una niña sueña con ser como alguna futbolista. “Es una batalla ganada esa, ya se ganó. Que sepan nuestros apellidos, quiénes somos, se ganó”.

Su ciclo en la Selección comenzó a los 16 años y hoy es una de las figuras del equipo. Claro, no todo fue color de rosas. En 2018, durante la Copa América, el equipo hizo el recordado gesto del Topo Gigio que generó mucha repercusión. Luego, un Mundial inolvidable.

“Aquel gesto hizo bastante ruido. Fue una situación chocante, pero creo que lo necesitábamos. Soy consciente de que eso viene acompañado de resultados que nosotros tenemos que dar. Haber clasificado al Mundial fue un motivo para que nos escuchen. Queremos nuestro espacio, pero necesitamos dar respuestas y resultados. El Mundial me cambió la vida. La exposición que tuvimos -por los resultados- fue un antes y un después”, dice.

-¿Qué es lo próximo en la Selección?

-El próximo desafío es ir al Mundial 2023 y clasificar a los Juegos Olímpicos. Es un objetivo claro que deberíamos tener todas.

-Jugaste en Europa y ahora en Brasil... ¿qué tan lejos estamos?

“Estamos lejos. Lo veo en Brasil, hay diferencias con Argentina. No me gusta decirlo porque es el país que amo y extraño, pero hay cosas que cuando vuelvo no las entiendo. Acá se las respetan a las jugadoras, porque es el trabajo de ellas. Nadie juzga a quien haga su trabajo. Falta cambiar ese chip.

-¿Cuál es el próximo paso en el fútbol argentino?

-Habría que hacer un torneo más, porque físicamente te exige a que estés mejor. En Brasil jugamos 2 torneos al mismo tiempo. Te tenés que cuidar. La competencia es muy grande, es difícil mantener la posición, luchar en el día a día... Un torneo más hace que la exigencia física y los cuidados personales sean diferentes.

-¿Te gustaría probar otra faceta por fuera del fútbol?

-No tengo la cabeza en otra cosa en este momento que el fútbol. Dejé en cuarto año kinesiología, es un objetivo pendiente, quiero terminar la carrera. Al mismo tiempo tengo como objetivo poner mi restaurante, porque me encanta cocinar... ¿Dónde? No lo sé.

MB

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