Centenares de goyanos se unieron anoche en una movilización popular y una misa convocadas por la Iglesia Católica para expresar su solidaridad con los más de 260 trabajadores despedidos de la empresa textil ALAL. La procesión, con antorchas y velas, partió desde las puertas de la fábrica hasta la parroquia San José Obrero, donde el obispo diocesano Adolfo Ramón Canecín ofició una misa para orar por la crítica situación laboral.
El obispo Canecín, al encabezar la procesión, pidió poner en manos de Dios y la Virgen esta crisis que afecta a tantas familias, enfatizando que el rol de la comunidad es rezar unida y brindar consuelo, más que realizar análisis políticos o sociológicos. Durante la misa, oró especialmente por la preservación de las fuentes de trabajo y el sustento de las familias damnificadas.
La Iglesia mostró un mensaje de cercanía y apoyo concreto, pidiendo a los párrocos que identifiquen a los trabajadores desvinculados en sus comunidades para realizar visitas domiciliarias y ofrecer consuelo y escucha. La ausencia de autoridades municipales y provinciales en la convocatoria fue notable, recordando una situación similar durante el cierre de otra fábrica años atrás.
Desde Buenos Aires, el obispo emérito Ricardo Oscar Faifer envió un mensaje de consuelo, exhortando a no perder la esperanza y recordando que la fe debe traducirse en acciones solidarias. Con un fuerte abrazo y su bendición, reafirmó su compromiso pastoral con la comunidad goyana en este momento de dificultad.