Primer Concejo Municipal de Goya: 162 años del inicio del gobierno local electo

El 7 de febrero de 1864 marca un punto de inflexión en la historia institucional de Goya: ese día se instaló el primer Concejo Municipal, con Pascual Lódola como presidente, dando comienzo al ejercicio del gobierno local electo. Hasta entonces, pese a que la localidad había recibido el rango de ciudad en 1852, la autoridad comunal era ejercida por un Prefecto designado anualmente por el Poder Ejecutivo provincial, figura que había reemplazado al antiguo Alcalde de la villa. La constitución del cuerpo colegiado significó el paso de una administración delegada a otra de carácter representativo, más acorde con el crecimiento demográfico y económico de la ciudad.

El primer Concejo estuvo integrado por Pascual Lódola, Juan Canevaro, el doctor Desiderio Rosas, Vicente Ibáñez, Fermín Soto, el coronel Santiago Baibiene y el doctor Carlos Fossati. A ellos les tocó ordenar una comunidad que rondaba los cuatro mil habitantes y que, en la década previa, había experimentado mejoras sustanciales: ampliación de la escuela pública, habilitación de instituciones educativas particulares, alumbrado con faroles de sebo, disposiciones de tránsito, obras edilicias y gestiones para la construcción del nuevo templo.

LAS PRIMERAS DECISIONES
Instalado el Concejo, las resoluciones iniciales revelan cuáles eran las prioridades de la época. El 21 de marzo de 1864 se dispuso la organización de una escuela pública «bajo un sistema sólido y adecuado a su importancia». La nota dirigida a José Eusebio Gómez establecía un sueldo de 60 pesos metálicos mensuales y la posibilidad de cobrar hasta 2 pesos por alumno particular, reservándose el municipio el derecho de incorporar gratuitamente a un número indeterminado de estudiantes. El documento, firmado por Luis de Barbieri y Pascual Lódola, muestra la centralidad que la enseñanza ocupaba en el proyecto urbano.

Otras medidas buscaron ordenar la vida cotidiana. El 27 de agosto de 1864 se prohibió el juego con barriletes o pandorgas, especialmente de noche, por los accidentes ocasionados al colgarles materias encendidas. Ese mismo año se vedó el galope a caballo por las calles, decisión que generó reclamos de médicos que pedían permisos especiales por la urgencia de su labor. A partir de 1865 se volvió obligatorio el registro de fallecidos con certificado médico y se exigió el entierro antes de las 24 horas del deceso, norma sanitaria avanzada para su tiempo.

URBANISMO Y PROYECCIÓN
El nuevo gobierno local también intervino en la fisonomía de la ciudad. Se prohibió la construcción de casas con corredores hacia la calle para preservar la armonía edilicia y se ordenó cercar los terrenos baldíos con paredes de ladrillo de dos varas y media, además de construir veredas de una vara y media. En 1870 se reservaría un amplio predio al oeste para la futura Plaza del Puerto, luego denominada Plaza Italia, espacio que simbolizó la apertura de Goya a las corrientes inmigratorias.

La preocupación por las comunicaciones ocupó un lugar central. En 1869 el debate público giró en torno a la necesidad de un puente sobre el río Corriente y de terraplenes que atravesaran los bañados. El periódico «La Esperanza» advertía que el aislamiento encarecía fletes y debilitaba el comercio frente al puerto de Concordia. Estas discusiones muestran a un Concejo atento a los desafíos económicos de una ciudad que aspiraba a mantener su liderazgo provincial.

EL SENTIDO HISTÓRICO
El primer Concejo Municipal no solo dictó ordenanzas: inauguró una forma de gobernar basada en acuerdos locales y en la búsqueda del bien común. Sus actas reflejan un esfuerzo por equilibrar progreso material, educación y convivencia, en un contexto político complejo para la provincia. La figura de Pascual Lódola, al frente de aquel cuerpo, quedó asociada al nacimiento de la autonomía municipal.

A 162 años de aquel acontecimiento, la efeméride permite comprender que muchas preocupaciones actuales —la infraestructura, la educación, el orden urbano— ya estaban presentes en los orígenes institucionales de Goya. El legado de 1864 no es solo jurídico; es también cultural, porque sentó las bases de una identidad ciudadana que continúa proyectándose.

REFERENCIAS

Mendoza, R. O. (2020). Arqueología de la literatura correntina: Goya libro I (1.ª ed., p. 149). Goya: Damián De Marco. ISBN 978-987-47692-0-6.

OpenAI. (2025). Imagen ilustrativa de época sobre el Primer Concejo Municipal de Goya, 1864 [Imagen generada por IA a partir de indicaciones del autor]. DALL·E.

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