El último informe del iNDEC mostró que el Nordeste registró en mayo un aumento de precios del 2,6%, superior al promedio del país.

Los datos oficiales volvieron a ubicar al Noreste Argentino (NEA) como la región con mayor inflación del país. De acuerdo con el informe difundido por el Indec, durante mayo el nivel general de precios aumentó un 2,6% en Chaco, Corrientes, Formosa y Misiones, mientras que el promedio nacional se ubicó en el 2,1%. La diferencia no es un hecho aislado. El relevamiento refleja que el Nordeste mantiene una dinámica de aumentos superior a la media argentina y conserva el primer lugar en el ranking de inflación acumulada de 2026.

Entre enero y mayo, la inflación en el NEA alcanzó el 17,6%, frente al 14,7% registrado a nivel nacional. La comparación interanual también mostró una brecha: la región acumuló un incremento de precios del 35,3%, contra el 33,2% del promedio argentino.

El informe estadístico indica que la distancia con el resto del país se sostiene desde el comienzo del año y afecta especialmente a las provincias del Nordeste. Mientras en otras regiones el comportamiento de los alimentos tuvo una incidencia determinante, en el NEA el principal factor de presión fue el rubro Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles. Ese segmento registró una suba mensual del 8,4%, impulsada principalmente por los incrementos en alquileres y en el costo del gas en garrafa. También se ubicaron entre las divisiones con mayores variaciones Comunicación, con un 3,9%, y Restaurantes y hoteles, con un 3,2%. En tanto, Alimentos y bebidas no alcohólicas aumentó un 2,1%, aunque continuó teniendo un peso importante en el presupuesto de los hogares de la región.

El relevamiento del Indec también muestra que los servicios mantienen un ritmo de crecimiento superior al de los bienes en el Nordeste. En lo que va del año, los bienes acumulan un incremento del 15,8%, mientras que los servicios ya alcanzan el 23,5%. A su vez, los precios regulados registran una variación acumulada del 28,5%, el porcentaje más elevado entre todas las regiones del país.

Otro de los datos destacados es el comportamiento del rubro Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles, que acumula un aumento del 39% en apenas cinco meses, muy por encima del promedio nacional para ese segmento. Con estos indicadores, el NEA cerró mayo nuevamente como la región con la inflación más alta de la Argentina, consolidando una tendencia que se mantiene desde el inicio de 2026.

Crecen carencias en trabajo, salud y alimentación

Los principales indicadores de carencia se concentran en la falta de empleo de calidad con seguridad social, el acceso limitado a recursos de salud y la insuficiencia alimentaria, factores que impiden una mejora integral en las condiciones de vida de la población. Entre los años 2024 y 2025, la pobreza medida estrictamente por ingresos descendió del 36,0% al 26,4% de los hogares. Sin embargo, en el mismo periodo, la proporción de hogares con al menos una carencia social no monetaria aumentó del 65,6% al 67,3%, lo que evidencia que la capacidad de consumo no resuelve las privaciones estructurales.

Los datos corresponden al informe “Mayores privaciones sociales en una Argentina con menor pobreza monetaria”, publicado en junio de 2026 por el Observatorio de la Deuda Social Argentina (Odsa) de la Universidad Católica Argentina (UCA), que procesó NA. El estudio analiza el bienestar desde una perspectiva multidimensional que abarca seis dimensiones de derechos económicos y sociales. En la ponderación del informe, el mayor deterioro se registra en el mercado laboral y la seguridad social, con una carencia que alcanza al 33,1% de los hogares en 2025, frente al 26,7% que se registraba en 2017. Asimismo, el déficit en el acceso a la salud subió al 34,3% y la privación alimentaria escaló al 18,7%. Según el documento, “los indicadores multidimensionales permiten evaluar privaciones que quedan ocultas detrás del dato monetario”. Esta dinámica generó un aumento en el segmento de hogares que no son pobres por ingresos pero mantienen carencias sociales, el cual pasó del 33,3% al 42,9% en el último año analizado.

El informe destaca que existe una “mayor fragmentación y segmentación laboral, así como también pérdida de acceso a recursos esenciales”.
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