En una lección magistral de malabarismo retórico y contorsionismo institucional, la concejal oficialista Vivian Merlo pasó por el estudio del programa El Nuevo Día, conducido por Javier Bovino, para intentar aclarar lo inenarrable: cómo es posible que en un órgano legislativo de 15 integrantes, el oficialismo termine copando las dos sillas asignadas al Concejo Deliberante en el Comité Operativo de Emergencia (COE) sin dejar ni las migajas para la oposición.

La respuesta de Merlo no decepcionó a los amantes del absurdo: todo fue una pura “casualidad”.

La “Casualidad” de ser autoridad y auto-elegirse

Con una serenidad que rozó el descaro, la concejal explicó que la designación en el COE “no tiene nada que ver” con que ella y Marcelo Frattini sean las autoridades del Concejo Deliberante (vicepresidenta 2ª y vicepresidente 1º, respectivamente). Según su brillante lógica, que ambas sillas hayan quedado en manos de la cúpula oficialista es una simple coincidencia del destino, un capricho del azar cósmico.

“Es una casualidad… no es una cuestión ni de privilegios ni de cargos, como se ha dicho, ni una cuestión política, sino de representatividad institutional”, soltó Merlo sin ponerse colorada.

Claro que sí. En el “democrático” recinto del HCD, donde la mayoría propia del oficialismo votó 9 a 6 para auto-otorgarse la representación, la falta de pluralidad no fue una maniobra política: ¡fue suerte! Una alineación planetaria donde las casualidades siempre favorecen al mismo lado del mostrador.

Miedo al control: “Tranquilos, nosotros nos auditamos solos”

Durante la entrevista, el periodista Javier Bovino, intentó suavizar las críticas vertidas el día anterior por la concejal opositora Sabina Valeria Calvi. Ante la pregunta sobre por qué se excluyó a la oposición de un organismo que administrará recursos y fondos de emergencia ante el fenómeno de El Niño, Merlo apeló a la fe ciega de los vecinos:

“Nosotros somos transparentes porque la gestión del intendente Mariano fue transparente desde el primer momento… Si entra plata en las emergencias, el HCD sigue cumpliendo la función de controlar”.

Traducción para el ciudadano de a pie: No hace falta que la oposición esté en la mesa donde se toman las decisiones ni donde se manejan las contingencias, porque el oficialismo se controla muy bien a sí mismo. ¿Para qué molestar a las minorías con aburridas tareas de fiscalización cuando el Ejecutivo local desborda tanto entusiasmo por la “transparencia”?

Cuando faltan argumentos, a limpiar la vereda

Cerca del final de la entrevista, tras dar vueltas en círculos sobre cómo el 9 a 6 en el recinto legitimaba la exclusión de la oposición en el órgano más “democrático” de la ciudad, Merlo decidió cambiar radicalmente de libreto. Ante la inminente llegada de las lluvias y las posibles inundaciones, la concejal prefirió pasarle la pelota a la ciudadanía:

  • ¿El problema de las inundaciones? Que la gente saca la basura fuera de horario.
  • ¿Los canales obstruidos? El papelito que tirás en la calle.
  • ¿La solución a la emergencia? Que seamos empáticos y limpiemos el frente de casa.

Así, en un abrir y cerrar de ojos, la responsabilidad de una gestión de emergencia que busca evitar desastres pasó de los despachos municipales y del flamante COE a los hombros del vecino que se olvidó de juntar las hojas secas de la vereda.

En conclusión, la visita de Vivian Merlo a El Nuevo Día dejó dos certezas irrefutables: que en la política local las “casualidades” siempre benefician a los mismos, y que cuando la tormenta apriete y el agua suba, la culpa no será de la falta de control ni de las mesas ejecutivas monopólicas… será de ese plástico que no tiraste en el cesto a tiempo.

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