La tensión por los chips más avanzados ya no se limita a la industria. Ahora también alcanza la economía, la defensa y la energía. Las estrategias de Washington y Pekín pueden definir el equilibrio tecnológico y mundial de los próximos años.
El desempleo juvenil aumentó a nivel global en 2025: cómo impactó el auge de la IA
Antel invertirá u$s 70 millones en un centro de datos para inteligencia artificial
La inteligencia artificial dejó de ser solo una herramienta de innovación para convertirse en un factor estratégico para las grandes potencias. Estados Unidos y China compiten por liderar su desarrollo ante el impacto que puede tener sobre la economía, la seguridad y el escenario internacional de las próximas décadas. En esa disputa, los semiconductores adquirieron un valor central; su fabricación y acceso pueden determinar qué países tienen la capacidad para avanzar más rápido en una de las transformaciones tecnológicas más importantes del siglo.
En el centro de esa confrontación hay una pieza clave: el chip, un componente cuyo acceso se volvió estratégico para el desarrollo de IA. Es por eso que, Washington y Pekín buscan asegurar el suministro de los semiconductores más avanzados, a la vez que intentan reducir su dependencia de las capacidades controladas por el otro.