Marcelo Colombo, titular de la Conferencia Episcopal, cuestionó la falta de respuestas frente a una problemática que se profundizó en los últimos meses, con una morosidad familiar que llegó al 12,8% en los bancos y al 30,1% en las billeteras virtuales.
El fuerte incremento de la morosidad y el crecimiento del endeudamiento familiar encendieron la alarma de la Iglesia, que manifestó su preocupación por las familias argentinas que no logran cumplir con sus deudas. Así lo expresó el titular de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA), monseñor Marcelo Colombo, quien pidió avanzar hacia algún tipo de regulación para evitar que los hogares queden atrapados en compromisos difíciles de afrontar y reclamó al Gobierno que no tenga “una mirada superficial” sobre el problema.
Su planteo se da en un escenario de preocupación por la morosidad de las familias, que ya llegó al Congreso luego de que la oposición convocara a una sesión especial en la Cámara de Diputados para el 9 de septiembre. A su vez, en respuesta, La Libertad Avanza convocó a una reunión de la Comisión de Finanzas para el 2 de septiembre.
Al mismo tiempo que el presidente Javier Milei sostuvo que la morosidad es un problema entre privados y descartó una intervención estatal (“¿Les pusieron una pistola en la cabeza para hacerlo? No”), desde distintos sectores de la oposición reclaman medidas ante el deterioro de la capacidad de pago de los hogares.
Endeudarse no necesariamente significa estar en una situación económica grave, porque una persona puede sacar un crédito para comprar un electrodoméstico, financiar una compra o afrontar un gasto extraordinario y luego pagar las cuotas. La preocupación aparece cuando el crédito empieza a utilizarse para llegar a fin de mes.
sobreendeudamiento en corrientes
Sobre este punto, Colombo fue claro durante la entrevista. El titular de la CEA comparó la situación con la discusión que la Iglesia había dado en torno a la ludopatía online. Ahora, según explicó, el problema aparece también por el uso de billeteras electrónicas y por la necesidad de recurrir al crédito para cubrir necesidades básicas.
Sobre las deudas, explicó: “Hay deudas que son claramente leoninas al momento de contraerlas y otras que son a gotas, que uno se va quedando de una manera rápida en una situación muy desventajosa para poder satisfacer”.
Ahora bien, con “deudas leoninas”, Colombo se refiere a aquellas que tienen condiciones muy desfavorables para quien las toma, por ejemplo, intereses o costos que hacen que devolver el dinero resulte cada vez más difícil. En el otro caso, habla de deudas pequeñas que se van acumulando, como una compra con tarjeta, un préstamo de una billetera virtual, otro crédito para pagar el anterior y así sucesivamente.
Por eso, el religioso planteó que debería discutirse “cuánto del monto del sueldo de alguien se puede gastar” y establecer criterios para la contratación de determinados créditos.
La morosidad bancaria volvió a niveles preocupantes
En un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) elaborado a partir de información del Banco Central (BCRA) y de la Central de Deudores (CENDEU), la morosidad bancaria de las familias llegó al 12,8% en junio de 2026. A saber, para entender la magnitud del dato hay que mirar hacia atrás.
Se dio a conocer que, en términos históricos, hubo que retroceder hasta los años posteriores a la crisis de 2001 para encontrar niveles de morosidad bancaria familiar tan elevados. El máximo se registró en septiembre de 2003, cuando la irregularidad llegó al 32,7%.
A pesar de ello, en la situación actual una parte importante del endeudamiento ya no pasa solamente por los bancos. Las billeteras virtuales y otros proveedores no bancarios de crédito ganaron protagonismo en los últimos años. Y allí el aumento de la morosidad fue todavía más fuerte.
Banco Central
Entonces, la tasa de incumplimiento en ese segmento pasó del 7,3% en noviembre de 2024 al 30,1% en junio de 2026. De esta manera, superó incluso el máximo registrado durante la pandemia, cuando había llegado al 27,1% en mayo de 2020.
Si se toman en conjunto las deudas con bancos y billeteras virtuales, la irregularidad de los hogares rondó el 16% en junio de 2026.
Además el informe del CEPA calcula que, si se compara junio de 2026 con febrero de 2024, antes de que comenzara a acelerarse el deterioro, el sistema crediticio incorporó 2,6 millones de nuevos deudores morosos.
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