Después de escuchar al Presidente y al ministro de Economía en Nueva York y París, los inversores respondieron con la venta masiva de bonos argentinos, disparando el riesgo país de 485 a 655 puntos. La recesión, las inconsistencias del plan y el hartazgo con la crisis marcan la escena.
Por
David Cufré
Para que se cumpla la nueva promesa del Gobierno de un crecimiento económico del 3 por ciento este año, la actividad debería registrar una expansión firme del 2,2 por ciento mensual durante cinco meses seguidos, entre agosto y diciembre, a razón de 4,9 por ciento en el período. No parece sencillo, teniendo en cuenta que el último registro oficial, de julio, dejó una caída estrepitosa del -2,9 por ciento contra el mes anterior y del -1,4 por ciento en la comparación interanual.
Es decir, en los meses que restan de 2026 debería producirse un vuelco extraordinario de la tendencia recesiva que se ha ido consolidando el último semestre para que Javier Milei y Luis Caputo no queden otra vez en offside con sus proyecciones imaginarias.
Pero el optimismo no es lo que reina entre los financistas, a quienes el Gobierno tanto busca seducir. Después de escuchar mano a mano al Presidente y al ministro de Economía en Nueva York y en París, los inversores respondieron con una venta masiva de bonos argentinos, llevando el riesgo país de 485 a 655 puntos básicos en las últimas tres semanas.
En el mismo lapso, el riesgo país de Brasil casi no se movió. Subió de 170 a 175 puntos básicos, sin ningún sobresalto a pesar de que el país transita la etapa final de la campaña hacia la primera vuelta electoral, en comicios que asoman como sumamente reñidos. En Uruguay, a su vez, el riesgo país aumentó de 68 a 72 puntos, la nada misma, sin que el incremento de tasas en Estados Unidos hiciera mella en la estabilidad.
El problema argentino es el plan económico libertario, que no cierra.
Milei y Caputo hablan del infierno kirchnerista, pero a más de un año de las elecciones, el mercado lo que define es el riesgo actual. Hace tres semanas, antes de escuchar a Caputo en Wall Street, el riesgo país era de 485 puntos. Desde ahí no paró de subir casi ningún día, hasta los 655 puntos de este viernes. El viaje a París y una nueva ronda de encuentros con inversores no alcanzaron para frenar la escalada.
Últimos números
Los últimos informes de actividad del Indec, del organismo de estadísticas de la Ciudad de Buenos Aires, de la Unión Industrial Argentina, de la Cámara de Comercio, del Grupo Construya y de consultoras privadas, entre otros, exponen una realidad totalmente opuesta a la que describe el Gobierno.
Por ejemplo:
- La producción industrial cayó 0,3 por ciento en agosto contra julio, acumula una baja de 5,7 en lo que va del año y retrocede -11 por ciento en comparación con 2022.
- El consumo industrial de energía eléctrica bajó 0,3 por ciento en agosto contra julio y se ubica -6,1 por ciento por debajo de 2022.
- La industria metalmecánica descendió 3,9 por ciento contra julio y -18 por ciento contra 2022.
- La producción de bebidas bajó 8,5 por ciento contra julio y -14 por ciento contra 2022.
- La faena vacuna cayó 1,9 por ciento contra julio y -5,6 por ciento contra 2022.
- La producción de autos subió 6,3 por ciento contra julio, pero acumula una baja de -19 por ciento contra 2022.
- La producción de acero bajó 6,7 por ciento contra julio y -12 por ciento contra 2022.
- Las ventas de combustibles disminuyeron 2,2 por ciento interanual en agosto y llevan 7 meses seguidos en baja.
- Los despachos de cemento bajaron 5,1 por ciento contra julio y -26 por ciento respecto de 2022.
- Las ventas de insumos para la construcción cayeron 3,1 por ciento contra julio y -31 por ciento contra 2022.
La lista es apenas un muestreo de una coyuntura sumamente difícil, que rememora crisis tan graves como la de 2001, mientras el Gobierno oscila entre la negación y la interpretación de todo ese desastre como el curso natural del cambio de patrón productivo.
Al mercado, a los financistas, lo que les preocupa es que el relato de Milei no alcance para convencer a los ajustados de seguir apoyando el ajuste, y pierda las elecciones. Como Caputo dijo en Nueva York y París y repite en cada entrevista, el Gobierno no le aflojará a la motosierra y seguirá con el plan que tanto hunde a las mayorías populares y al mercado interno, un motor que no arranca.
El riesgo político está asociado hoy al accionar del oficialismo, más que a la oposición, que todavía se debate entre candidatos con nombres que resuenan distinto para los financistas, como los de Cristina Kirchner (si lograra liberarse de la proscripción), Axel Kicillof y Sergio Massa.
No pasó nada sustancial en las últimas tres semanas en la definición del liderazgo opositor como para que se disparara el riesgo país. En cambio, se conocieron todos esos datos enunciados más arriba y el Gobierno ratificó que no piensa cambiar de plan.
También se supo, en medio del Argentina Week en París, que la inversión privada cayó en agosto por décimo mes consecutivo, -5,4 por ciento contra el año anterior, y acumula un declive del -7,9 por ciento en 2026. En comparación con el nivel de 2023, la inversión privada está -13,2 por ciento abajo, según el relevamiento de Orlando Ferreres.
Sueños nada más
El crecimiento económico de 5 por ciento que iba a suceder este año, según lo que determinó el Gobierno en el Presupuesto, finalmente no ocurrió. Entonces la nueva proyección oficial bajó a 3 por ciento. El Grupo Atenas, que dirigen Silvina Batakis y Martín Pollera, estimó -como se cita al comienzo- que la actividad debería expandirse 2,2 por ciento todos los meses de agosto a diciembre para hacerlo posible.
En su análisis del Presupuesto, los economistas también advierten que las estimaciones son sumamente optimistas, por lo cual el mercado también desconfía.
Por ejemplo, en materia fiscal se proyecta para 2027 equilibrio financiero y superávit primario de 1,1 puntos del PIB, bajo el supuesto de un crecimiento económico del 4 por ciento. Hoy cuesta encontrar alguien más que a Milei y Caputo que apueste a una expansión de 4 puntos el año que viene, tal como viene el panorama. El REM del Banco Central, en cambio, asigna un 2,9 por ciento, y es una cifra que baja mes tras mes.
Esos son los datos que evalúan los financistas, que hacen subir el riesgo país y le levantan la temperatura a Milei y Caputo.
PAGINA 12