El avance del agua sobre las costas correntinas atraviesa horas decisivas. La Entidad Binacional Yacyretá emitió un nuevo informe hidrológico que anticipa un empeoramiento de las condiciones para las localidades ribereñas, con una tendencia de suba constante que encontrará su punto más crítico este viernes 16. Este escenario obliga a las autoridades y a los vecinos a prepararse para recibir el mayor impacto del río Paraná en lo que va de la semana.

LÍMITES SUPERADOS

Para comprender la magnitud del fenómeno resulta fundamental observar el volumen de agua que ingresa a la represa. Desde septiembre, los caudales se mantuvieron un 37 por ciento por encima de los valores históricos promedio, pero la situación se agravó de forma notable en las primeras semanas de octubre al superar el 56 por ciento de incremento.

Las mediciones oficiales indican que el río arrastra más de 14.400 metros cúbicos por segundo y se espera que esa enorme masa líquida escale hasta un techo de 40.500 metros cúbicos por segundo durante las próximas jornadas.

La causa principal de este desborde responde a las abundantes precipitaciones que se registran desde el último miércoles sobre la cuenca alta del Paraná y el enorme aporte del río Iguazú. Los especialistas meteorológicos calculan caídas de agua que promedian entre los 20 y los 40 milímetros, aunque en algunas zonas puntuales las tormentas descargaron más de 100 milímetros acumulados. Todo este excedente viaja irremediablemente río abajo y golpea de lleno a la geografía correntina.

MÁS AFECTADAS

El impacto directo ya se siente con enorme fuerza en la ciudad de Ituzaingó. El puerto local tiene fijado su límite de alerta en los 3,50 metros, una marca que quedó ampliamente superada cuando los medidores arrojaron 4,48 metros el pasado miércoles por la tarde.

Las proyecciones de Yacyretá indican que el nivel continuará su escalada incesante y se ubicará muy cerca de los 5 metros para el viernes, lo que someterá a las defensas costeras a una presión extrema y forzará la atención constante de los equipos de Defensa Civil.

A pesar del panorama adverso que rige hasta el final de la semana hábil, los pronósticos ofrecen una cuota de esperanza. A partir del sábado 17, las lluvias fuertes comenzarían a disiparse en las cuencas superiores, lo que permitiría que el caudal del río inicie un lento proceso de estabilización y traiga un respiro necesario para la población ribereña.

EL FACTOR CLIMÁTICO COMO TELÓN DE FONDO

La emergencia que enfrenta la provincia de Corrientes no es un hecho aislado sino la consecuencia directa del fenómeno conocido como El Niño. Los principales organismos climáticos internacionales advirtieron con alta probabilidad que todo el último trimestre del año estará signado por eventos continuos de aguas altas.

Esta previsión exige a los distintos niveles del Estado diagramar estrategias de contención a mediano y largo plazo, ya que las fluctuaciones extremas del río Paraná seguirán marcando el ritmo de vida en la región, lo que hace indispensable mantener un monitoreo permanente para proteger los bienes y la vida de los habitantes en las zonas inundables.

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