El oficialismo provincial, bajo la bandera de Vamos Corrientes, encara una nueva campaña con la ambición de sumar dos bancas en la Cámara de Diputados de la Nación. Sus principales referentes, Diógenes González y la ministra de Educación Práxedes López, se presentan como portadores de una agenda productiva y educativa. Sin embargo, detrás de los discursos medidos y las giras programadas, persiste una pregunta central: ¿qué significan realmente estas candidaturas para la vida concreta de los correntinos?
UNA CAMPAÑA DE RECORRIDOS Y PROMESAS
González asegura que recorrerán la provincia, escuchando a intendentes y llevando las demandas al Congreso. En la superficie, suena como un gesto de cercanía con el territorio. Pero la experiencia demuestra que muchas de esas visitas se reducen a actos protocolares, fotos y anuncios que no se traducen en políticas transformadoras. Las demandas de los municipios —infraestructura, empleo, acceso a la salud y educación— son históricas y reiteradas. No es casualidad que vuelvan a mencionarse en cada campaña: simplemente porque aún no se han resuelto.
EL FEDERALISMO EN DISCURSO, NO EN HECHOS
El candidato oficialista cuestiona al gobierno nacional por haber roto «el pacto implícito de federalismo». Señala, con razón, que el equilibrio fiscal no puede convertirse en un fin en sí mismo. Pero omite reconocer que la provincia de Corrientes también reproduce lógicas centralistas hacia adentro: concentra recursos en la capital y posterga a los municipios más pequeños. El federalismo no puede ser solo una bandera en el Congreso; debe empezar por la propia administración provincial, garantizando un desarrollo equilibrado y justo.
LA AGENDA PRODUCTIVA Y EDUCATIVA: LIMITACIONES Y OMISIONES
La propuesta de González de reducir cargas patronales en el norte argentino y potenciar parques industriales apunta a un viejo anhelo: diversificar la economía y generar empleo. Pero la experiencia indica que estas medidas suelen beneficiar a pocos actores, sin garantizar empleos de calidad ni salarios dignos. El riesgo es repetir esquemas de subsidios y exenciones que alivian momentáneamente al empresario, pero no fortalecen la estructura productiva regional ni protegen al trabajador.
En el plano educativo, la figura de Práxedes López se presenta con el compromiso de defender universidades y docentes. Sin embargo, la provincia aún tiene deudas graves en infraestructura escolar, conectividad digital y condiciones laborales. El acceso a la educación de calidad en zonas rurales y periféricas sigue siendo una deuda estructural. Plantear una agenda nacional sin resolver primero lo pendiente en la propia jurisdicción resulta, cuanto menos, contradictorio.
EL DESAFÍO DE UNA VERDADERA REPRESENTACIÓN
En esto me parece que la oposición no puede reducir su rol a la crítica coyuntural. Es necesario ofrecer una alternativa clara: un federalismo real que distribuya recursos con equidad, un modelo productivo que priorice el empleo digno por encima de la flexibilización laboral, y una educación que deje de ser promesa y se convierta en derecho garantizado.
El oficialismo pretende instalar que la vara está alta por los resultados electorales previos. Pero lo que está verdaderamente alto es el nivel de frustración ciudadana frente a un modelo que combina marketing político con deudas sociales crónicas. Sumar dos bancas en el Congreso no es un triunfo en sí mismo si no se traduce en leyes y políticas públicas que mejoren la vida de los correntinos. Lo contrario sería repetir la lógica del poder por el poder mismo, ajena a las necesidades concretas de la gente.