La Unión Cívica Radical enfrenta una de sus crisis más visibles y definirá nuevas autoridades el viernes 12 de diciembre en un Plenario de delegados. Tras los magros resultados electorales que la redujeron a un puñado de legisladores, el partido busca un rumbo ante la “desastrosa” conducción de Martín Lousteau, según críticas internas, y la incertidumbre sobre su relación con el gobierno de Javier Milei.
El gobernador de Corrientes, Gustavo Valdés, emerge como el candidato con más adeptos para presidir el Comité Nacional, pero en su entorno aseguran que no quiere el cargo. “No se puede conducir a quienes no quieren ser conducidos”, explicaron, dejando abierta la puerta a un “tapado” o a una figura de transición como Maximiliano Abad o Soledad Carrizo.
Los gobernadores radicales, divididos entre acercamientos y críticas a Milei, coinciden en la necesidad de un partido “actualizado” que sepa leer la realidad. “Necesitamos un partido que sepa leer lo que está pasando en la calle”, afirmó un dirigente, mientras otro destacó el rol dialoguista histórico del radicalismo frente a la oposición sistemática.
La elección no solo definirá un nombre, sino la esencia del partido: si será una fuerza de diálogo y gestión cercana al gobierno, o mantendrá una oposición frontal. El resultado marcará el destino de la centenaria fuerza en un escenario político nacional altamente polarizado.