Goya despidió con gratitud a la Hermana Teresa Castilla, símbolo de la búsqueda de Loan

La comunidad de Goya dio gracias a Dios por la vida y el servicio de la Hermana María Teresa Castilla, en una misa de despedida celebrada este martes en la Catedral ante su próximo traslado a Venezuela, donde continuará su labor misionera. Su paso por la ciudad fue un testimonio de «Iglesia en salida», caracterizado por un profundo compromiso con el dolor de las familias y la incansable búsqueda de la verdad en uno de los casos más conmocionantes del país: la desaparición del pequeño Loan Peña.

La Hermana Teresa, de la Congregación de las Hermanas Carmelitas Misioneras Teresianas, se destacó por convocar y animar a la feligresía a participar en sucesivas marchas pacíficas bajo la consigna «No dejen de buscarme». Su compromiso inclaudicable y su valentía evangélica resonaron desde Corrientes hasta los confines de la tierra, convirtiendo su voz en un faro para la protección de los más vulnerables.

Su misión en la provincia se caracterizó por instar a la sociedad a «sacudirse para no naturalizar el mal», alineándose con el mensaje del obispo de Goya, Monseñor Adolfo Canecín, sobre la protección de la infancia y la lucha contra la trata de personas. Actuando en representación del Instituto Santa Teresa de Jesús, fue una figura central que acompañó espiritualmente a la comunidad en medio del dolor y la incertidumbre.

Al comenzar esta nueva etapa en Venezuela, la Diócesis de Goya rezó para que el Espíritu Santo siga guiando sus pasos. Su presencia fue calificada como un «verdadero regalo de Dios» que quedará para siempre en los corazones de los goyanos, confiando en que su misión continuará dando frutos en la nueva porción del Pueblo de Dios que se le confía.


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