Del miércoles 14 al domingo 18 de enero, un grupo de 45 jóvenes misioneros llevó a cabo una intensa labor de verano en las periferias de la ciudad de Goya, centrando sus actividades en la Escuela N° 717 “Obispo Alberto Devoto”. Inspirados por el llamado del Papa León XIV a “ensuciarse las manos”, estos adolescentes de distintas comunidades compartieron cinco días de oración, formación y cercanía con las familias.
Organizados por el grupo Emaús de la parroquia Nuestra Señora de Itatí, la misión contó con la participación del grupo Alma Misionera y jóvenes de las comunidades de San Pantaleón, Santa Lucía y Lavalle. Cada jornada comenzaba con un momento de oración, tras el cual los misioneros, agrupados bajo el patrocinio de diversos santos, salían a recorrer domicilios en la zona del vertedero y el asentamiento Barrio Devoto 2, utilizando parlantes y visitas personales a pesar de los días de lluvia.
Durante las tardes, el programa se centró en la formación integral de los jóvenes con charlas sobre discernimiento, el amor de Dios y prevención de adicciones. La vida de la misión se enriqueció con el contacto directo con los niños a través de juegos, y por las noches, el fogón misionero permitió compartir dones y talentos en un clima de fraternidad.
La experiencia se vivió en profunda comunión con el magisterio de León XIV, quien insta a los jóvenes a ser protagonistas y a vivir la realidad. Los organizadores expresaron su gratitud a la comunidad parroquial, al párroco padre Juan Carlos Mendoza, al seminarista Lucas Manchini y a las autoridades de la Escuela N° 717 por su colaboración fundamental.
Deja un comentario