Con el pico de la temporada de verano en destinos como la Costa Atlántica, la Patagonia y países limítrofes, especialistas y autoridades han encendido las alarmas por el crecimiento de fraudes digitales que afectan a los turistas. La digitalización de los pagos, si bien facilita las transacciones, también ha abierto la puerta a maniobras delictivas más sofisticadas que pueden arruinar un viaje.
Las modalidades más frecuentes incluyen la manipulación de tarjetas, donde los estafadores fotografían o copian los datos del plástico en un descuido del cliente, e incluso la alteración de montos en los posnets. Mediante técnicas de distracción, el vendedor o un cómplice modifica la cifra a pagar, haciendo que el turista abone sumas muy superiores a las acordadas, dándose cuenta solo al revisar su resumen bancario.
Para evitar estas situaciones, los expertos recomiendan una serie de pautas de seguridad fundamentales. Se aconseja realizar siempre el pago a la vista, sin permitir que el comerciante se aleje con la tarjeta, y verificar previamente en la pantalla del posnet que el monto y la moneda sean los correctos. Además, priorizar tecnologías como el pago contactless o billeteras virtuales con QR, que minimizan el contacto físico.
Otras medidas cruciales son activar las alertas de consumo en tiempo real a través de las apps bancarias y evitar realizar operaciones financieras conectándose a redes Wi-Fi públicas. Ante cualquier irregularidad, se debe realizar la denuncia inmediata ante las autoridades locales y contactar a la entidad bancaria para bloquear los medios de pago afectados.