Hoy se cumplen 89 años del fallecimiento de Camilo Muniagurria, una figura desbordante cuya vida dejó una huella imborrable en la medicina, la política y las letras argentinas. Nacido en Goya el 13 de marzo de 1876 y fallecido en Rosario el 5 de febrero de 1937, su legado trasciende las fronteras de su provincia natal y la ciudad que adoptó como suya, erigiéndose como un paradigma del intelectual público comprometido con el progreso social.
De Goya a Buenos Aires: la formación de un pionero
Hijo de Carlos Muniagurria y Leonor Fernández, quienes apoyaron su vocación, Camilo se trasladó a Buenos Aires para estudiar medicina. Se graduó en 1901 con medalla de oro y diploma de honor, formado bajo la tutela de maestros como M. Blancas, F. Larguía y G. Sisto. Ese mismo año, tomó una decisión que marcaría su destino y el de una ciudad: se radicó en Rosario.
El arquitecto de la pediatría y la salud pública rosarina
Su impacto en Rosario fue inmediato y profundo. Comenzó a trabajar en el Hospital Rosario (hoy Hospital Clemente Álvarez) y pronto asumió la Dirección del Servicio de Niños del flamante Hospital Centenario, hospital en cuya junta médica fundacional participó. Allí, en 1928, nacería el comandante Ernesto “Che” Guevara.
Muniagurria se enfrentó a un panorama sanitario desolador, con una mortalidad infantil altísima debido a enfermedades como la viruela, la tifoidea y la difteria. Con mirada científica y pragmática, descubrió que una de las principales vías de contagio era la leche, que se comercializaba sin control bromatológico, pasteurización ni higiene. Sus campañas de educación pública, a través de publicaciones que combatían la ignorancia y el curanderismo, fueron vitales. Publicó el texto científico “Lecciones de clínica pediátrica”, más de un centenar de artículos en revistas especializadas y organizó el primer congreso de Medicina Social en la región.
Su labor fue la piedra basal sobre la que, según sus propias palabras, surgió “con una cenestésica necesidad de floración” la Facultad de Medicina de Rosario, donde obtuvo por concurso la primera cátedra oficial de Pediatría y Puericultura. Fue presidente del Círculo Médico en dos oportunidades y miembro de la Sociedad de Pediatría de París.
El hombre de cultura: 24 años al servicio de la Biblioteca Argentina
Más allá del consultorio y el aula, Muniagurria ejerció una influencia cultural decisiva. Fue director ad honórem de la Biblioteca Argentina durante 24 años, desde 1913 hasta su muerte. Desde ese puesto, firmó la invitación para formar la Asociación Cultural del Círculo de la Biblioteca, génesis del hoy emblemático Teatro El Círculo. Creó dentro de la biblioteca la “Sala del Niño”, que hoy lleva su nombre, entendiendo que la cultura era un pilar fundamental del desarrollo humano.
El político y el literato: pasiones al servicio de la sociedad
Comprometido con la realidad de su tiempo, se unió a Lisandro de la Torre en la fundación del Partido Demócrata Progresista. Paralelamente, cultivó con éxito la literatura. Escribió novelas y obras de teatro, muchas de ellas con trasfondo médico y humanista, que trascendieron las fronteras. Obras como “Conrado”, “Más allá de la ley”, “Los herederos” y “El echarpe de Miss Silvia” fueron estrenadas e incluso llevadas al cine en España. Entre 1909 y 1913, se dedicó a la comedia costumbrista, reflejando la vida de su Corrientes natal.
Un legado que perdura en calles, hospitales y memoria
Al cumplirse 89 años de su partida, el legado del Dr. Camilo Muniagurria sigue vivo. La Facultad de Medicina de Rosario bautizó con su nombre al Servicio de Pediatría del Hospital Escuela de Granadero Baigorria. Una calle de Rosario y el Hospital Regional de Goya llevan su nombre. Pero su monumento más perdurable es el avance sanitario y el entramado cultural que ayudó a tejer en la ciudad que eligió, un verdadero “gobernar es curar”, como lo definió el historiador Miguel Ángel De Marco.
Muniagurria encarnó el ideal de una vida dedicada al servicio público desde múltiples trincheras: el bisturí, la cátedra, la pluma y la acción política. Un hijo de Goya que, con esfuerzo e inteligencia, se convirtió en un padre fundador de la Rosario moderna.
Fuente consultada:
Mendoza, R. O. (2020). Arqueología de la literatura correntina VI (M. D. González, Ed.). Damián De Marco. (Obra original publicada en 2020, páginas 351-357).
Google Gemini. (2026, 1 de febrero). [Imagen generada por IA que recrea al Dr. Camilo Muniagurria en una sala de pediatría de un hospital de los años 30 en Rosario, Argentina]. Google. https://gemini.google.com/
