La provincia de Corrientes se encuentra bajo alerta por riesgo extremo de incendios forestales y rurales, tras registrarse en las últimas 48 horas al menos dos focos de magnitud considerable en zonas cercanas a Curuzú Cuatiá y Mocoretá. Estos episodios requirieron la intervención de bomberos voluntarios y brigadistas forestales para su control, en un contexto marcado por altas temperaturas, baja humedad y vientos desfavorables.
El índice de riesgo que monitorea el Ministerio de Producción ubicó a toda la provincia en niveles altos y muy altos, con temperaturas superiores a los 33 grados. Ante este escenario, la Dirección de Recursos Forestales dispuso la restricción total del uso del fuego, tanto en áreas rurales como urbanas, suspendiendo incluso las quemas controladas que se autorizaban días atrás. “Los mínimos de precipitaciones previstas y el descenso de la humedad, sumado al viento, derivaron en esta disposición”, explicó Roberto Rojas, referente del organismo.
Corrientes reforzó su sistema de prevención y combate con un despliegue permanente de personal y recursos. Bruno Lovinson, director de Defensa Civil, detalló que la provincia cuenta con más de 60 asociaciones de bomberos voluntarios (1200 personas), la Dirección General de Lucha contra el Fuego de la policía y brigadas forestales, sumando alrededor de 1500 personas entrenadas. Además, se dispone de dos aviones hidrantes contratados, más de 80 vehículos 4×4, 25 camiones cero kilómetro y equipamiento de última generación.
Las autoridades destacan que la estrategia pone un fuerte énfasis en la prevención y la concientización ciudadana, recordando que Corrientes es la primera provincia del país con personas condenadas por quema. Se reiteró a la población la prohibición de prender fuego y se habilitaron los canales 103, 911, 100 y la línea de Defensa Civil 379 450-4697 para reportar focos ígneos.