En una reunión que muchos califican como “la cumbre del poder”, el expresidente Mauricio Macri convocó de urgencia a los máximos referentes del PRO en un encuentro que podría redefinir el tablero político de cara a lo que viene. Mientras las miradas estaban puestas en Buenos Aires, una delegación correntina irrumpió con fuerza en el círculo de hierro del partido.
El cónclave, que se extendió por horas a puertas cerradas, reunió a las fieras de la política nacional con un solo objetivo: blindar al espacio, ajustar las espadas internas y lanzar un mensaje demoledor para sus adversarios. Pero lo que nadie esperaba era el desembarco arrollador de la provincia de Corrientes, que dijo presente con una representación que dejó huella.
En medio de un clima de renovación feroz y con la mira puesta en las nuevas generaciones, la diputada provincial Lorena Lazaroff encabezó una delegación correntina que no pasó desapercibida. Fuentes cercanas al encuentro aseguran que los representantes de esa provincia llegaron para quedarse con un lugar de privilegio en la mesa de decisiones nacionales.

Lejos de ser un simple acto de fotos, la jornada fue un hervidero de ideas, alianzas y jugadas de ajedrez político. Dirigentes territoriales y jóvenes referentes se mezclaron con los pesos pesados del partido, en una muestra de fuerza que busca consolidar un proyecto con ambiciones de futuro inmediato. La pregunta que circula en los pasillos del poder es contundente: ¿Qué rol le espera a Corrientes en el nuevo tablero que está armando Macri? Si por la contundencia de su presencia se trata, la provincia acaba de demostrar que no está dispuesta a ser un mero espectador, sino un protagonista de peso en la reconstrucción nacional del macrismo.

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