El método Oslo en el Caribe: Noruega y la paciente mediación del Acuerdo de Barbados

En octubre de 2023, la firma del Acuerdo de Barbados entre el gobierno de Maduro y la oposición venezolana tuvo un árbitro discreto y persistente: el Reino de Noruega. Esta nación escandinava aplicó su experimentado “Modelo Oslo” de mediación en uno de los escenarios más polarizados, basándose en su éxito previo en el proceso de paz de Colombia y su reputación de neutralidad absoluta.

El estilo noruego, encarnado por el diplomático Dag Nylander, se fundamenta en la “diplomacia de puerta trasera” y una paciencia estratégica. A diferencia de potencias con intereses directos en la región, Noruega actúa como facilitador neutral, asegurando que las partes mantengan canales de comunicación abiertos incluso tras rupturas públicas. Su rol no es imponer soluciones, sino permitir que el diálogo perdure como proceso.

El Acuerdo de Barbados representó el clímax de años de esta mediación, estableciendo una hoja de ruta que incluía garantías para elecciones presidenciales en 2024 con observación internacional, respeto a los derechos políticos y la actualización del registro electoral. Sin embargo, el proceso entró en crisis cuando el Tribunal Supremo de Justicia venezolano ratificó inhabilitaciones de candidatos opositores.

Frente a estos incumplimientos, mientras otros actores optaron por la ruptura, Noruega mantuvo su estrategia de emitir comunicados equilibrados e instar al regreso al marco del acuerdo. El legado de Barbados, más allá de sus límites, demostró el valor de tener un último canal de comunicación real y forzó una definición de posturas en un conflicto donde predominan los gritos sobre la negociación silenciosa.

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