Guardia pediátrica: cómo evitar las quemaduras y qué hacer cuándo ocurren

Las quemaduras térmicas por líquidos calientes son las más frecuentes, sobre todo en menores de 2 años, y las medidas de prevención incluyen: impedir dentro de lo posible que los niños entren a la cocina y en caso de hacerlo, siempre deben estar supervisados por un adulto. Seguí los consejos para evitar malos momentos en casa.

Los mangos de sartenes y cacerolas no deben sobresalir de la cocina y los termos que contienen agua caliente deben estar en lugares seguros y correctamente cerrados.

Antes del baño es fundamental remover el agua para controlar la temperatura porque puede ocurrir que el agua más superficial esté menos caliente. Para hacerlo, usar el codo es adecuado por ser una zona sensible al calor. Es importante recordar que no deben dejarse nunca a los niños solos en el bañito o en la bañera y que lo mejor, si se usan calefactores eléctricos, es que estén colgados, mientras que si se usan calefactores o termofones a gas, haya siempre una ventilación: una puerta, rendija de ventana o banderola abiertas. 

Es frecuente ver injurias térmicas por ingesta de líquidos calientes, sobre todo con el uso de biberones. Para prevenirlas recomendamos utilizar los calienta biberones si se dispone de ellos y evitar el microondas, también se debe siempre comprobar la temperatura de la leche derramando unas gotitas en la parte interior de nuestra muñeca que es muy sensible a la temperatura. 

Las lesiones por contacto con fuego o como consecuencia de incendios también son lesiones frecuentes. Todos los días escuchamos de estos casos en los medios de comunicación. Los mecheros, velas, fósforos, brasas, llaman la atención del niño que puede quemarse al tocarlos, pero además, pueden provocar un incendio durante su mala manipulación con consecuencias que pueden ser graves e incluso fatales, no solo por las quemaduras que pueden provocar sino también por la inhalación de productos tóxicos como el humo u otros elementos de la combustión.

Una mención especial merecen los fuegos artificiales, las bengalas o cualquier artefacto de pirotecnia, que una vez más reiteramos, no deben ser manipulados por niños porque son peligrosos, no solo pueden quemarse sino que también pueden tener como consecuencia graves daños anatómicos en manos, cara y ojos. 

Algunas recomendaciones que pueden ser útiles para prevenir estas lesiones con fuego: mantener al niño alejado de fósforos, mecheros, líquidos inflamables y evitar, en lo posible, hacer maniobras de riesgo como tirar alcohol en una chimenea o leñero para que el fuego prenda más rápido porque no solo es de riesgo para los adultos, también lo es para los niños que están cerca. Debemos tener en cuenta que los niños imitan lo que hacen los mayores y es una costumbre peligrosa que puede causarles daño el día de mañana. 

Las velas y los cigarrillos encendidos deben mantenerse lejos de los niños y de las mascotas porque pueden tirarlos, quemarse o provocar un incendio.

Las garrafas de gas deben estar fuera de la casa de ser posible y si las tienen en la cocina, se debe corroborar el sistema de seguridad y apagar el interruptor al terminar de cocinar para evitar una fuga de gas.

Las quemaduras eléctricas son poco frecuentes y en general, provocadas por bajo voltaje que es el que hay en los hogares pero no por eso se debe dejar de considerarlas. Algunas recomendaciones para evitar que sucedan:

Instalar sí hay oportunidad, implementos de seguridad en los enchufes o llaves de seguridad que desconecten la energía en caso de una descarga. Se debe evitar la realización de actividades como la manipulación de enchufes o cables que el niño pueda imitar y al hacerlo, ocasionarse algún daño, además se debe desenchufar los electrodomésticos mientras no se estén utilizando y no se debe tocar enchufes ni artefactos eléctricos con las manos y pies húmedos. Evitar el uso de alargues o conexiones múltiples.

Como no estamos lejos del verano, finalmente es bueno recordar las medidas de prevención para las quemaduras solares como el no dejar que los niños estén al sol en horas pico (de 10 a 16horas). Se les debe enseñar la importancia del buen uso de protectores que ayuden a evitar la penetración de los rayos UV en todas las zonas del cuerpo expuestas, incluidas las orejas, que se debe aplicar media hora antes de ir a la playa y luego, cada dos horas mientras se permanece al sol. Ideales son aquellos protectores resistentes al agua. Además los niños deben permanecer el mayor tiempo posible a la sombra, siempre cubiertos con camisetas y sombrero. A los bebés menores de 6 meses no se los debe exponer directamente a los rayos de sol. 

¿Qué debemos hacer si se produce una injuria térmica?

La primera medida es alejar al niño de aquello que le produjo la lesión y si tiene ropa sobre la zona del cuerpo quemado, retirarla mojándola con agua fría.

Para evitar que la quemadura siga penetrando las distintas capas de piel, se debe poner la zona afectada bajo agua fría, nunca se debe romper las ampollas que pueden salir ni ponerle hielo. En el caso de que la quemadura sea ocular, se deberá realizar un lavado prolongado con agua. Es importante calmar el dolor con paracetamol o ibuprofeno.

Nunca se debe colocar pasta dental o cremas no recomendadas sobre una zona del cuerpo quemada. Las que son superficiales, de primer grado, que suelen curarse de forma espontánea pero son muy dolorosas (solares o algunas de agua caliente) permiten la aplicación de crema hidratante, para todas las demás se debe usar gasas de terpropil, sulfadiacina argéntica, biodress crema o parches, sulfadiacina de plata con vitamina A y lidocaína (Platsul A), parche hidrocoloide, y en caso de no tener ninguno de estos productos, se debe cubrir con gasas estériles o un trapo limpio que se debe mantener húmedo mientras trasladamos al niño al centro asistencial o llamamos en consulta a domicilio.

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