Centenario de Mario Benedetti: sus ideas sobre la literatura, la política, la vida

Se cumplen hoy cien años del nacimiento del escritor uruguayo, a veces cuestionado por la crítica, pero jamás abandonado por sus lectores.

Primeros poemas, primera novela

Mi padre era químico, no era escritor. Mi madre era ama de casa. Pero nunca me pusieron ninguna dificultad. Los primeros poemas que escribí fueron en alemán. Cuando estaba en el colegio, nos mandaban una tarea y yo la hacía en verso. Me costó mucho convencer a los profesores que yo hacía los versos; además escribía cuentos. Estando en primaria, escribí una novela.

¿Y esa novela se publicó?

No, era malísima, de mosqueteros, capa y espada.

¿Qué hacían las maestras frente a un niño con semejante creatividad?

Tuvo que ir mi padre al colegio para dar fe de que yo escribía esas cosas, que no las copiaba. No me creían.

 Consejos                                                                                                                                                

¿Qué le aconsejaría a un escritor joven?

Que hay que insistir. Mira, en mis primeros siete libros yo no encontré ni siquiera un lector. No solamente no encontré un editor, sino tampoco un lector. Esos libros los editaba yo mismo con préstamos que me hacía. Luego, Aníbal Quijano publicó unos textos de Poemas de la oficina en Marcha. Entonces el público los leyó y pidió el libro.

Para quién escribía                

Escribí por supuesto para un lector, no soy de los escritores que dicen escribir para sí mismos. Escribir es una forma de diálogo que me parece valiosa, puede ser que a alguien le sirva para algo, a mí de alguna manera me enriquece y cuanto más amplio sea ese ámbito de lectores mejor. Lo que no voy a hacer, ni he hecho nunca, son concesiones para conseguir más lectores, eso sería totalmente inadmisible para mí. Pero si me hace feliz cuando un libro mío, aunque a veces diga cosas amargas al lector, va consiguiendo más amplios sectores de público. Ahora bien, tengo que pensar en algún lector determinado, no puedo escribir pensando en un lector universal, y ese lector en el que pienso es el de mi país, casi diría el de mi ciudad, por eso aún desde el exilio he seguido escribiendo para 61 fundamentalmente, sin perjuicio de que a veces otros lectores se puedan sentir aludidos o sientan alguna afinidad con lo que yo escribo; pero el lector que es realmente el destinatario de mis libros sigue siendo el de mi ciudad, ya esté todavía en Montevideo o esté desparramado por el mundo.

Baldomero                                                                                                                                                         

En poesía hubo una influencia que más que literariamente tuvo la enorme importancia de hacerme ver que yo podía escribir poesía, poesía en serio: fue Baldomero Fernández Moreno. Baldomero Fernández Moreno es un poeta argentino-español porque aunque nació en Argentina vino a los cuatro años a España y siendo un adolescente volvió a Argentina. Es el padre de César Fernández Moreno, un poeta argentino muy conocido. Baldomero Fernández Moreno es poco conocido en España, injustamente porque es un poeta estupendo. Cuando estuve en Buenos Aires viviendo, era soltero todavía, leí (recién había sido publicada) una antología de Baldomero Fernández Moreno; leer esa poesía, que es una poesía muy clara, me hizo pensar que yo también podía escribir, por eso les digo que es una influencia que tiene mucha importancia para mí. Esa claridad después la vi mejor expresada en Machado y Martí, pero en esa época no había leído ni a Machado ni a Martí, y fue gracias a Fernández Moreno que vi que era una poesía clara lo que quería escribir. Luego vinieron esas grandes influencias que son Machado, Martí y Vallejo. Martí y Machado porque son maestros en comunicarse con el lector, los dos emplean la rima, y la rima nunca se nota, nunca hacen esperar la rima, la palabra que rima esta puesta allí pero es la palabra necesaria. No es la palabra que se pone para que rime con lo anterior, eso es lo que me parece que los hace maestros de la rima. , Solo así admito la rima en poesía, cuando se maneja con esa naturalidad, esa espontaneidad y esa claridad.

La tregua

La tregua es su primera novela reconocida, que lo sitúa como autor destacado de su país, ¿qué puntos de La tregua serán constantes de su producción posterior?

Aún en los libros posteriores sigue apareciendo un personaje que me atrae mucho como tema literario, es el hombre no mediocre sino mediano, ese hombre que lleva una vida un poco oscura, un poco gris, pero que lleva dentro un mundo que es muy rico y muy enriquecedor. Un hombre con ciertas timideces, con ciertas limitaciones pero también con un fondo de inteligencia, también un poco ético. Eso también se ha dado en novelas posteriores, aunque más dinámicas, como pueden ser Gracias por el fuego o El cumpleaños de Juan Ángel; también al tratar los temas del exilio como es el caso de Primavera con una esquina rota. En ninguna de mis novelas hay grandes héroes, no hay gente que realice hazañas extraordinarias sino que el protagonista de mis novelas, aún de las posteriores, sigue siendo la vida cotidiana que puede ser más o menos agitada, más o menos violenta, pero sigue siendo la vida cotidiana.

Cuba

Yo sigo apoyando la Revolución Cubana. No quiere decir que esté de acuerdo con todo lo que hacen. Porque como yo no estoy de acuerdo con la pena de muerte, con ninguna ideología que esté detrás, no estoy de acuerdo con la pena de muerte en Cuba. Pero tampoco es cuestión de rasgarse las vestiduras por cinco ejecuciones que hicieron en quince años, cuando Estados Unidos hace una por semana. La última es a ese condenado que le empezó a salir fuego por la cabeza, era precisamente un cubano que estaba en Estados Unidos. Hay dos mil doscientos condenados a muerte en Estados Unidos. Nadie pone el grito en el cielo por esto. Pero por cinco que mataron en Cuba, hay gran escándalo.

Exilio

Estuve exiliado en cuatro países: Argentina, Perú, el más corto porque me echaron, Cuba (que estuve cuatro años) y después el resto, hasta el final en España. Argentina también me tocó mucho porque yo creo que ahí corrí más peligro que en Uruguay. Aparte que alguna vez me tuve que ir, porque me amenazaron de muerte, yo era el único extranjero de la lista. En Argentina fue peor: aparecían veinte cadáveres en los basurales por noche. Los que recibíamos amenazas, ya sabíamos que nos teníamos que ir porque si nos quedábamos, nos mataban. En Montevideo, me amenazaban por teléfono, hablaban con mi suegro: “Dígale a su yerno que lo vamos a matar” pero aquí rara vez la cumplían. Pero en Argentina, las cumplían todas.

En Perú, fue muy breve. Me echaron sin ninguna razón porque yo no tuve ni la menor actividad política. Trabajaba en un diario y escribía sólo sobre literatura. Después estuve en Cuba y luego en España. En todos los países es como un fenómeno de ósmosis, uno da lo que puede y también recibe, eso hace que uno cambie. Porque hay países que tienen otra cultura, otra historia. De los gobiernos, casi nunca se aprende nada, pero de los pueblos sí. Uno vuelve con todo ese bagaje, con toda esa carga de experiencia, viene con mucha más información frente a la gente que se quedó

Cultura y política.

La cultura no le interesa a los gobernantes. La extrema derecha, generalmente los pone presos, los mata o en el mejor de los casos, los censura. A la gente “de centro”, a los neoliberales le interesa a veces la cultura para sacarse una foto con un escritor o con un pintor. Son, a veces, una especie de florero. Tampoco la izquierda se siente influida por los intelectuales de izquierda, les gusta usarlos. El escritor no influye sobre el poder, puede influir sobre un ciudadano particular y eso creo que es el mejor premio que puede tener el escritor.

Lo urgente

Tanto El cumpleaños de Juan Ángel como su poemario Letras de emergencia tienen un marcado tono apologético y propagandístico del M-26 y el movimiento tuparnaro. ¿Cabria diferenciar panfleto de literatura política?

Ese libro se llama Letras de emergencia, y creo que lo explico en el prólogo; son textos referidos a un momento muy particular, muy especial, y destinados a cumplir una función política. De todas maneras, aunque son "letras de emergencia" para mí son sobre todo 'letras". Por lo menos intento, no sé si lo habré logrado, que no sea panfletario. No creo que haya una visión apologética ni del Movimiento 26 de Marzo, al que entonces pertenecía, ni de  los tupamaros, a los que nunca pertenecí, sino que hay como una visión afectiva; por ejemplo el poema que dedico a los que eran entonces mis compafieros del M-26, que se llama "Militancia", es más que un poema político o que un poema apologético, un poema afectivo, es un poema donde trato de decir lo que me transmitió el contacto con sectores de mi propio pueblo a los que nunca habría tenido acceso si hubiera seguido en mi mera condición de escritor. Esa fue una época muy dura, muy riesgosa, pero también muy importante como formación. Recorrí todos los0s barrios de Montevideo, varios pueblos del interior y la gente, aunque sabía que yo era el escritor fulano de tal, no me hacía preguntas de literatura, me hacía preguntas políticas, e incluso las pocas veces en que, como excepción, me hicieron preguntas sobre mis libros, sobre lo que había escrito, también me dieron una lección estupenda en el sentido que no tenían nada que ver con las preguntas que a veces me hacían los periodistas o los críticos; eran preguntas mucho más vitales, que tenían mucho más que ver con sus vidas, y eso fue para mí no sólo alucinante, sino estimulante y me enriqueció. ¿Cómo era la otra parte de la pregunta? (la repetimos y sigue). No estoy en contra del panfleto, es un género tan legítimo como cualquier otro y hay alguna gente con grandes méritos, desde Lenin hasta Frantz Fanon, desde Mao hasta el Che Guevara, que han escrito verdaderas obras maestras del panfleto. Sí estoy en contra de la literatura panfletaria; lo0 que se puede hacer, si uno tiene ganas de hacerlo, es literatura política, no panfletaria. Porque en la literatura política, la política es uno de los tantos elementos que da la vida, como otros pueden ser el amor, o la metafísica o la religión, pero siempre que la prioridad sea para lo literario, ya que, por mejor que sea el mensaje político, si la base literaria es deficiente, eso en definitiva se vuelve en contra del mensaje político. Si una obra de cualquier tema aburre es muy malo en cuanto a su comunicación con el lector, pero es mucho peor si lo que trata de transmitir es un mensaje político porque entonces sí es seguro que ese mensaje no llega a nadie. Lo que no se puede permitir una literatura que lleve un mensaje político es aburrir, y a veces la monotonía de las consignas o de ciertos planteos, convierte la literatura en aburrida. Eso viene a ser la literatura panfletaria. O sea que el panfleto está muy bien, yo he hecho panfletos a veces, firmados por un movimiento político, firmados por mí mismo, o por mí y por otros. He contribuido al menos muchas veces en la redacción de panfletos; pero eso no es literatura, es otra cosa.

Canciones

No había pensado en hacer canciones hasta que una vez Nacha Guevara y Alberto Favero, a quienes yo no conocía, transformaron en canciones varios de los Poemas de la oficina. Fueron a Montevideo y asistí con muchas prevenciones pensando que eso no iba a funcionar; en cambio me gustó mucho, me pareció toda una hazaña lo que habían hecho con esos poemas que no habían sido pensados como canciones; que no tenían rima, por ejemplo, eran de verso libre. Y a partir de ese momento me pareció un campo en el que yo también podía entrar. Empecé a hacer canciones para Nacha, pensando en Nacha como cantante, y como trabajamos muy bien con Favero, él haciendo la música y yo las letras, hicimos unas cuantas canciones; creo que son las que han tenido mejor resultado, esas que hicimos juntos. También otros cantantes han puesto música a textos míos. Algunas de las letras que he hecho ya no las hice pensando en Nacha, sino simplemente como letras de canciones y las han tornado. Por ejemplo, Numa Moraes o los Gambino les han puesto música a varias de mis letras de canciones y también a algunos de los poemas. Fue una experiencia muy buena, muy enriquecedora y además en la época que todos estábamos en el país, las canciones siempre se conocían más por el cantante que por el autor de la música o de la letra, era bueno ver cómo alguna de mis canciones pasó a ser muy popular en la época previa a las elecciones. Incluso hice canciones para ser cantadas en la etapa previa a las elecciones, y la gente las coreaba en los actos públicos, funcionaban no como canciones mías, sino como canciones del cantante y eso era como una cura de modestia que es muy buena para los escritores, que siempre tenemos muchas tentaciones de la vanidad.

Géneros

Cada parte de mi obra ha sido catalogada en diferentes géneros. Hay temas que se me ocurrían para un género y luego se realizaban en otro. Con respecto a la influencia entre géneros, seguramente al escribir por ejemplo ensayos y tener que estudiar ciertos autores uno se enriquece y eso se puede ver reflejado en su obra. Hay también otros casos como la novela El cumpleaños de Juan Ángel que fue concebida inicialmente en prosa y luego entendí que el género de poesía se adaptaba mejor al tema en cuestión y en consecuencia lo escribí en verso.

Rutina

Mi rutina de trabajo consiste en escribir cuando me dejan hacerlo. Generalmente escribo de noche. A veces lo hago de mañana. Pero siempre es cuando me dejan hacerlo.

Fuente: Big Bang News

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