Noelia Marzol: "Elegí vivir la maternidad sin prejuicios"

En el Íntimo de la Semana de GENTE, la actriz y bailarina cuenta cómo fueron los difíciles veinte días que vivieron en neo con Donatello y cómo lleva el puerperio y la lactancia a demanda y revela cómo el rol activo de su pareja genera comentarios que le molestan.

Además, fiel a su estilo, reflexiona sobre las presiones que la sociedad patriarcal impone a las madres que acaban de parir.

Noelia Marzol está lista para regresar a Sex y ella más que nadie sabe cómo derribar los prejuicios. A poco de haber sido madre de Donatello, su primogénito con el futbolista Ramiro Arias –a quien conoció en la obra de José María Muscari, tío de su hijo–, la actriz y bailarina regresará al trabajo que cumplió estando embarazada con la arrolladora sensualidad que la caracteriza. Como dijo hace un tiempo, su propósito de conciliar la maternidad con su trabajo, continúa firme y le genera una doble plenitud.

En el Íntimo de la Semana de GENTE, cuenta cómo fueron los difíciles veinte días que vivieron en neo, cómo lleva el puerperio y la lactancia a demanda, cómo el rol activo de su pareja genera comentarios que le molestan y además reflexiona sobre las presiones que la sociedad patriarcal impone a las madres que acaban de parir. "Siempre te andan diciendo cómo tenés que criar a tu hijo", cuestiona, consciente de que debe resignarse ante los mensajes de los haters en las redes.

La lactancia y el díficil momento del desapego

"La lactancia es a demanda. Todo el día toma, excepto que esté cansado. Comenzó siendo muy intensa, toma cada dos horas y tipo que fue la muerte los primeros días, pero ahora al menos tira cuatro o cinco horas", cuenta Marzol y explica que a la noche "le damos mamadera con mi leche".

El plan para organizarse en las tomas nocturnas incluye el rol activo de Ramiro. "Le da la mamadera con mi leche y resolvemos esa toma mientras me saco leche. ¿Viste que si no te sacás, dejás de producir?", puntualiza. Todos datos que, sostiene, aprendió en el "master acelerado" al que se vio obligada a vivir en neonatología.

El desapego en las primeras horas que debió regresar el trabajo fue difícil. Pero al menos la flexibilidad que tiene le permite no ausentarse tanto. "Yo siempre lo hablo con Rami. Lo bueno es que puedo elegir horarios de ensayos y si me voy son solo tres horas, pero no es la realidad de las mujeres que salen obligadas seis, ocho horas", plantea. Además, asegura, volver también le generan "unas ganas hermosas de estar con él".

"Le pido a Rami videos, le hago videollamadas. A la vuelta vengo a las chapas como una loca", dice en referencia a su regreso de la Ciudad de Buenos Aires –donde trabaja– a su refugio familiar en Benavídez. "Se me hace larga la vuelta y es lindo llegar", dice, y sentencia: "La abstinencia te suma paciencia".

El parto natural o cómo derribar el mito

Noelia derriba el mito de que "el parto fisiológico es de película, con gritos". Ella describe su momento único así: "No sabés qué esperar porque es algo que no vas a vivir tantas veces y todo es un minuto a minuto". Y enseguida revela que decidió no hacer curso de preparto. "No sabía ni cómo se pujaba", admite.

Marzol rompió bolsa y a las horas estaba pariendo a Doni. "Quise tenerlo lo más natural posible. Pensé que si hacía el curso iba a ser peor. Te digo que decidí ir con ignorancia total. Fue lo más fácil para mí", sorprende.

Acerca de ese "hermoso" momento en el que dio a luz, rememora: "Rompí bolsa un mes antes de lo que tenía que nacer. Entonces tuve mucho miedo. La típica duda de si en ese tiempo un bebé podía vivir. Después cuando llegué a la clínica ya estuve más tranquila. Me dijeron: 'Te quedás y parís'.

"Me agarró todo de sorpresa", señala, mientras cuenta que "la incertidumbre de cuando lo vas a tener es fatal". Y lo narra así: "Tenés contracciones pero nunca sabés cómo va a ser la intensidad de las de parto".

Del dolor que sufrió por las contracciones le bajó la presión. Diez minutos antes de que Donatello llegue a la vida a través de un parto vaginal, manifiesta, "pedí anestesia". "No daba más. Me lo banqué hasta sentir que no toleraba más el dolor. Cuando pedí que llamaran al anestesista, faltaban muy poco para que saliera", cuenta Noelia, quien revela que Ramiro fue quien recibió a Doni y que desenroscó el cordón umbilical de su cuello.

"Me pegó super sensible todo. En ese momento no lloré porque no tenía ni energías para eso", indica y dice: "Ni episotiomía me hicieron".

Los angustiantes días con Donatello en neo

A la media hora de parir debieron instalarse en neo. "Fue muy cuesta arriba. Fue tremendo. Supe que nunca nada iba a ser peor que ese momento en mi vida. Allí hicimos una suerte de masterclass porque me enseñaron todo, desde cómo se prenda a la teta desde el primer segundo a cómo cambiarle un pañal", apunta.

Después de los desoladores días y noches de "verlo tanto tiempo todo cableado y de que le dieran alimento por sonda", la vuelta a casa fue una suerte de oasis. "Fue tan horrible que es el día de hoy que vemos fotos de ese momento y nos agarra llanto y angustia", asegura.

Cómo los unió como pareja ser padres

Haber pasado una dificultad semejante como padres, dice que "nos unió un montón". Y lo describe así: "Rami es más chico que yo y yo tengo personalidad fuerte, como que tengo las riendas de la relación. Pero en esta situación yo estaba destruida y él impecable, conteniéndome". "Conocí un lado re lindo de él", analiza.

Acerca de la conversión de su pareja en padre, señala: "Me sorprendió para bien. Hacemos todo a la par. Nada de que 'me ayuda', lo criamos a la par". En referencia a muchas de las historias que sube de su intimidad con su hijo sobre el pecho de Ramiro, Noelia cuenta que le molestan los cuestionamientos que recibe.

"Una seguidora me dijo: ¡¿Tu marido trabaja?!. Qué mal estamos que no se pueda asociar un padre presente. Yo también tengo al nene colgado de la teta. Pero les resulta raro que él pueda verse como más maternal". A propósito, cuenta: "Ya no le respondo a nadie. A veces contesto para bajar línea y tratar de abrirles la cabeza pero ya me resigné".

–¿Evaluaste el tema del regreso al trabajo o fue algo que te tuvo sin cuidado?

–Mi vuelta no la evalué. Tampoco José María, que es el director, nunca me presionó para que volviera. Nunca sentí ese compromiso. Los primeros días en neo ni agarraba el celular ni pensaba en actuar y bailar. Recién pasados unos días de la vuelta a casa comencé a volver a pensar.

–¿Y cómo reacciona y acompaña Ramiro con este paso de regreso a las tablas?

–Rami me incentiva bastante porque ama quedarse con su hijo a solas. Siempre me pregunta: '¿Cuándo te vas y me dejas unas horas con él'? Quiere pasar sus "horas de chicos". La verdad es que solo es acompañamiento y jamás reproches.

Las presiones de ser mujer y madre

La sociedad patriarcal, coincide, no para de ponerle presiones extra a la mujer cuando es madre. Tanto es así que comparte una charla íntima que tuvo con Belén Francese, quien también debutó hace poco en la maternidad. "Me llamó angustiada porque le dijeron que había engordado y que no había cuidado a su bebé", cuenta. Y suma: "Siempre te señalan si estás más flaca, por ejemplo. Todo abre las puertas a la gente para opinar".

En ese sentido, reflexiona: "Entiendo que mostramos la vida cotidiana y a veces me da un poco de culpa. Pero todos sienten el derecho de opinar cómo tenés que criar, darle la mamadera y cuidar tu cuerpo. Y es difícil. Pero lo hago sin atender lo que diga el otro. Cada mamá y bebé son diferentes".

Respecto a los haters y a los jueces de redes, responde: "Me resigno. No podés tener a todo el mundo feliz. Pero no me dejo influenciar". Los juzgamientos también los vivió durante la gestación: "Yo estuve feliz en todo el embarazo pero la gente me preguntaba por qué tan pronto volvía a trabajar y me criticaba".

Y como dice, lo cierto es que "quienes no se dieron la libertad de hacer lo que sentían, hoy están frustradas". Pone como ejemplo a algunas de sus amigas que fueron madres: "Hoy están deprimidas por no hacer lo que querían". Su seguridad es tal que sabe que su hijo le va a agradecer ir en busca de su libertad: "Lo cuido y lo amo. Y es sano que cada uno pueda ser feliz".

Los prejuicios

Según cuenta, había postergado la maternidad por los prejuicios que indican "que tenés que dejar de ocuparte de vos, de trabajar y ser sexy". En ese momento, tiempo atrás, revela que actuó en base esos preceptos. "Qué lástima que uno escucha a los demás y no vive su propia experiencia. No todo es lindo, embarazada te sentís mal y ahora tengo mucho cansancio, pero me siento plena de haber elegido por mi cuenta y lo sigo haciendo", enfatiza.

Otro tanto le pasa con su regreso a lo que más ama. "Me siento muy feliz bailando. Mi trabajo implica felicidad pura, y arriba del escenario me siento plena y jamás padezco", cuenta quien en las primeras horas de dar a luz le preguntó a su pareja '¿Qué hicimos?!'. "Pensé que nunca más íbamos a poder volver a dormir", reconoce.

"Hubo una noche de gran angustia a las tres de la mañana. Ramiro entrena a las seis e hice terapia con él, que me tiene una paciencia increíble. Ahí le dije lo que significaba que siendo padres nunca más volveríamos a quedarnos tranquilos al cien por ciento. Si salimos a comer una noche ya proyecto qué voy a hacer cuando tenga 17 y salga a bailar", comenta, y remata con la frase que le dijo a su novio esa madrugada: "Éramos tan felices".

¿Sus miedos más frecuentes por dónde pasan? "Freakeo muy seguido. Me levanto y pienso que se ahogó, ponele, esa es una fija, me pasó un montón de noches. Como se acostumbró a dormir en el pecho de Ramiro, una noche me desperté y no estaba ahí. Fueron tres segundos de desesperación y estaba del otro costado, debajo de la sábana", comparte.

–¿Y sueños lúcidos de esos que asustan también tuviste?

–¡Sí! Una vez soñé que no respiraba pero en el sueño me dije 'despertate'. Al toque me desperté. Otros miedos que tengo es que se enferme o se le tape la nariz y no sepa qué hacer.

El puerperio y los cambios corporales

Asegura que su paso por neo no le dio el tiempo para angustiarse en el puerperio. "Se me mezcló todo y cuando salimos, ya había pasado ese proceso. Sí me pasa a veces que antes de darle la teta me agarran unos minutos de angustia y después se me pasa", manifiesta Marzol, que admite que "lo veo y lloro. Y pienso cuánto lo amo".

Los altibajos que sufrió durante el embarazo, cuenta, fueron bastante oscilantes. "Estuve bailando y bastante activa pero también amé mi vida rutinaria descansando", asegura y plantea cómo se ve a sí misma hoy y si le pesaron los estereotipos de belleza una vez que dio a luz. "Está de moda ser relajada pero la verdad es que todas lo padecemos y nos preguntamos si vamos a tener el mismo cuerpo de antes", puntualiza. Pero aclara: "No es por la mirada ajena, sino por la intimidad con la pareja".

A propósito y en diálogo con Ramiro de fondo, cuenta con una carcajada: "Ya volvimos a reencontrarnos y a practicar de vuelta". "No es que sean grandes momentos, pero hermosos, cortos e intensos. Debo decir que Doni nos cortó la inspiración más de una vez", dice, íntima, para cerrar la charla.

Fuente: Gente

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