Fumar a diario no permite que la piel se oxigene

La cosmetóloga Cinthia Pacce de CM Estetica y Salud enseña que  fumar obstruye la circulación de aire en los pulmones y que de la misma manera sucede con la piel, los poros no logran oxigenarse correctamente por lo que a largo o corto plazo producirá arrugas en el rostro y las manos, acentuandose en los peribucales.

El consumo de tabaco provoca deshidratación de la piel que aparece áspera, quebradiza e inflexible. A esto se suma la poca oxigenación de las células, que hace que el cutis parezca grisáceo y apagado. El cabello también sufre los efectos secantes del monóxido de carbono, pierde luminosidad y se vuelve quebradizo. A su vez se incrementa la porosidad del cabello y éste fija el olor característico a cigarrillo.

Alteración de la cicatrización: El humo del tabaco disminuye la oxigenación de los tejidos afectando la nutrición de la piel. Esto se debe a que la nicotina provoca una disminución de la circulación y el monóxido de carbono compite con el oxígeno por la hemoglobina, disminuyendo la cantidad de oxígeno que llega a los tejidos periféricos. Estudios muestran que los fumadores de un atado por día tienen tres veces más probabilidad de sufrir necrosis de la herida que los no fumadores. Por esto, se recomienda que una semana antes y una después de un acto quirúrgico no se fume.

Cáncer de piel: El tabaco es un importante factor de riesgo para diferentes cánceres. Algunos estudios muestran una relación entre el consumo de tabaco y el carcinoma de células escamosas y melanomas. Los fumadores con diagnóstico de melanoma tienen un peor pronóstico que los no fumadores.

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