Preparan para la semana que viene primer vuelo para traer la vacuna Sputnik (sólo faltan papeles rusos)

El operativo prevé el despegue de un Airbus 330 de Aerolíneas Argentinas entre el miércoles y viernes, para su vuelta con 300 mil dosis dos días después. Malestar en el Gobierno con González García por sembrar duda.

Construcciones

Por Mariano Martín | El Gobierno alistó un operativo logístico y administrativo para ejecutar la semana que viene un primer arribo a la Argentina de 300 mil dosis de la vacuna rusa Sputnik V, que incluirá un vuelo especial de Aerolíneas Argentinas a Moscú. La gestión implica una labor coordinada de varias áreas de la administración de Alberto Fernández que incluyen el Ministerio de Salud y sus organismos de control, la línea aérea de bandera y la autoridad regulatoria aérea, aunque en el Ejecutivo aclararon que la efectiva concreción del vuelo dependerá del cumplimiento por parte de la Federación de los plazos acordados para las primeras entregas.

Con ese argumento los funcionarios explicaron los dichos del ministro de Salud, Ginés González García, cuando puso en duda la posibilidad real de llegada la semana próxima de la primera partida de la vacuna. En ese sentido, la línea oficial es que si sólo dependiera de la Argentina, a fines de la semana que viene ya podrá encontrarse la Sputnik V en el país para iniciar la campaña de vacunación tal como comprometió Alberto Fernández. El Jefe de Estado repitió en los últimos días que luego de ese arranque el contrato con Rusia prevé un gran despliegue de 5 millones de vacunas en enero y otro tanto en febrero con prioridad para los trabajadores de salud y de otros rubros esenciales y para las poblaciones de riesgo.

Lo más importante es averiguar cuál es el motivo de la cancelación o demora, ya que en base a esta información, se podrá actuar de manera correcta sabiendo derechos y coberturas de la aerolínea o asistencia de viaje.

En Aerolíneas Argentinas por lo pronto se montó un plan de vuelo para el miércoles que viene aunque también se pautaron opciones para los dos días siguientes en función de contingencias. El operativo tiene muchas similitudes con el que se montó en el inicio de la pandemia para la importación de insumos sanitarios desde China. Al igual que en aquella ocasión, y luego de 42 vuelos que desde entonces cubrieron esa ruta, la línea de bandera ya avanzó incluso en el diseño de una tripulación junto con la Asociación de Pilotos de Líneas Aéreas (APLA).

El plan prevé la reserva de un Airbus 330 despojado de asientos para facilitar su carga. El operador logístico es la empresa multinacional THL y el propio laboratorio ruso comprometió una garantía de refrigeración sobre la carga que incluirá su disposición en cajas con un gel que mantendrá la temperatura constante durante todo el traslado. En Aerolíneas Argentinas calculan que para cubrir el contrato íntegro con el instituto Gamaleya, por 10 millones de dosis de la Sputnik V, harán falta entre 15 y 20 vuelos a un costo de entre 300 mil y 500 mil dólares cada uno.

A este núcleo de certezas se le oponen las incertidumbres que el propio González García deslizó esta semana. Si bien las gestiones en Moscú de la viceministra de Salud, Carla Vizzotti, y de la asesora presidencial Cecilia Nicolini auguraban un buen resultado, faltaban anoche trámites y documentaciones que para la Argentina son ineludibles antes de dar inicio al operativo logístico.

Los funcionarios de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (Anmat) que forman parte de la delegación que viajó a Rusia no habían recibido ayer toda la documentación comprometida por la Federación Rusa y desde la cartera sanitaria local advirtieron que hasta que ello no sucediera no darían la señal de largada para la salida de un primer vuelo. Recién con ese aval en la Argentina se darán los pasos desde Aerolíneas y la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) para presentar un plan oficial de sobrevuelo a sus pares moscovitas.

La advertencia de González García, sin embargo, causó ruido en el Ejecutivo. Desde otras áreas de Gobierno le endilgaron haber puesto en duda un compromiso público de Alberto Fernández en momentos en que no existía tampoco una certeza de que Rusia no cumpliría con los tiempos informados. En otras palabras, alegaban que para cubrirse de una eventual demora rusa, el ministro había preferido sembrar incertidumbre respecto de la palabra presidencial. Al menos en el Ejecutivo hubo concordancia en reivindicar el entendimiento con Rusia como el más avanzado y viable, en contraste con el paso atrás con Pfizer: en este punto alegan que fue responsabilidad primaria del laboratorio multinacional, que según los funcionarios rebajó su promesa inicial de 4 millones de dosis a 750 mil así como otros compromisos previos a un acuerdo.

Fuente: Ámbito

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