Polémica en el Litoral: La noticia local que conmueve al país

El diario Clarín publicó el caso de violencia de género que causó indignación en Goya. Le concedieron la liberación al abogado maltratador en un hecho que revictimiza a quien   fue brutalmente agredida.

Goya: molió a golpes a su ex y la Justicia le dio “una segunda oportunidad”

Tras la paliza, había sido detenido. Pero violó la perimetral, cayó preso otra vez y volvieron a liberarlo.

Un abogado correntino que había molido a golpes a su expareja, tres días después que ella pusiera fin a la relación, volvió a ser excarcelado pese a que cuando obtuvo ese beneficio violó reiteradamente la perimetral que le impuso la Justicia.

La polémica resolución fue tomada por el Tribunal Oral Penal de la ciudad de Goya y benefició a Cristian Andrés Casco (36), quien está procesado por "lesiones graves doblemente calificadas, daño y coacciones", por lo cual podría ser condenado a una pena de hasta quince años de cárcel.

Los jueces Julio Duarte y Joaquín Romero votaron a favor de esta medida, con la disidencia de Jorge Carbone.

Además, la víctima fue notificada del pedido de cese de la prisión preventiva de Casco cuando la resolución ya había sido tomada.

Los abogados Gisela Dezorzi (41) y Cristian Andrés Casco (36), de Goya, Corrientes.

“Ella me dijo que había sido citada al Tribunal y cuando nos presentamos, nos notifican la libertad de este hombre”, sostuvo el abogado querellante Pablo Fleitas.

“Vamos a recurrir en Casación porque acá se violó el derecho de la víctima y es un peligro para Gisela que este hombre esté libre”.

Casco está procesado porque el 1º de marzo del año pasado le propinó una feroz paliza a quien había sido su pareja, la abogada Gisela Dezorzi (41), quien le había comunicado su decisión de dar por concluida la relación.

Un argumento insólito

El violento escapó y fue detenido una semana después. Nueve meses más tarde, la Cámara de Apelaciones en lo Criminal de Mercedes le concedió la libertad y uno de los polémicos argumentos que utilizó fue que Casco “utilizó el puño y golpeó en partes donde no pudo ocasionar la muerte”.

Dezorzi había sufrido lesiones en la cabeza y terminó con dos costillas fracturadas a causa de la paliza.

Casco fue liberado e ingresó al Programa de Sistemas de Dispositivos Duales de Supervisión, Monitoreo y Rastreo de Agresores Sexuales y Víctimas de Violencia de Género de Corrientes.

Es decir que tenía una tobillera electrónica y la víctima otro dispositivo que monitoreaba los movimientos de ambos para evitar que estuvieran en un radio menor de 200 metros.

 

El abogado Fleitas dijo que “fue la propia gente del Programa la que pidió sacar a Casco porque hacía caso omiso a las recomendaciones. Si bien no se acercaba a la casa de Gisela, cada vez que ella salía, él también lo hacía e intentaba generar un encuentro como si fuera casual”, explicó.

Es por eso que el 31 de diciembre pasado, Casco volvió a ser detenido al ser revocada su excarcelación.

Duarte y Romero, que le dieron a Casco una segunda oportunidad, impusieron como reglas de conducta la realización de un tratamiento psicológico, tal como lo recomendara la psicóloga forense en su informe, concurrir todos los lunes a la comisaría más cercana a su domicilio -fue fijado en el paraje “San Antonio”, y reiteró la prohibición de relacionarse o acercarse a menos de doscientos metros de la víctima o su domicilio.

 

Los abogados Gisela Dezorzi (41) y Cristian Andrés Casco (36), de Goya, Corrientes.

El fiscal Francisco Arrue se había pronunciado en contra de la libertad. Sostuvo que la pena prevista para los delitos que se le imputan al abogado van de los 3 a los 15 años de cárcel y que el tiempo que lleva detenido “no supera los dos tercios de la pena que podría recaer” sobre él.

Arrue recordó que el hombre ya violó las normas que se le impusieron en la anterior excarcelación y que “en casos como estos de violencia de género es prudente y necesario resguardar a las víctimas”.

El único juez que votó en contra de la libertad de Casco fue Jorge Antonio Carbone. En su fallo sostuvo que el caso “no sólo debe ser analizado a la luz de los las normas internacionales sobre derechos humanos que amparan al imputado, sino que deben ser conjugados armónicamente con los derechos que resguardan a las personas vulnerables como la mujer, ameritando un tratamiento más exhaustivo”.

No encuentro fundamento para otorgarle una segunda oportunidad, a través de la concesión del beneficio del cese de prisión con el mismo resguardo que ya incumplió (colocación dispositivo electrónico de control de movilidad) más aún cuando de su propio escrito se infiere su negación por la falta cometida, echando toda la culpa a la víctima, irrogándole sin fundamento o prueba que acredite sus dichos, que la misma realizó los actos impropios para perjudicarlo”, sostuvo Carbone.

El juez indicó que una posible libertad de Casco volvería a colocar a la víctima “en un estado de vulnerabilidad, contrariando toda la normativa nacional e internacional que protege a la mujer”.

Además, pidió a la Fiscalía que en casos futuros, “antes de emitir su dictamen, no sólo ponga en conocimiento de la mujer víctima el pedido de libertad de su agresor, sino también escucharla, asistirla y que su opinión sea tenida en cuenta al momento de arribar a una decisión que la afecte”.

 

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