Desfiguran la histórica plaza San Martín, el «Antiguo piso» de Goya, protegida a nivel nacional y testigo de la Guerra de la Triple Alianza

A espaldas de la ciudadanía y en secreto, el Intendente de Goya Ignacio Osella ordenó sustraer las históricas lajas rectangulares de gran tamaño del Antiguo Piso de Goya (hoy Plaza San Martín) protegidas a nivel nacional, sobre las que acamparon las tropas paraguayas en junio de 1865 en su avance durante la Guerra de la Triple Alianza, para venderlas a un particular, provocando gran emoción en la ciudad.

El presidente Alberto Fernández solicitó al ministro de Interior Wado de Pedro que interviniera personalmente para hacer respetar el patrimonio nacional de Goya. Los hechos son de extrema gravedad ya que se trata de la última plaza histórica de Argentina totalmente intacta y rodeada de casonas del siglo XIX y porque este lugar acaba de ser protegido a nivel nacional como "Area de Amortiguación Visual" del "Area Urbana Histórica Nacional" de Goya por decreto n° 472/2020 del 14 de Mayo último.

La ciudadanía descubrió el desastre durante la noche y comenzó inmediatamente a enviar imágenes de la destrucción a la Asociación Civil Proyecto Goya, que lucha desde hace diez años en defensa del patrimonio de la histórica ciudad de Camila O'Gorman y del teatro más antiguo. Las lajas, levantadas ya desde la antigua calle Salta (hoy Bartolomé Mitre) hasta la calle Corrientes, deberán ser colocadas nuevamente en su lugar.

El Antiguo Piso (Plaza San Martín), una plaza del siglo XIX situada en el entorno noroeste del centro fundacional, intacta y rodeada de casonas antiguas, fue testigo de un hecho histórico que cambió el curso de la Guerra del Paraguay en 1865: siendo inminente la ocupación de Goya por las fuerzas paraguayas, el Presidente del Paraguay Francisco Solano López exigió el 26 de Mayo del general Wenceslao Robles su inmediata retirada hacia el norte, en dirección de la ciudad de Corrientes que acababa de sufrir un ataque aliado el 25 de Mayo. "No debe Usted perder tiempo", le ordenó desde Asunción.

Considerando que ello sería un terrible error, Robles no obedeció inmediatamente. “Ayer a la tarde tomé campo con la columna de mi mando en este lugar y en este día se efectúa la ocupación de Goya por mi vanguardia para procederse al nombramiento de nuevas autoridades y probablemente mañana efectuaré mis movimientos ulteriores”, escribe Robles el 6 de junio de 1865 desde el “Campamento en el Rincón de Araújo, costa izquierda de Santa Lucía”, al ministro de Relaciones Exteriores del Paraguay, Don José Berges.

Sus tropas acampan en el Antiguo Piso de Goya y Robles trata durante varios días de hacer valer que una retirada comprometería toda la ofensiva paraguaya, pidiendo por carta explicaciones al mariscal.

"El 6 de junio de 1865 a las 10 a.m. los paraguayos entraban en Goya: la mayoría de los habitantes se habían retirado a la Esquina y sólo una pequeña parte del comercio exranjero había quedado", escribe en sus "Memorias" (1879) Tommaso Mazzanti, fundador del Teatro de Goya y antiguo compañero de armas de Giuseppe Garibaldi en la defensa de Roma en 1849. "Los paraguayos formados en El Piso (hoy Plaza San Martín) desprendieron una división para apoderarse del cuartel".

Por no haber obedecido inmediatamente y haber persistido en ocupar Goya, Robles sería fusilado por insubordinación en Humaitá.

Como consecuencia de la órden de retirada, la columna comandada por Robles, que había avanzado hasta Goya por la costa del Paraná tras ocupar Corrientes el 14 de abril, no pudo nunca reunirse con la segunda columna, formada por unos 12.000 hombres y comandada por el teniente coronel Antonio de la Cruz Estigarribia, sobre el río Uruguay.

Estigarribia se rendiría al frente de sus tropas, sitiadas en Uruguayana, el 18 de septiembre.

De visita por la ciudad el 21 de agosto de 1868, el célebre escritor británico Richard Burton (1821-1890), autor de "Cartas desde los campos de batalla del Paraguay" (1870), recuerda que "Goya fue nombrada recientemente por haber sido el punto más austral alcanzado por la invasión paraguaya".

"La plaza San Martín era entonces una plazoleta donde la gente de campo venía con carros a vender sus productos", cuenta José Cástulo Barceló, alias "Chicho", en "Las voces de la memoria. Testimonios sobre la historia de la ciudad de Goya", de María Angélica Scotti (1997). "La llamaban El Piso. Se hacía una especie de mercado? Traían batatas, mandioca, zapallo… Y vendían a la gente, a todo el pueblo. Era una verdadera feria".

¿Cómo puede un Intendente violar de esta manera un lugar histórico nacional protegido por decreto, solar de un acontecimiento que cambió el rumbo de la Guerra de la Triple Alianza, para vender el patrimonio nacional y de la ciudad a un particular?

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