Martín Moro, del rugby a la kinesiología, de la especialidad al running.

Apostando a mi ciudad | Otro de los goyanos que ligó su formación profesional a la pasión y dio los resultados de esta fusión a su ciudad, es Martín Moro, especialista en kinesiología respiratoria y MDT (diagnóstico y terapia mecánica), runner y organizador de carreras conocidas por todos en la región. Conocemos su historia. | InfoGoya

En realidad sería este un resumen forzado de una larga trayectoria. Con Martín hablamos casi una hora para hacer la sección de hoy. Nos queda la sensación de que todavía tiene mucho por contar y seguramente en la transcripción de la entrevista a nosotros nos quedó mucho por reproducir.

«Nací en Goya. Mis padres siempre estuvieron juntos. Tengo un hermano mayor que me lleva cinco años, y uno siempre se refleja en el hermano, más allá de la figura paterna. Papá siempre fue bastante estricto en la educación, a pesar de que yo fui muy terrible, bastante inquieto. Tenía fama de no portarme muy bien», dice en su introducción.

La infancia fue el primer lugar al que lo llevamos para conocer un poco más de su vida. Empezó a buscar en el cajón de los recuerdos y nos dijo: «Pasaba bastante tiempo en la casa de mis abuelos, en el centro, al lado de la Sociedad Italiana, hasta 3º o 4º Grado, que iba a la Escuela Normal donde terminé la primaria y me pasé al Colegio Juan E. Torrent. Mis amigos de primaria son mis amigos de la vida hasta el día de hoy. También tengo recuerdos de que me llevaban a lo de mi abuela y había una señora Graciela, que trabajaba allí y me tenía bastante cortito porque decía que yo nunca estaba listo para el horario en que tenía que ir a la escuela, siempre fui muy inquieto. Me gustaba hacer deportes, subir a las paredes, techos, árboles».

LA PROFESIÓN

Como dijimos al comienzo, Martín es kinesiólogo con varias especialidades. Tuvo otros intereses de estudio antes y nos cuenta detalladamente: «Cuando estaba terminando el secundario, mi primera idea era que quería volar, ser piloto de avión. Me gustaba muchísimo el tema de la aviación. De hecho, mi padre habló con Yeye Olivetti, que en ese momento era uno de los pilotos más conocidos de Goya y aceptó ser mi padrino de vuelo, me invitó al aeroclub, me hizo volar para ver si yo realmente estaba convencido y sí, estaba fascinado.

»Tenía familiares que estaban en el Ejército y la aeronáutica argentina estaba pasando por un muy mal momento, más o menos por 1980, 1982… Había pedido todos los datos y requerimientos para poder ingresar a la aeronáutica, estaba justo con la altura (no me sobraba nada), me hice exámenes visuales y auditivos… Después tuve una serie de consejos de gente que venían de la aeronáutica, que me contaban que por el momento que pasaban eran muy pocas las personas que lograban volar. Todo hacía que iba a terminar en un escritorio y no volando, así que decidí cambiar drásticamente e ir a las humanidades.

«Medicina en ese momento no era una opción. Me gustaba más la parte que tenía que ver con el movimiento, la rehabilitación, como que tenía cierta devoción hacia las personas que tenían algún tipo de limitación. Había tenido un par de lesiones jugando al Rugby y me habían rehabilitado las chicas Claudia y Alicia, cordobesas que hoy en día son colegas mías; me gustó mucho lo que ellas hacían en ese momento. Así fue como decidí meterme en kinesiología».

ESPECIALIDADES

Antes de llegar a ser el propulsor del programa municipal de Espalda Saludable, pasó por varias especialidades que le marcaron el rumbo: «Mi primera especialidad fue cardiovascular en Buenos Aires. Estuve desde 1995, que egresé de la Universidad, empecé a trabajar en el Hospital Durand y comencé mi formación con gente (Sandra Mendoza y Fernanda Iogna) que había sido formada por el kinesiólogo Cuello, padre de la kinesiología respiratoria en la Argentina. Me dediqué como cinco o seis años de mi vida a esa especialidad.

»Después, Virginia [su esposa] estaba terminando la carrera de bioquímica, así que empezamos a pensar en pegar la vuelta para el pago, todo ese tiempo lo habíamos hecho en Buenos Aires, desde 1995 hasta el año 2001.

»Empecé a dedicarme más a la columna vertebral. Me gustaba mucho deportología y todo lo que tiene que ver con la rehabilitación de traumatología. Pensando por ahí que yo había hecho cardiorespiratorio y cirugía de tórax, estaba sumamente involucrado en eso y acá en Goya no había tanto desarrollo. Había trabajado con uno de los máximos exponentes que hay en la Argentina, que es el Dr. Hurtado Hoyos. Así que empecé a pensar en otra cosa, hice varios abordajes con respecto a la columna, entre ellos la técnica de corrección global de las cadenas musculares. Después empezó a aparecer la formación en MDT (Diagnóstico y Terapia Mecánica) —con profesionales Grant Wattson de Nueva Zelanda y en el proceso de Certificación que hice en USA, Ezequiel Gherscovici— y ahí me volqué de lleno a una formación anglosajona. Ya nos habíamos trasladado a Goya y empecé a averiguar sobre cómo era la formación, hasta que encontré que se podía hacer acá en Argentina algunos módulos. Así es cómo empecé a hacerlo acá en el año 2005 y en el 2008 hice la certificación en Estados Unidos. Ahí me dediqué completamente a lo que tiene que ver con la rehabilitación de los músculo-esqueléticos y dentro de eso, lo que me llamó poderosamente la atención fue la columna vertebral. Después vino la etapa del Programa de Espalda Saludable, acá en el Municipio».

JUNTOS A LA PAR

En las preguntas anteriores nos mencionó a Virginia, su esposa, a la que dedicó un paréntesis especial: «Fue mi novia desde los 14 años, yo tenía 17. Hasta el día de hoy estamos juntos. Fue y es una persona trascendental en mi vida. Mucho de lo que uno es como persona, es también la relación que ha tenido con la pareja. Las parejas se tienen que complementar. Yo soy muy inquieto, muy tedioso en un montón de cosas y Virginia seguramente debe ser el buffer que me tranquiliza y viceversa».

DEL RUGBY AL RUNNING

El deporte fue siempre uno de los puntales de su vida, quizás hasta para la elección de la profesión. Lo que más nos interesó fue cómo llegó al running, una disciplina que ha crecido notoriamente en los últimos años: «Hay que establecer prioridades en la vida. Cuando estuve en la facultad, a pesar de que había jugado durante todo el colegio secundario al Rugby con mis amigos, y que algunos de ellos seguían jugando en Corrientes, cuando me focalizo en algo no me da la cabeza para las dos cosas. Entonces mi prioridad era estudiar y recibirme. Seguía corriendo pero había dejado de jugar Rugby. Hice alguna que otra actividad pasajera como el fútbol, siempre fui muy malo jugando fútbol, entonces seguía corriendo esporádicamente, los fines de semana. Hasta que volví a Goya en el 2001 o 2002, el equipo del Goya Rugby Club necesitaba jugadores, me ofrecieron entrar en el equipo de veteranos y volví al deporte. Seguí corriendo y de vez en cuando yendo al gimnasio. Jugué durante varios años en el equipo de Goya hasta que nació mi tercera hija y es como que llegó el momento de suspender ese tipo de deportes y pasarme a correr.

»Fue más o menos en el 2010, mi hermano me comentó que había una carrera en Corrientes, organizaba el canal C5N. Si bien había corrido un par de carreras acá en Goya, que organizaba Mario Díaz, tenía la ilusión de poder correr una de 10km. Tengo un muy mal recuerdo porque no tenía experiencia, entrenador, no sabía cómo hacerlo y salí a correr. Recuerdo que me pasaban un montón de personas, yo quería correr más rápido y lo único que logré fue salir completamente de ritmo y terminar con náuseas. La pasé muy mal. Lo que se dice dentro de la jerga del running: quemarse. Eso hace que uno termine con una situación que se llama: deuda de oxígeno, se siente muy mal, le agarra escalofríos, necesita acostarse… Pasó un tiempito y volví a correr de nuevo, me di cuenta de que había hecho algunas cosas mal.

»Ahí empezaron a aparecer los objetivos, entrené sin entrenador hasta el 2015, nos entrenábamos mutuamente con Fernando López Torres, que hoy es director de Deportes del Municipio. Él me ayudaba con algunos planes que bajábamos de internet, pensábamos que era lo mejor para tratar de poder correr una media maratón. Fuimos a la Maratón de Reyes en Concordia, que es una carrera espectacular de 10km. Así fui superándome.

»No era de las personas más rápidas de la división de mi curso, al contrario. O sea que todo el mundo puede correr, lo que hay que hacer es entrenar, nada más».

EL DESARROLLO DEL TRAIL RUN

Ya en el tema en que se destacó, fuimos un poco más allá y preguntamos sobre las carreras que organizó en Goya, con una logística que paulatinamente fue sumando adeptos, colaboradores, profesionales, logros…

«La gente del Instituto San Martín ya había organizado una primera carrera: la Neike en Carolina; me parece que tiene que ver con el crecimiento social a nivel global que tiene el running en la última década, uno se va sintiendo mejor y va encontrando que los límites se van desplazando, uno va logrando objetivos que tal vez, ni soñando despierto lo hubiera imaginado nunca.

»Empezó a aparecer la posibilidad de hacer una carrera acá, el grupo que corría en Goya se empezó a hacer cada vez más grande, se fue armando un grupo muy lindo que se llama “Corremos Aventura Goya” que lo fundaron Lila Silvestri, Mirian Amores y cuando nos dimos cuenta, llegó a tener entre 80 y 100 integrantes. Así surgió la posibilidad, a través de un llamado en ese momento del Prof. Gerardo Bassi, de hacer una carrera acá en Goya que le dio inicio a la 1º Otoño Goya Trail Run en el año 2016. En ese caso, me tocó dirigir la carrera y siempre lo que tratamos de hacer era volcar lo que veíamos en otros lugares como Concordia, Buenos Aires, Colón-Paysandú… Se armó un lindo grupo con la Dirección de Deportes en ese momento ahí con Armando Gómez y así fue creciendo el running acá en Goya. En este año vino también Jorge Iacobaccio, que ahora es mi entrenador y me permitió hacer un salto cualitativo en lo personal y organizacional.

»En el año 2017 me tocó la 2ª Edición y tratamos de darle ya un formato más académico, para que vengan disertantes que puedan aportar al desarrollo de recurso humanos locales, genuinos de Goya; que los estudiantes del profesorado de Educación Física de Goya puedan tener una salida laboral no formal. Tuvimos la visita del Prof. Carlos Arias, hizo un taller teórico-práctico que se replicó en el 2018, pensando en que el running no es solamente una cuestión de salud y del movimiento para sentirse bien sino que ha ido creciendo, hay que hacerse controles médicos que son acordes y necesarios para la práctica del deporte, los grupos han crecido mucho y tienen que estar en manos de personas idóneas con formación profesional, que puedan guiar para no tener lesiones, lograr objetivos en forma progresiva, de manera sana y saludable».

En la fotografía de la portada lo vemos con su esposa y tres hijas; en la imagen del interior de la nota se luce en la llegada de Fiambalá Desert Ultra Trail, una carrera de 180km.

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