Recta final. Punto de partida.

Por Juan Lezcano | Llegamos a la recta final de esta campaña electoral luego de 4 años de Gobierno de Mauricio Macri. Sin duda estamos en una de las peores crisis económicas luego de la catástrofe del 2001. Por supuesto en un contexto diferente a la situación política, económica y social de aquella, pero con una deuda externa tres veces más grande de la que dejó la Alianza encabezada por Fernando de la Rúa, sumado a una fuga de capitales sin precedentes. | InfoGoya

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Uno de los problemas fundamentales a los que se enfrenta nuestra región, en el caso del NEA (Corrientes, Chaco, Formosa y Misiones) es a los altos índices de indigencia y pobreza, lo cual aumenta la desigualdad entre todos los sectores sociales de cada una de las provincias y municipios. Los casos de embarazos adolescentes son los más altos del país, como así también las muertes a causa de abortos clandestinos. Esto se debe a la falta de acceso de las mujeres y adolescentes a información y métodos de prevención para evitar embarazos no deseados y consecuencias terribles por prácticas no guiadas y controladas por profesionales en salud. 

La brecha de desigualdad se profundiza cada vez más debido a la falta de políticas públicas que faciliten el desarrollo igualitario de la ciudadanía. El problema es que la política pública de la región está cooptada por las elites que redireccionan los beneficios para unos pocos, para los sectores de reprimarización de la economía, los que se consolidaron como hegemonía conservadora. Creyendo que educación y salud no deberían ser una herramienta emancipadora para la población, redireccionan las políticas hacia el fomento de la empresa y el esfuerzo individual, como motores de la economía, disminuyendo cada vez más el rol del Estado como actor fundamental en la promoción de derechos y garantías para el desarrollo de la región. 

Como consecuencia de esto, desde el Gobierno Nacional se esforzaron por construir sentido común profundamente neoliberal en cuestiones como “los valores no se negocian”, “la defensa de la opinión” e interpelando constantemente la legitimidad de las políticas de Derechos Humanos que se vienen construyendo mancomunadamente en Argentina y la región Latinoamericana, habilitando de esta manera el surgimiento de neofascismos. Luego de la multitudinaria marcha el sábado 19 de la semana pasada, el domingo 20 Lopérfido publica una nota en Infobae deslegitimado la representatividad de Estela de Carlotto, Hebe de Bonafini y Adolfo Pérez Esquivel e incluye a los organismos de DDHH de todo el país. Pero estos neofascismos también están respaldados por la ciudadanía. Discurre en conversaciones en reuniones, en el encuentro con personas al azar en el espacio público, en las redes sociales y en los medios de comunicación un deseo que se vuelve consciente y se materializa en la palabra, que pide la muerte y aniquilación de los movimientos emergentes, de las disidencias, de referentes sociales y políticos, estigmatizando también a partidos políticos, espacios políticos, organizaciones barriales y de la sociedad civil. Esas son las formas en la que penetra el neoliberalismo. Genera sentimientos de odio, rechazo y separatidad. 

El trabajo, la producción y la industria se vieron absolutamente desfavorecidos con este enfoque de políticas neoliberales que gobierna en la Provincia de Corrientes y los municipios, dirigidos desde el Gobierno Nacional por la Alianza Cambiemos. El estado fomentó un proceso de deslegitimación de los gremios y fue desarticulando poco a poco la interlocución entre los trabajadores y sus representantes gremiales. Esto se ve claramente en la incapacidad del Gobierno de canalizar las demandas y los problemas entre los capitales, dueños de la industria y los medios de producción, los representantes gremiales como mediadores entre el capital y los trabajadores.

       Los salarios en nuestro país llegaron a un punto asfixiante debido a la alta devaluación que sufrimos por falta de implementación de políticas económicas que beneficien a los trabajadores y a la circulación de dinero para mejorar el consumo, la venta y compra de bienes y servicios. Hay que volver a poner el eje en la economía interna y la producción a escala regional para poder generar alianzas estratégicas. Las fábricas cierran, como es el caso de Massalin Particulares y la Empresa Silvia, las PYMES cierran, no hay oferta laboral, las trabajadoras y los trabajadores se quedan sin posibilidades de proyectar un futuro a mediano plazo, y en el corto plazo emerge el miedo, la bronca, el dolor y la angustia. 

La ‘batalla cultural’ de la Alianza Cambiemos tuvo como eje fundamental alinear a los medios de comunicación para que desenfoquen de sus medios radiofónicos y televisivos los datos económicos y no visibilizan la precarización humana, las necesidades, las voces de las disidencias y las mujeres, como vemos que ocurre en nuestra provincia. Los principales medios radiofónicos no dan a conocer los problemas que tienen la región, difundiendo la mayor parte de su contenido con información que no tiene nada que ver con la vida cotidiana de las ciudadanas y ciudadano de Corrientes. En la construcción de sentido común también ejerce opresión el neoliberalismo.

Hacia un nuevo Pacto de Ciudadanía Responsable.

Sin duda este panorama requiere de un consenso social y político en los cuales emerja un Estado con capacidad de reconocer las necesidades de todos los sectores de la sociedad; pero sobre todo brindando herramientas a los sectores que resultaron más desfavorecidos en los últimos 40 años. Hay sectores postergados que abarcan todas las edades, desde los pibes que están naciendo hasta los adultos mayores. Necesitamos promover políticas educativas y de salud para mejorar la calidad de vida de toda la ciudadanía. La pobreza nos incluye a todos, todas las clases sociales somos afectadas por la pobreza y la indigencia.

El Estado tiene que volver a generar emancipación ciudadana. Eso incluye pensar de nuevo una persona con Derechos Sociales, Políticos y Económicos, que puedan hacer uso de los mismos y que tengan la capacidad de hacerlo. Para esto es necesario un Estado de Bienestar comprometido con el desarrollo científico y tecnológico; la producción, con políticas enfocadas en el acceso a la educación pública de alcance universal, para toda la población. Hoy en Argentina uno de cada dos adolescentes no termina el secundario. Lo cual es sumamente preocupante. 

La Educación Sexual Integral debe ser una de las protagonistas fundamentales, como medio para reducir las brechas de desigualdad de género y precarización humana. Son indispensables centros de salud, hospitales, el acceso a medicación y centros de rehabilitación de con diversas patologías. En especial debemos pensar realmente los problemas de consumo de sustancias tóxicas, alcohol y drogas, como también la automedicación y adicción a psicofármacos. El acceso a la información sobre los métodos de prevención y control a enfermedades de transmisión sexual, son fundamentales para prevenir también embarazos no deseados y abortos clandestinos. Porque seguirá siendo clandestino si no se aprueba la despenalización y la legalización de la interrupción legal del embarazo. Cada municipio del país debe luchar por obtener este derecho. 

En cuanto a las políticas de Derechos Humanos debemos demandar como política que guíe el futuro de nuestra Nación, que el Estado, en todos los niveles de Gobierno cumpla y haga cumplir los derechos de todas y todos los habitantes respetando la autonomía y el reconocimiento de los pueblos originarios de nuestra tierra, las políticas de Memoria Verdad y Justicia, para prevenir el incremento de pensamientos y deseos neofascistas habilitadores de crisis de representatividad y desequilibrio del sistema político. El municipio debe tener como política de Gobierno la defensa de los Derechos Humanos. 

Es necesario que hagamos uso del espacio público como el medio fundamental de hacer escuchar la voz ante el sistema político. Pero fundamentalmente haciendo uso de los mecanismos institucionales, recurso característico de nuestra vida pública y democrática. Las movilizaciones sociales latinoamericanas, como lo fueron en su momento los pueblos amerindios, forjaron luchas y disputas políticas históricas para hacerse escuchar y reclamar ante la injusticia de los sectores dominantes del poder. 

Si lo que caracteriza a nuestra vida en sociedad es vivir en común con otros, la pluralidad de voces y pensamientos se unen en el espacio público exigiendo el reconocimiento de un derecho, la subsanación de una desigualdad, proclamando y levantando la bandera de la justicia social, la independencia económica y la soberanía política. No perdamos de vista que los lazos de solidaridad se fortalecen generando alianzas, del boca a boca a la construcción política. 

Para crecer todos juntos, necesitamos salir de esta terrible situación a la que nos llevó la ideología neoliberal. Es necesario generar más mecanismos de participación democrática en donde se puedan pensar los problemas de cada región no perdiendo de vista la integración Nacional y Regional. Es necesaria una construcción política con sectores populares y sectores postergados, en los que la desigualdad está protagonizando la vida diaria. Ciudadanas y ciudadanos de a pie haciéndose escuchar y  proyectando un futuro menos opresivo que el que vivimos.

Juan Lezcano

@juanlez4

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