Cuando Ignacio Osella mordió la manzana

Cuando Dios creó al hombre y a la mujer situó a ambos en el paradisíaco lugar del Edén. Todo era felicidad hasta que Adán a instancias de Eva, mordió la manzana. Entonces el primer hombre descubrió que estaba desnudo y tuvo conciencia de que había desobedecido al Creador y lleno de vergüenza se ocultó. | InfoGoya

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Según narra el Génesis cuando Dios creó al hombre y a la mujer situó a ambos en el paradisíaco lugar del Edén. Y todo era felicidad hasta que Adán a instancias de la seductora incitación de Eva, mordió la manzana. Y entonces el primer hombre descubrió que estaba desnudo y tuvo conciencia de que había desobedecido al Creador y lleno de vergüenza se ocultó. No le valió de mucho ya que fue expulsado del Paraíso y él y su descendencia comenzaron a sufrir un sin fin de males. Enfermedades, odios y muerte entre los primeros. Y como es común en los humanos desde entonces se excusó de cargos y culpó a otro. Y la pobre Eva cargó con la culpa.

Cuando leímos en medios amigos las declaraciones del Intendente de Goya se nos hizo presente el pasaje bíblico. Y las comparaciones se hicieron inevitables. Ante la quita de recursos del Fondo Sojero Solidario que se reducen en 23 millones para el municipio goyano y en alrededor de 920 millones para la provincia, el Lic. Ignacio Osella Balestra advirtió el contundente desastre de su desnudez. Y fiel al relato en boga en nación y en el ámbito doméstico echó la culpa a otros, a sus antecesores en la administración tanto allá como acá. En la provincia no, porque el continuismo ampara a quienes hace casi 20 años detentan el poder en nuestro sufrido Taragüí.

“Se acabó la fiesta” y con eso se justifican los desmanes de una política social y económica que llevó al país y a amplios sectores populares a la total devastación. Endeudamiento ante la banca internacional, sometimiento a los dictados de los poderes concentrados tanto de adentro como de afuera, enajenación DEL PATRIMONIO NACIONAL como la energía, los recursos petrolíferos y mineros, la industria, el trabajo, la salud, la educación, defensa nacional, subsuelo, territorio en zonas de frontera, etc, etc. La lista es interminable. Y en esta entrega es imposible no evocar la causa nacional MALVINAS. No cabe duda que Osella tuvo que haber advertido su desnudez “en sintonía” con la desventura de los gobiernos nacional y provincial. Pero como a sus detentadores de arriba les resulta muy duro admitir la culpa que los desvela, la culpa la tienen los otros, los que construyeron hospitales, escuela y universidades, los que establecieron la Asignación Universal por Hijos, que hicieron llegar las notebooks a los chicos, los que compusieron fórmulas ascendentes de jubilaciones, subsidios para el gas, luz, agua y transporte. Los que pagaron la deuda externa y desendeudaron el país y nos ganaron con la soberanía política la independencia económica, los que crearon el Programa Procrear para que miles y miles de parejas jóvenes y no tan jóvenes tuvieran su casa. La culpa es de los que lanzaron al espacio satélites para que tuviéramos seguridad en las comunicaciones, los que nos ganaron la energía generada en Atucha, los responsables del Plan Qunitas para los lactantes, recuperaron la empresa nacional YPF. Y qué decir de los derechos ganados en el empleo, el trabajo, en los sueldos para la adquisición de electrodomésticos con el Ahora 12. Y podríamos seguir porque también es interminable la lista de derechos adquiridos para la gente porque está claro que “la Patria es el otro” en términos y alcances de país, no de factoría dependiente de imperios ni de “tigres devoradores de pueblos”, al decir del gran poeta santafesino Julio Miño.

El jueves 16 los trabajadores de la Secretaría de Agricultura reclamaron en manifestación pública contra el desguace de este organismo que hizo tanto en las regiones del interior y en la nuestra en particular a favor de los pequeños productores a quienes no llegan políticas de fomento, de créditos ni sustentabilidad a través de proyectos, precios y mercados.

 Las pymes endeudadas en cifras siderales por créditos usurarios y en peligro de desaparecer con la consiguiente pérdida de innumerables fuentes de trabajo. Las industrias en caída libre, como las textiles agredidas por la liberación de importaciones a voluntad y a destajo. Las economías regionales castigadas, el comercio internacional con grandes déficits. El consumo interno en su mínima expresión, carestía de alimentos, inflación galopante y la moneda totalmente desvalorizada y en constante caída. Pobreza e indigencia brutales como dan las mediciones de consultoras y encuestadoras, especialmente el Observatorio de la Universidad Católica Argentina y la propia Conferencia Episcopal Argentina. La ausencia de paritarias y los sueldos que cada vez alcanzan menos para cubrir la canasta básica. En Goya Gustavo Tabachi, Presidente de la Asociación de Comercio, Industria y Producción, fue claro y preciso sobre esta dramática realidad en un informe plañidero registrado en medios televisivos nacionales. Para que no queden dudas ni se sospeche de exceso en el Análisis que hago, valga la referencia del conocido y respetado hombre de empresa local.

Y Osella no da lugar a paritarias, como es su modus operandi, da aumento por resolución y en cuentagotas y en dosis muy lejos del nivel de inflación. Despido de trabajadores y un clima ominoso que se respira al ingresar al edificio municipal. Claro que morder la manzana le debió dejar un sabor muy amargo. Y máxime cuando renunció a los principios de su partido para subirse al carro triunfalista del neoliberalismo mentiroso de bienestar y felicidad. Será así tal vez para los poderosos y dueños de las divisas que sustentan riquezas inconmensurables para pocos y pobreza y marginalidad para muchos. Hace poco recordaba un radical, Sergio Zajarevich, que el Presidente Illia había establecido el salario mínimo, vital y móvil entre otros reconocimientos de derechos al trabajador que es sustento de la economía nacional. Qué lejos de ello están Osella y otros auto proclamados “pro hombres” del radicalismo correntino. Podríamos enumerar consecuencias del castigo desde la provincia con retención de recursos a la administración anterior a Osella en el municipio goyano. La negación desde el mismo centro del poder omnímodo en Corrientes del apoyo y recursos para obras fundamentales como defensas, pluviales, playa de transferencia de cargas, puente interprovincial y otras.

Convengamos en una cosa sin embargo, Osella tiene razón: se acabó la fiesta. La fiesta del pueblo y su bienestar. Estamos viviendo la debacle de la deuda, la carencia, el hambre y la necesidad, atados al FMI y los corporativismos del poder concentrado y el privilegio. Nadie puede dudarlo. Y en ese marco de pesadumbre y la marginación sufrida por Goya confiamos, no obstante el clima enrarecido en cuanto a “pensar lo que se quiere y decir lo que se piensa” (parafraseando a Mariano Moreno), podamos referirnos muy pronto a algunas cuestiones que muchos goyanos parecieron no advertir.

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