Descubrí a la goyana que vivió en los cinco continentes

GoyanosPorElMundo Cecilia Hamak es Técnica en Turismo, egresada de la Universidad Nacional del Nordeste. Integrante de una familia numerosa y de raíces presentes, reside hace 16 años en distintas ciudades del mundo. Viví la experiencia de visitar los lugares más emblemáticos del mundo a través de sus ojos. InfoGoya

Cecilia es parte de la familia que se creó a  partir de la unión de Alicia Demarchi y Ricardo Hamak, de la que también son parte Clara, Mauricio y Nicolás.

Su formación primaria transcurrió en la escuela “Graduada” y la secundaria en el Instituto San Martín.

Sobre las particularidades de su infancia, marcada por la presencia de su abuelo Abraham y su herencia familiar, cuenta: “De mi infancia recuerdo que me gustaba mucho nadar, hacer deportes,  ir al campo y andar a caballo con mi abuelo.  Con el abuelo Abi  iba al Tiro Federal y al Golf, donde me enseñaba de ese deporte. Casi todos los domingos visitábamos a mis abuelos maternos que vivían en el campo. Estaba mucho al aire libre,  aprendí algo de tenis con mi papá pero no lo hacía muy bien.  En la adolescencia  no era muy sociable, no salía mucho ni me relacionaba con tanta gente, me pasaba en la pieza viendo MTV”.

Sobre su formación, en las primeras etapas de su vida, recuerda: “Desde muy chica los viajes me despertaron interés, seguramente porque parte de mi familia paterna vive en el exterior hace muchos años. Estudié  inglés en el Instituto Oxford con Rita Eneí, desde que empecé la primaria hasta que terminé la secundaria, y ese aprendizaje me sirvió para encausar mis viajes”.

Al culminar la secundaria, y aunque nadie lo sabía aún,  lo hizo también su vida sedentaria. La ciudad de Corrientes recibía a una alumna apasionada, con destino predeterminado y una elección obvia hacia la Tecnicatura en Turismo.

“Estudié Turismo porque me atraía mucho la idea de viajar y me encanta la geografía. Mi vida en Corrientes fue muy linda. Era la primera vez viviendo sola, y la experiencia me transformó en alguien más sociable, que salía mucho, disfrutaba la facultad y aprovechaba todos los viajes que ésta ofrecía. También encontré en Corrientes una ciudad que siempre me gustó”.

La casualidad la llevó a su primera experiencia  fuera de Argentina: “Estaba haciendo un trabajo para la facu en un ciber y vi un cartel que decía : ¿Te gustaría vivir y trabajar en EEUU por tres meses?. Me quedé copada y llamé a mi papá para saber si me podía prestar la plata para empezar. A través de una oficina de Corrientes, que era intermediaria, llegué a la agencia InterEduca de Gladis Semenas,  en Buenos Aires. Una agencia cuya gran experiencia  me acompañó en el primer viaje”.

En sus primeras vacaciones como estudiante universitaria, con 18 años, concretó su primer “Work and Travel”.

Se trata de un programa del gobierno de los Estados Unidos que permite a los estudiantes universitarios extranjeros viajar y trabajar en ese país durante varios meses.

Con su recién estrenada oportunidad, desde diciembre de 2004 y hasta Marzo de 2005, trabajó en  Cascade Mountain Ski Resort  en la ciudad de Portage, en el estado de Wisconsin.

Instalada en Corrientes durante el ciclo lectivo, cada verano  viajó siendo parte del mismo programa.

“El segundo fue a los Cayos de Florida,  desde diciembre de 2005 a mayo de 2006. El tercer Work and Travel fue en Miami y estuve desde diciembre de 2006 a abril de 2007. El cuarto lo hice en la misma ciudad pero con mi hermana. De diciembre de 2007 hasta abril de 2008, trabajamos en The Standard Hotel & Spa de  Miami Beach”.

Luego de la cuarta experiencia y decidida a finalizar la carrera se quedó en la ciudad de la que siempre disfrutó  su playa y su costanera. En febrero de 2009 se recibió de Técnica en Turismo en la Universidad Nacional del Nordeste.

Sobre su formación universitaria, detalla: “Al final me recibí pero nunca me propuse trabajar en una agencia de turismo. Recibirme me dio conocimientos generales  sobre los países turísticos del mundo”.

En 2009, a través de  su abuelo Abraham, el destino aportaría lo suyo para que sus sueños tomaran forma definitiva: “Ni bien me recibí salí sorteada para viajar a Israel por 10 días con la comunidad de jóvenes judíos a través de un programa que se llama Taglit. La primera parte del viaje la compartí con otro goyano, Andrés Zajarevich. Pasado ese tiempo, decidí extender mi pasaje y me quedé 10 días más en Israel alojándome en casa de mis primas que nacieron allá.  Entre otras visitas, crucé a conocer Jordania y una de las 7 maravillas del mundo modeno: Petra”.

Taglit – Birthright (Derecho de nacimiento) es un  programa de intercambio cultural, social y educativo. Tiene como objetivo  la búsqueda “de una experiencia única e histórica de asociación con el pueblo israelí”. Los viajes y las estadías de este proyecto son financiados por el estado de Israel en asociación con las comunidades judías locales y millonarios judíos del mundo.

Las experiencias se acumulaban y sus proyectos como “ciudadana del mundo” buscaban nuevos rumbos: “Al concluir ese viaje a Israel, y luego de un intento fallido de llegar a Nueva Zelanda, me embarqué a Estados Unidos. Esta vez  con una visa J1 de un año”.

El Programa Visa J-1 es una visa para no-inmigrantes extendida por los Estados Unidos para los visitantes de intercambio que participan en los programas para la promoción del intercambio cultural. Esta visa ofrece innumerables oportunidades para los candidatos internacionales que buscan viajar y adquirir experiencia en los Estados Unidos.

“En esa época trabajé  2 meses en Philadelphia, en un hotel de la cadena Hilton como recepcionista.  Luego 10 meses en Miami como parte del staff del The Standard Hotel. En ese viaje tuve la oportunidad de conocer el Gran Cañón y Las Vegas y me propuse no volverme nunca de USA sin conocer alguna ciudad nueva".

Un breve impasse marcaría la vuelta al pago: “Me volví a Corrientes  y trabajé en Don Suites Apart Hotel y en  La Rozada Boutique Hotel.  Después de un tiempo volví  a hacer temporada a Miami y,  cumpliendo la premisa, conocí Nueva Orleans. Al volver empecé a tramitar la ciudadanía italiana con el fin de ingresar  al programa “Working Holiday”.

Con ciudadanía en mano, en noviembre  de 2013,  aplicó para acceder a la visa de vacaciones de trabajo. Working Holiday es un permiso de residencia que permite a los viajeros obtener empleo en el país que emite la visa para complementar sus fondos de viaje.

Con nueva meta en marcha, se instaló en Nueva Zelanda por un año: “Esta experiencia la compartí, en gran parte, con dos goyanas: Clementina Armagno y Virginia Coria. Con Virginia fuimos a recorrer también la isla de Fiji, donde buceamos con tiburones. Siempre me gustaron los deportes extremos y muchos lugares del mundo me dieron la oportunidad de practicarlos”.

Su estadía en el país estuvo atravesada por los trabajos más originales que realizó: “Fui parte de una empresa que empaqueta kiwis, junté cerezas de los árboles y ordeñé vacas por 3 meses en el campo, entre otros rubros”, dice.

Un año y dos meses después llegó el viaje al sudeste asiático, una vez más con Virginia, otras dos  argentinas y una escocesa: “Viajé dos meses con ellas y luego casi un mes sola. Ese viaje lo arrancamos en Indonesia y ahí obtuve la licencia de buceo. Seguimos por Singapur, Malasia, Tailandia, Camboya, Vietnam y Nepal. Mis amigas se volvieron al país desde Nepal y yo me quedé para seguir recorriendo Nepal y llegar  a la India.

Después de ese viaje por Asia llegaría un nuevo “Working Holiday”, en esta oportunidad  en Australia y con su hermana.

Las recibió  Gold Coast , una ciudad llena de playas en la costa este de Australia. Después de 6 meses en la región de Gold Coast, fueron a conocer Sidney, la capital del país y Melbourne, capital costera del estado de Victoria en el sureste de Australia.

“Para extender la visa por un año más, hicimos 88 días de trabajo de granja en la isla de Tasmania. Al terminar ese primer año  viajamos 5 meses por  Australia y  llegamos a Asia para recorrer  Japón, Corea del Sur, Hong Kong, China, Filipinas, Camboya, Tailandia y Laos”.

Sobre los nuevos rumbos cargados de oportunidades, precisa: “Volvimos a Australia para concretar el año para el que habíamos extendido la visa.  Así, desde diciembre 2016 a diciembre  de 2017, vivimos en Sidney 6 meses y  en  Queensland 2 meses más. Viajé sola por la costa este de Australia y después me encontré con otra goyana, Constanza Tomasella. Para concluir los últimos meses de visa me instalé en Sidney donde había hecho amigos y pude recorrer el desierto de Australia”.

Después  de ese segundo año en Australia, con decenas de ciudades recorridas y experiencias memorables a cuestas,   en diciembre de 2017, volvió a Argentina. Fue el periodo más largo de  tiempo sin pasar por su ciudad natal. Había viajado sin volver a Goya durante 3 años y 8 meses.

En febrero de 2018, Estados Unidos era nuevamente el destino. En este caso, la ciudad de Laguna Hills  en California y en compañía de su papá y su hermano Nicolás.  

Después del recorrido familiar y hasta junio de 2018, concretó en  Waitress-Hostess una nueva temporada en Miami Beach. Volvió a Argentina y, tres semanas después,  viajó a Europa por primera vez. Esa nueva experiencia,  compartida con un amigo, incluiría París, Londres  y las ciudades belgas  Brujas, Bruselas, Amberes y Boom. Este último pueblo, situado dentro de la Región Flamenca en la provincia de Amberes, alberga al mítico Tomorrowland.

Tomorrowland es un festival de música electrónica de baile celebrado anualmente en la localidad de Boom, al que acuden más de 400.000 personas de casi 200 nacionalidades distintas.​​ Es oficialmente el festival más grande del planeta.

“El principal objetivo del viaje era llegar al festival. En esa mega organización se incluyen, locales comerciales de todo tipo y distintas posibilidades de alojamiento. Podés dormir en mansiones, cabañas o carpas, todo dentro del complejo donde se realiza el festival. Nosotros pasamos cuatro días en carpa disfrutando de un momento único. Después seguimos por Holanda, visitando Amsterdam unos días”.

Nuevamente sola, la decisión fue volver a Barcelona y visitar Mallorca, ambos lugares en los que la ciudadanía italiana le permitía trabajar.

En noviembre  de 2018 llegó la posibilidad de un nuevo encuentro familiar. El momento sería tras un vuelo de Barcelona a Sudáfrica. Con su hermano Mauricio, cumplirían el sueño materno de conocer Sudáfrica.

El nuevo recorrido comenzó en Lesoto,​ cuyo nombre oficial es Reino de Lesoto,  un país muy pequeño del sur de África.

 En Johannesburgo comenzó la experiencia que incluiría dos safaris, el recorrido de la Ruta Jardín y Ciudad del Cabo, además de  cuatro noches en carpa dentro  del parque nacional Kruger de la ciudad más grande de Sudáfrica.

Desde diciembre de  2018 y hasta junio de 2019, la ciudad de Miami la volvía a tener entre los miles de jóvenes que se instalan en la emblemática ciudad. Fiel a su decisión de no volver sin conocer ciudades paseó por Chicago, Boston y Washington.

México sería el próximo objetivo y lo recorrería durante dos meses. La península de Yucatán, Cancún, Isla Mujeres, Isla del Carmen, Cozumel, Chichén Itzá, Bacalar, Cenotes y Tulum, serían los paraísos elegidos.

La vuelta a Europa  se daría al finalizar la estadía azteca. Madrid, Ibiza, Estambul y la preciosa Capadocia, con vuelo aerostático incluido, serían parte de este nuevo recorrido.

“La ciudad es conocida por los globos  aerostáticos. Nos buscaron a las 4 de la mañana y vimos el amanecer desde el globo. De ahí seguimos recorriendo Turquía y visitamos Pamukkale,  conocido como el castillo de algodón, por sus características geográficas”.

El próximo camino se transitaría en colectivo y ferri.  El destino, Grecia,  incluiría la  Isla de Cos, Santorini, Creta y Atenas.

“Después de Grecia fui con una amiga a Albania. De ese país, visitamos su capital, Tirana,  y otras ciudades como Vlorë y Sarambe. De ahí fuimos en cole a Croacia y conocimos  Dubrovnik y  Split. Teníamos que empezar a volver a Argentina y lo hicimos pasando unos días en Mallorca y otros en Barcelona.  Dos meses después  de comenzar el tour por Europa, volví a Goya. Estuve en la ciudad entre septiembre de 2019 y febrero de 2020”.

Con la pandemia extendida por el mundo, después de unas semanas en Miami, emprendió viaje a Arizona. Una breve estadía en la ciudad de Phoenix,  fue el paso previo al recorrido por todo el estado de California: “Con una amiga alquilamos un auto y atravesamos California completa. Recorrimos todas sus ciudades y sus paisajes hermosos. Finalmente llegamos a Oregón, un estado costero de EE.UU, donde estoy viviendo con amigos. Instalados en el campo, nos alojamos en carpas, y disfrutamos de la naturaleza”.

“Estamos varados por el coronavirus pero aprovechando las posibilidades de conocer un lugar increíble, donde la naturaleza muestra sus facetas más increíbles”.

Con un estilo de vida nómade, que le permite diseñar nuevos sueños y andar miles de kilómetros para concretarlos, tiene claro su lugar de apego: “Pese a tantos viajes por el mundo y  a este ritmo de vida,  al lugar al que siempre voy a volver es a  Goya porque  ahí está  mi familia y ellos son mi hogar.

Es imposible describir cada una de las ciudades que visitó Cecilia y su espíritu aventurero. Pero una anécdota que me comentó explica parte de lo que uno puede apreciar: “En una de las oportunidades que renuncié a trabajos en Corrientes y me fui a Estados Unidos; mi jefa me comparó con las golondrinas que van de nuestra Goya a San Juan de Capistrano. Me dijo que era así,  de las que siempre se iban para algún día volver”.

Desde InfoGoya agradecemos su enorme generosidad, la que nos regala la oportunidad de ver gran parte del mundo, a través de su mirada.

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