Un abogado goyano se destaca en el ámbito gastronómico belga con “Goya”

GoyanosPorElMundo Martín Retamozo nació en Goya, se recibió de abogado en su ciudad natal y se radicó en Bélgica hace  10 años. Enamorado de su terruño y con diversos emprendimientos en el rubro gastronómico,  creó un emprendimiento que lleva su nombre. El único que ofrece a Europa, el delicioso chipá correntino. Además, creador del grupo de argentinos en Gent, colabora en la adaptación de cientos de compatriotas que buscan oportunidades fuera del país. InfoGoya

Es hijo de Mirta Gladis Vallejos y Rubén Santiago Retamozo, único hermano de María Paula.

“Las presencias que me hicieron la persona que soy hoy fueron mis padres, hermana, un tío materno clave en mi vida, mis abuelas y, hoy, mis sobrinas. Tengo hermosos recuerdos de la niñez, de la que fueron parte distintos clubes goyanos. El club Unión, donde jugaba al básquet y mucho al paddle también, el club Central Goya en el que practicaba fútbol. En verano, iba a colonias de vacaciones y de mas grande fui parte de la Peña de Motociclismo que se armó”, dice para empezar a compartir su vida.

Sobre su formación académica explica: “Mi primera y única escuela fue la Escuela Normal Superior Mariano I Loza. Este establecimiento me vió crecer,  ya que asistí desde mi jardín de infantes. Estoy súper feliz y orgulloso de decir que fui parte de esta institución que me formó también como persona. En cuanto a los profesores quiero destacarlos en general, fueron parte de años muy lindos”.

Al terminar la secundaria,  ingresó a la sede goyana de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora, donde recibió su formación como abogado.

“Este periodo de mi vida también fue de vital importancia para mí ya que me permitió valorar los sacrificios de mis padres para hacer de mí una persona lista para afrontar la vida”.

Un amor que comenzó de forma remota, se transformó en gran experiencia y primera oportunidad de desarraigo.

“El  primer viaje en realidad no fue planeado. Había conocido a una chica de Bélgica,  con la que mantuve una relación a distancia durante 4 años. En ese transcurso de tiempo viajé una vez al año para visitarla y ella también viajaba una vez al año para verme”, recuerda.

El título de abogado, en 2010, vino acompañado de la decisión de mudarse a Bélgica.

“Decidimos que uno de los dos se tenía que mudar si queríamos seguir y como yo terminé mis estudios antes que ella, porque soy mayor, me mudé. Esa fue la motivación al principio, aunque no sigo con esa pareja. Terminamos la relación a los dos años de haberme venido”.

Sobre los primeros desafíos ante los nuevos sueños, dice: “Los trámites en mi caso fueron bastante engorrosos porque teníamos que demostrar la relación y, para esto,  juntar distintos documentos. Con ese fin,  organizamos fotos,  pasajes y distintos detalles con fechas. Después de eso, vinieron las traducciones, legalizaciones y demás. Encima en esa época no estaba todo tan centralizado en  Colegios de Escribanos y tenía que viajar a Buenos Aires para las legalizaciones y los apostillados”.

“En cuanto a los primeros tiempos en Bélgica debo decir que no me pareció para nada  difícil ya que, como había venido varias veces de visita, un poco ya  conocía. El primer año viví en la ciudad de Turnhout donde empecé a estudiar el idioma flamenco  holandés de la región de Flandes Bélgica. En esta ciudad también tuve mis primeros trabajos. Al  principio me dediqué a conocer sobre la cultura y el idioma pero por suerte pude aprender bastante rápido y arreglármelas solo”.

Las expectativas y los proyectos marcaron el ritmo de los primeros tiempos, y aunque después la novedad dio paso a la nostalgia, acomodarse para volver cada año a Goya, le permitió seguir desarrollando planes lejos de su ciudad natal.

“Al año de llegar me mudé a la ciudad de Gante, lugar que adopté como propio. En esta ciudad perfeccioné el idioma y comencé a hacer la revalidación de mi título en la universidad de Gante. Lamentablemente luego de un año tuve que dejar la universidad para trabajar full time  y ya que se hizo imposible combinar trabajo y estudio”, detalla.

Gante es una ciudad puerto del noroeste de Bélgica, en la confluencia de los ríos Lys y Escalda. Ciudad medieval y a la vez moderna, rodeada de canales, edificios fascinantes y muchas universidades. Su centro peatonal es conocido por su arquitectura medieval y es reconocida como centro cultural de esa región europea.

“Realicé todo tipo de trabajos, planché ropa y lavé  platos en restaurantes. A fines del año 2012 conseguí mi primer contrato permanente en un reconocido hotel, el Marriot, donde entré en contacto con la atención al público y, quizás lo más importante para el futuro,  en este lugar comenzó mi amor por el café. El hotel me dio la oportunidad de aprender mucho pero después de 4 años  sentí que llegó el momento de probar algo nuevo”.  

La posibilidad laboral se abriría en una empresa gráfica, donde los dueños, grandes emprendedores, lo motivaron para empezar su propio emprendimiento.

“Cuando terminó mi contrato en esta última empresa me tomé un año para pensar qué hacer. En ese año “sabático” fui a Goya por dos meses ya que quería pasar un poco de tiempo con mi familia y amigos. Ahí pude, gracias a mi gran amigo y colega Juan Ignacio Ledesma, aprender un poco en su estudio jurídico”.

“Al volver a Bélgica hice un curso de Barista e inicié mi propio negocio al que bauticé Goya Coffee Truck, por supuesto en nombre de mi querida ciudad.  Se trataba de una camper adaptada como cafetería móvil. Vendía café de especialidad y bollería argentina en eventos, obviamente incluí nuestras medialunas, pasta frola y chipá al menú. Una persona importantísima en cada proyecto, el pilar fundamental, es mi pareja Kari Bastiaenssens”. 

La pandemia, que paralizó al mundo y lo dejó sin eventos masivos, interrumpió la continuidad laboral pero fomentó la aparición de nuevos desafíos.

“Decidí que quería tener una verdadera cafetería en Gent y empezamos a trabajar para lograrlo. Desde septiembre estamos acondicionando el nuevo local y estaremos abriendo  las puertas en unos días. En el nuevo “Goya” va a estar nuestra ciudad presente y nuestras costumbres también”.

“Mis pasatiempos acá son varios, hago deporte (crossfit) y música( toco la guitarra en una banda con amigos y estudié varios años guitarra clásica en una escuela de música), me gusta salir a andar en bici cuando hay buen clima. También, esporádicamente, juego al fútbol, al paddle y hago kayak en el verano”, dice sobre su cotidianeidad belga.

La ciudad que lo cobijó, le dio además, la posibilidad de ayudar a otros: “Hay otra actividad de la que me siento muy orgulloso y es de  haber creado el grupo de “Argentinos en Gent”. Este espacio de encuentro se convirtió en una herramienta importantísima para los argentinos que se mudan a la ciudad. Organizamos mateadas, asados, juntadas para hacer música y deportes.  Además brindamos todo tipo de ayuda e información a los miembros del grupo”.

Sobre el vínculo cercano que mantiene con su ciudad de origen, expresa: “Goya es mi hogar, siempre va a ser mi hogar por eso no dudé ni un momento en qué nombre poner a mi cafetería. Goya es el lugar donde nací y el lugar que elijo también para terminar mi vida. Por el momento estoy bien acá pero los años de vejez me gustaría pasarlos allá”.

Martín es un emprendedor incansable. Un espíritu arraigado  que logró instalar su esencia goyana a miles de kilómetros de su casa, potenciar los nuevos desafíos, aferrarse a los sueños y que, aún hoy, repone energías a orillas del rio Paraná.

Desde InfoGoya le agradecemos la posibilidad de compartir su historia, inspiradora para tantos jóvenes.

Descubrí su emprendimiento “Goya” a través de la cuenta de Instagram: goya_coffee_gent 

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