Conocé al médico goyano que se destacó, además, como árbitro de la AFA

GoyanosPorElPaís | Pablo Esquenazi es médico especialista en Medicina Familiar y árbitro de fútbol profesional. Se formó en la Universidad del Nordeste y se especializó en la ciudad de Buenos Aires. En el ámbito deportivo,  se destacó como miembro de la AFA y compartió con los referentes  de reconocimiento nacional e internacional. Conocé al goyano que hoy ejerce en distintas ciudades santafesinas y  recorrió el país arbitrando grandes encuentros deportivos.| InfoGoya

Nació en Goya en la familia compuesta por su madre, Marta Vega, su padre Alberto Esquenazi y su única hermana, Vanina.

Su formación académica comenzó en la Escuela del Sur desde el nivel inicial y continuó en primaria y secundaria en las aulas de la Escuela Normal.

Sobre esa primera etapa de su vida, recuerda: “Tuve una infancia muy linda, en la que mis abuelos Victoria, Salvador, Arsenio y Adela tuvieron mucho que ver. Desde muy chico practicaba distintos deportes. Jugué fútbol, básquet, vóley, tenis, hice mucha natación y después llegó el paddle, deporte que practico hasta ahora. Otra de mis actividades favoritas, desde esa época,  es la pesca. Iba a pescar con mi papá, siempre que su trabajo se lo permitía. Sino las jornadas de pesca eran con mi abuelo Arsenio”.

“También recuerdo lindos momentos en los que acompañaba a  mi papá en su recorrida por consultorios y hospitales. En esa época también llegaron los primeros amigos, en mi caso Federico Muñoz Zini, Juan Ignacio Fernández, Fernando Odeski, Fernando Mazzarelli y Marcelo Scheller. También tíos y primos, mi madrina Rosaté  y toda su familia acompañaron mi adolescencia”, detalla.

Aunque las profesiones de sus padres podrían haber sido un mandato que definiera el camino a seguir, vocaciones dispares lo tuvieron en duda: “Estaba entre veterinaria,  medicina y periodismo deportivo.  Me incliné por medicina porque me gusta trabajar con la gente,  ayudar en lo que se pueda.  Creo que esa necesidad la heredé de mis padres, de mamá como asistente social y de mi viejo como pediatra”.

La etapa  universitaria llegó y el primer desarraigo fue a la capital de la provincia. La Universidad Nacional del Nordeste recibió a un alumno aplicado que, unos años después, repartiría sus intereses.

“En Corrientes hice muchos amigos de los buenos,  con los que nos seguimos juntando siempre. Entre esos, algunos fueron compañeros en la facultad como  Jorge Cardozo y Jorge Aguirre. Mientras estudiaba, en tercer año y de casualidad, conocí un  árbitro de fútbol que me ofreció  entrenar con ellos. Como  yo corría en Corrientes, me sumé a la actividad física que hacían. Un día faltó un árbitro y me ofrecieron dirigir la Liga Infantil”.

Esa experiencia era sólo el primer desafío y el hobby  fue tomando forma a través de un curso que capacitaba árbitros a nivel local: “Después me enganché, estaba en la mitad  de la carrera de medicina y comencé a formarme profesionalmente para ser árbitro.  Tuve la posibilidad de sumarme a la Escuela Nacional de Arbitros en Córdoba.  Me llamaron, evaluaron y  seleccionaron. Cursé las dos carreras con mucho esfuerzo,  esto implicaba ir dos veces al mes a Córdoba y  estudiar en la facultad. Un tiempo antes de recibirme en la UNNE, me recibí de árbitro  y empecé a dirigir muchos encuentros a nivel local y regional”.

El título universitario llegó con la posibilidad de cursar la residencia de Medicina General en el Hospital San José de la ciudad de Paso de los Libres. Al poco tiempo de esa mudanza, llegó un nuevo desafío que volvía a fusionar sus profesiones.

 “Viviendo en Paso de los Libres me llaman de AFA y  me ofrecen un contrato. Al principio pensé que era una broma. Quiero destacar que un gran compañero en todo el camino deportivo fue mi papá, quien más me alentó.”, dice sobre el génesis  de la nueva meta.

Durante ocho años de gran esfuerzo personal, las dos profesiones lo tuvieron en carrera.  El fútbol le permitió recorrer gran parte del país y  conocer mucha gente.  También lo  relacionó con  los referentes del rubro como Loustau, Castrilli y Marconi.

La medicina lo llevo a ejercer en Paso de los Libres, Perugorría,  Goya, Santa Lucía, Villa Guillermina y  Las Toscas.

“Llegó un momento en el que  se me complicaba muchos sostener las dos actividades y me decidí por la medicina”, cuenta.

Concretada la elección definitiva, realizó un posgrado en  Medicina Familiar en el Hospital Italiano  de la ciudad Bueno Aires.

Detrás de una propuesta laboral llegó hace 12 años a la ciudad de Las Toscas en la provincia de Santa Fe: “Me vine como para probar y me terminé quedando. También acá armé un lindo grupo de amigos”, dice.

Sobre el vínculo con su ciudad natal, expresa: “Goya es muy especial para mí, tengo muy lindos recuerdos de mi infancia y adolescencia. Estoy eternamente agradecido al pueblo de Goya por el reconocimiento a  mi papá, quien fue declarado Ciudadano Ilustre y tiene una calle con su nombre”.

Pablo vive en la ciudad de las Toscas y trabaja en el hospital público de esa ciudad y en el de Villa Guillermina.   También ejerce en la clínica “Santa Fe” y en su consultorio particular.

En lo personal comparte la vida con su hija Victoria, su hermana Vanina “compañera de todos los momentos”  y su novia Joana.

Es, además, un goyano de relación estrecha con la ciudad, donde visita habitualmente a su mamá y a la que agradece el gran reconocimiento por la trayectoria médica de su papá.  Es ese sentido de pertenencia, lo que celebramos principalmente.

 

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