Un Diseñador goyano se destaca como Artista Plástico

GoyanosPorElPaís | Hernán Di Filippo nació en Goya y se formó como Diseñador Gráfico en la Universidad del Nordeste y en la Universidad de Buenos Aires. Se perfeccionó en la Universidad  Austral.  En la Nacional de las Artes  se desarrolló como Artista Plástico. En esa alta casa de estudios y en la Universidad de Belgrano  se desempeñó como docente. Hoy dirige el proyecto artístico “Estudio & Espacio Convoi”. Conocé la historia de un artista goyano, ejemplo de resiliencia. |  InfoGoya 

Nació en Goya, en la familia formada por  Alberto Di Filippo y Elisa Espinoza, integrada también por su único hermano, Francisco.

Sobre los primeros años de su vida, en su ciudad natal, recuerda: “Mi infancia fue muy linda, en un seno familiar formado por mis padres y mi hermano. Compartí mucho tiempo con amigos yendo a la colonia Bassi y a su escuelita de fútbol, también a Benjamín Matienzo, al club La Sportiva y algunos años al club Unión. Pero en definitiva lo que siempre disfruté con mayor intensidad desde muy chico fue el poder expresarme mediante el dibujo y la pintura. Nutriéndome mucho del colorido paisaje que recuerdo en esa época. Son muchos los momentos especiales como los asados del Nono los sábados, jugar a la siesta en su taller de talabartería, sus pajaritos y el loro Papacho y también tomar mates con mi abuela Maruca. Disfrutaba de pasar las tardes con mi abuela Ada y el Tata sentados en la vereda y escuchando las anécdotas del barrio”.

Su formación inicial y primaria transcurrió en la Escuela Parroquial La Rotonda hasta sexto grado.  El último año de ese nivel, la educación continuó en la Escuela Normal donde concluyó la secundaria.

“De esa etapa tengo los mejores recuerdos de la escuela, de lo significativo de haber asistido a una escuela pública,  de la que mis padres fueron alumnos. También de la huella que me dejaron profesores como Gerardo Bassi, Daniel Lesteime, Uly Casabonne y Norma Gobea. Ser parte del centro de estudiantes, de integrar después la unión de centros de estudiantes y de  los veranos y los carnavales compartidos con amigos”, cuenta.

Esa época pasó llena de buenos momentos  y llegó la partida a la capital de la provincia.

“Me trasladé  a Corrientes para iniciar la carrera de Diseño Gráfico. Estuve un año allí estudiando en la Universidad Nacional del Nordeste y aproveché ese tiempo para asistir a la academia de Sorbellini, un caricaturista reconocido de la región.  Al cursar en Resistencia, conocí la idiosincrasia del chaqueño. Eramos un grupo grande y cursábamos todas las materias juntos, a muchos de esos compañeros hoy conservo como amigos”.

Decisiones familiares lo llevaron a vivir a Buenos Aires.  El nuevo destino sería clave en su vida profesional y personal: “Me instalé en la ciudad para continuar mis estudios en la Universidad de Buenos Aires.  El desarraigo no fue difícil porque había muchos amigos. Significó para mí, un cambio de escala en todo. Encontré una ciudad que me cautivó, una universidad que si bien al principio fue difícil también me convirtió en gran parte de lo que soy hoy.  En la UBA es otro volumen de gente, todo funciona a gran escala y hay que intentar destacarse  en ese contexto, eso  es un desafío constante y una gran posibilidad de crecimiento”.

Sobre el arte y su presencia constante, detalla: “Siempre acompañado de mis pinceles, asistí a algunos talleres hasta anotarme en la  Universidad Nacional de las Artes. Más allá del diseño necesitaba conocer lo que era una escuela de Bellas Artes. Si bien mi paso fue breve, me llevé mucho de esa experiencia. Ya avanzado en la carrera de Diseño tuve la oportunidad de sumarme a la universidad como parte del equipo docente en una cátedra de Morfología de nivel 2. También ejercí como  docente en la Universidad de Belgrano”. 

La intensa formación académica siempre fue plasmada en oportunidades laborales: “En el 2010 ingresé a una agencia de Branding e Identidad de Marca. Ahí fuí adquiriendo experiencia profesional durante casi una década, y llegué a ocupar el rol de Director de Arte. Junto a este proyecto, en paralelo,  formé un espacio artístico que hasta el día de hoy continúa, el taller  @el_nautilus, dedicado a la enseñanza de pintura”.

Con los logros profesionales, llegó el título universitario de Diseñador Gráfico.  Luego, una Diplomatura en la Universidad Austral en Identidad y Estrategia de Marca.

A fines del 2018, su vida cambió radicalmente. Nuevos desafíos transformaron la angustia en enseñanza.

“Con 34 años recién cumplidos me detectaron una leucemia aguda, lo que determinó un giro de 180 grados en muchos conceptos adquiridos hasta ahí. Me dí cuenta que la pintura se iba a convertir en una herramienta enorme para poder revertir lo que me estaba pasando por dentro. Nos abrazamos con mi compañera de vida Stephy, mis padres, mi familia entera y mis amigos. Tuvimos la oportunidad de transitar el tratamiento encontrando las herramientas y energías necesarias para salir con actitud frente a un momento que te hace replantear cuáles son tus prioridades. Durante esos meses pude volver a ser ese niño que se pasaba las tardes dibujando, sin darse cuenta del paso del tiempo. Potenciando lo más esencial que me acompañó siempre, las ganas de pintar. Porque sí, pintar hace bien más allá del resultado final de la obra. Es un acto de salud y te permite activar ese combustible interno que llevamos dentro. Por suerte la vida nos permitió revertirlo en un acto positivo y de crecimiento para todos”, dice sobre un episodio que marcó su vida.

El amor y la fortaleza se manifiestan en el arte, y son protagonistas en su proceso de sanación.

“En mayo del 2019 realizamos una exposición en el Hospital Alemán junto a otros pacientes oncológicos que se llamó "Resiliencia". Nos reencontramos todos para compartir la alegría del arte y el poder de sanación.  

Hace 6 meses, con nuevos sueños, abrimos con mi novia el Estudio & Espacio Convoi, que es un símbolo de búsqueda e independencia. Lo desarrollamos para darle prioridad a lo más importante,  que es hacer de cada día el mejor de todos. Compartimos la casa con otros profesionales, es un espacio donde se dictan talleres de arte y workshops de diseño y otras actividades similares.  Mientras crecemos como diseñadores estamos rodeados de proyectos hermosos. El hacer lo que a uno le hace bien es un acto de contagio, es una herramienta fundamental que nos permite abrir las puertas más importantes y esenciales en cualquier persona”, precisa sobre esta nueva etapa de su vida.

Para definir el vínculo con su ciudad natal, explica: “Goya está en mi ADN. Si bien estoy cerca de haber vivido el mismo tiempo en Goya que en Buenos Aires, mis cimientos están formados con esa esencia del Litoral. Va conmigo a donde vaya”.

Hernán hoy es realmente protagonista de su vida. El destino lo puso a prueba, aceptó el desafío con fortaleza y como recompensa  se le permitió reencontrar su esencia.  Es un profesional reconocido y un artista talentoso, pero fundamentalmente es un alma genuina y amorosa, que siempre es hermoso sentir cerca.

Para conocer más de su obra artística:

@difilitoral

@el_nautilus

@estudioconvoi

@espacioconvoi

 

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