En una celebración eucarística cargada de significado, el obispo de Goya, monseñor Adolfo Canecín, puso en posesión al nuevo párroco de Nuestra Señora del Carmen de Sauce, el presbítero Eduardo José Ortíz. El padre Ortíz sucede al padre Pablo Esteban Stortti, quien partirá próximamente a Roma para continuar sus estudios, marcando un nuevo inicio pastoral en el extremo sur de la diócesis.
Inspirado en el canto “Signo de Esperanza” del recordado padre Julián Zini, monseñor Canecín destacó en su homilía que cada bautizado debe asumir el rostro de la Iglesia. Subrayó tres ejes fundamentales alineados con el plan diocesano de pastoral: tener siempre la mirada fija en Jesús, recordar que Él es el pastor que permanece a través de todos los cambios, y apegar el corazón únicamente a Él, “el único que nunca defrauda”.
Tomando la figura de San Pedro, el obispo exhortó a los pastores a cuidar el rebaño “de buenas ganas”, no por ambición ni como dueños, sino con abnegación y servicio. “Ser pastores según el corazón de Dios es la meta para todos los bautizados, especialmente para quienes participamos del orden sagrado”, afirmó con convicción durante la celebración.
Finalmente, monseñor Canecín instó a vivir la eclesialidad en la diversidad de carismas, como “los colores del arco iris”, y marcó como prioridad la integración de los jóvenes bajo el lema “Todo con los jóvenes, nada sin ellos”. Esta unidad y comunión, señaló, son los criterios de credibilidad para cumplir con la misión en clave sinodal que guía a la diócesis.