Hoy se cumple un nuevo aniversario del nacimiento de una de las figuras culturales más polifacéticas y conmovedoras que ha dado Goya: Rosa Italia Leticia Di Blasio, conocida como “Rosita Minué”. Nacida un 20 de enero de 1922, su legado trasciende la simple etiqueta de cantautora para revelar a una verdadera artista total: poeta, compositora, bailarina, recitadora y una mujer de una sensibilidad social profunda, cuyo corazón nunca se desprendió de su “Goya porá”.
Hija de Giuseppe Di Blasio y Marcelina López Minué, Rosita demostró desde muy joven una vocación artística arrolladora. Su nombre quedó grabado a fuego en la historia del chamamé cuando, con apenas 14 años, compuso la letra de “Villanueva”, un tema que se convertiría en un clásico del cancionero litoraleño, interpretado por grandes del género y que demostraba una madurez poética precoz. Esta creación fue solo el primer destello de una obra que incluiría más de cien temas propios, en los que colaboró con gigantes como el goyano Pedro Pascasio Enríquez y el legendario Ernesto Montiel.
La bailarina del Teatro Avenida y la poeta de las plazas
Pero reducir a Rosita Minué a la música sería injusto. Su espíritu inquieto la llevó a estudiar medicina, guitarra, canto y, de manera destacada, danza flamenca. Tal fue su maestría que llegó a ser bailarina solista del Teatro Avenida de Buenos Aires, uno de los coliseos más importantes de la capital para el arte español, demostrando una versatilidad y disciplina artística poco comunes.
En la gran ciudad, sin embargo, no perdió su esencia. Junto a otro destacado goyano, Odín E. Fleitas, fundó la agrupación “Los Pastores del Verso”, que llevaba la poesía directamente al pueblo, recitando en las plazas porteñas. Esta faceta de poeta callejera habla de su compromiso con democratizar el arte y su amor por la palabra.
La literatura: “Perdón para mis Manos” y el canto a Goya
Su obra literaria, recopilada en libros como “Soledades y Nostalgias Rimadas”, “Romance Litoral” y “Pastoreando Estrellas”, es un diario íntimo de su alma. En “Tierra sin Agua” realizó un alegato social conmovedor, mostrando una conciencia aguda de las realidades de su tierra. Pero es quizás en “Perdón para mis Manos” donde el título resume la humildad y la profunda humanidad de una creadora que siempre consideró su arte como un servicio.
Sus poemas dedicados a Goya son geografía sentimental. “Goya porá / Volví con el recuerdo”, escribe, y en versos como “Besa / Tus pies de plata / la serenata del Paraná”, captura la esencia lírica de su ciudad natal. En el poema “Después de mucho tiempo volví con el recuerdo”, incluido en la obra Arqueología de la literatura correntina II de Ramón Orlando Mendoza, pinta con nostalgia el hogar paterno, “las manos de mi padre, -mi gringo tan querido-”, el patio, las hamacas, y confiesa: “Porque, aunque no lo quiera, mi corazón lloró”.
Un legado de coraje y sueños
Rosita Minué falleció en Buenos Aires el 30 de junio de 2005, pero dejó un testimonio de vida y creación que hoy resuena con fuerza. Un verso suyo, tomado de “Soledades y Nostalgias Rimadas”, bien podría ser su epitafio y su mensaje para las nuevas generaciones de artistas:
“¡Si, ya lo sé, capitaneo naves rotas; / Pero lo mismo seguiré con mis empeños. / No he de ceder como cobarde en la derrota, / Y he de morir con la bandera de mis sueños!”
Recordarla hoy, en el 104º aniversario de su nacimiento, es reivindicar la figura de la artista integral, la mujer que desde Goya abrazó todas las artes para expresar un mundo interior vasto y un amor por su tierra inquebrantable. Rosita Minué no solo compuso chamamés; bailó sobre tablas prestigiosas, escribió versos para ser gritados en plazas y, sobre todo, llevó a Goya en el alma, transformándola en poesía, música y danza, un legado que permanece vivo y vibrante en cada acorde de “Villanueva” y en cada línea de su obra inmortal.
Fuentes consultadas:
- Mendoza, Ramón Orlando. Arqueología de la literatura correntina II: Goya libro 2. Goya: Damián De Marco, 2020. (Incluye biografía y poemas de Rosa Italia Leticia Di Blasio).

Deja un comentario