Silvio Ortiz, trabajador con 31 años de antigüedad en ALAL Goya, relató que el despido masivo de aproximadamente 200 empleados fue sorpresivo y repentino, generando una profunda angustia y la sensación de traición tras años de dedicación a la empresa.
Los ex empleados luchan para que se les pague la indemnización completa, haciendo valer el Artículo 245 de la Ley de Contrato de Trabajo debido a la falta de preaviso, y denuncian un doble discurso de la empresa que anuncia cierre pero menciona una posible reapertura.
Ortiz destacó el impacto negativo que este despido masivo tendrá en todos los comercios locales, ya que las familias afectadas tienen deudas y compromisos que no podrán cumplir sin ingresos.
Los trabajadores piden acompañamiento ciudadano para reflejar el descontento y hacen un llamado al Ejecutivo Nacional a escuchar y cambiar la política económica, señalando que la reapertura de importaciones los perjudica directamente.