En un clima de comunión, participación y misión, propio del camino sinodal, el obispo de Goya, Adolfo Ramón Canecín, acompañó a la comunidad de la parroquia San Pedro de Perugorría durante el Triduo Pascual. El pastor diocesano dedicó la mañana del Jueves Santo a la visita de los enfermos, llevando consuelo y esperanza a quienes no pudieron acercarse al templo.
Por la tarde, la comunidad vivió una celebración del sacramento de la confesión y luego la Eucaristía de la Cena del Señor, que incluyó el tradicional lavatorio de los pies y concluyó con la adoración al Santísimo Sacramento hasta la medianoche. El Viernes Santo, los fieles iniciaron un Vía Crucis de 17 kilómetros a pie desde el arco de entrada del pueblo hasta el paraje Paso Tala.
Por la tarde se realizó un segundo Vía Crucis desde el “triángulo” donde se encuentra la imagen de San Pedro hasta el templo parroquial. El Sábado Santo a las 20 se celebró la Solemne Vigilia Pascual presidida por el obispo diocesano, cerrando una intensa celebración de fe.
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