Cómo funcionan las organizaciones espontáneas que trabajan en prevenir las autolesiones.
Prevención Una escucha atenta en un entorno amigable puede marcar la diferencia. ARCHIVO
Una persona puede atravesar una crisis de salud mental sin que nadie a su alrededor lo note. Puede trabajar, comer, básicamente “funcionar” mientras pelea, en silencio, contra pensamientos que le dicen que ya no hay salida. Frente a esa realidad, distintas organizaciones se vuelven indispensables. Una de ellas es el Proyecto Help, una iniciativa que brinda ayuda gratuita a personas que atraviesan crisis emocionales.

No te juzgo, te ayudo es el lema de esta organización, cuyo principal objetivo es la prevención del suicidio. Brian Méndez es el coordinador nacional de Help –presente en más de 100 países– y explica que el proyecto combina el aporte voluntario de profesionales con el acompañamiento de voluntarios que atravesaron y lograron superar situaciones como depresión, ansiedad, ataques de pánico, tristeza, trastornos de personalidad y alimentarios e incluso pensamientos e intentos de suicidio. “El grupo cuenta con muchas actividades al aire libre, con la intención de llevar un mensaje de esperanza a quienes quizá piensan que ya no hay salida, como El rincón del desahogo, donde las personas pueden contar su problema y buscar ayuda con nuestros voluntarios sin ser juzgadas”. Semanalmente se brinda una charla coordinada a nivel nacional y se realiza la “Ronda, ayuda”, una charla grupal. Las reuniones son abiertas y gratuitas. Otro de los ejes es el trabajo en instituciones, especialmente en escuelas. Se abordan temas como bullying, consumos problemáticos y la batalla que muchas personas libran con sus propios pensamientos. Una de las intervenciones más particulares del Proyecto Help nació en Brasil con las Cartas Help. “Los voluntarios las escriben manualmente y luego las entregan directamente a las personas o las dejan en puentes, estaciones de tren, plazas y otros espacios públicos, con la esperanza de que alguien que necesite ese mensaje pueda encontrarlas”, explica Méndez. Cada carta contiene una frase positiva y un mensaje de esperanza. La intención es contrarrestar pensamientos que pueden aparecer durante una crisis. Según relatan desde Help, algunos de los mensajes que recibieron después de entregarlas muestran el impacto que pueden alcanzar: “Era lo que necesitaba”; “Me llegó en el momento justo”; “Guardo esta frase de hace años” y “Gracias a su mensaje no cometí una locura”.

Escuchar salva. No existe un único indicador que permita predecir un suicidio. Lo importante es observar cambios recientes, la acumulación de señales y, especialmente, si existe intención, planificación o acceso a medios para hacerse daño. Ariel Ghirelli es psicólogo y advierte que entre las señales de alerta ante un posible riesgo de suicidio aparecen hablar directa o indirectamente de morir –con expresiones como “no quiero seguir”, “sería mejor desaparecer”, “soy una carga” o “pronto van a estar mejor sin mí”–, manifestar una desesperanza intensa o sentir que no existe ninguna salida. También pueden observarse aislamiento, dejar de responder, despedidas inusuales, regalar pertenencias significativas, ordenar asuntos pendientes o escribir mensajes de despedida. “Otras señales que requieren especial atención son buscar métodos o tener acceso a elementos potencialmente letales; aumentar considerablemente el consumo de alcohol u otras sustancias o atravesar una abstinencia; adoptar conductas temerarias, impulsivas o autodestructivas; padecer insomnio persistente, agitación, ansiedad extrema, ira o cambios bruscos del ánimo; y abandonar tratamientos, actividades o cuidados que antes eran importantes”. Incluso una calma repentina después de una crisis profunda merece atención: en algunos casos puede indicar que la persona tomó una decisión y no necesariamente que se produjo una mejoría. Prevenir también significa mantener el contacto: llamar, visitar, acompañar y evitar que la persona quede completamente aislada. Cuando expresa ideas de muerte, manifiesta que no quiere continuar viviendo o da señales de estar planificando hacerse daño, es necesario intervenir. Ghirelli es contundente: “No hay que minimizar, relativizar ni interpretar las expresiones verbales como una simple manera de llamar la atención. Lo que la persona dice debe recibir una respuesta concreta y proporcional a la gravedad de la situación. Aunque los servicios de salud estén colapsados, es necesario realizar las llamadas pertinentes, solicitar orientación y trasladar a la persona a una guardia”. Según la urgencia, puede ser necesario convocar una ambulancia o pedir asistencia a los servicios de emergencia. Si el riesgo es inmediato, no se la debe dejar sola y, siempre que pueda hacerse con seguridad, hay que limitar su acceso a medicamentos, armas, sustancias u otros elementos con los que pudiera lastimarse”. Esta intervención rápida no garantiza por sí sola que el problema quede resuelto, pero puede interrumpir la rumiación, reducir el pasaje impulsivo del pensamiento al acto y abrir un tiempo de protección. Se trata de una intervención en crisis: escuchar, contener, preguntar directamente qué está pensando, evaluar si existe un plan y activar la red de asistencia”, agrega Ghirelli.

El trabajo de prevención también tiene otra expresión en la ONG Tu Esperanza, donde Celeste Fernández coordina grupos de respuesta ante situaciones de crisis.” En once meses registramos 365 llamados: un promedio de uno por día. También contabilizamos 12 suicidios vinculados con personas que habían tenido contacto con nosotros”, asegura. La organización trabaja además de manera articulada con el hospital, Prefectura, psicólogos y centros especializados en adicciones.

“Por ejemplo, cuando se da la alerta de que una persona está por tirarse de un puente, Prefectura llama al Centro de Operaciones Municipal (COS), el COS nos llama a nosotros y nosotros salimos. Si la persona todavía permanece allí, concurrimos al lugar. Si una ambulancia intervino antes y la trasladó, se dirigen directamente al Hospital Zonal de Zárate Virgen del Carmen. Así comienza una segunda etapa. Una vez realizado el informe hospitalario, se analiza cada situación particular: si la persona ya se encuentra bajo tratamiento psicológico o psiquiátrico, si necesita internación y qué tipo de acompañamiento requiere posteriormente”. Fernández enfatiza un límite fundamental del trabajo de los voluntarios: no sustituyen a los profesionales de la salud mental. “Los 35 capellanes reciben capacitación para intervenir ante este tipo de situaciones, pero su tarea consiste fundamentalmente en brindar lo que definimos como primeros auxilios psicológicos. De ninguna manera reemplazamos la ayuda profesional. Somos un complemento”, explica.

En un país donde no hay campañas estatales de prevención, el trabajo que realizan diferentes asociaciones civiles se vuelve indispensable. Detrás de una estadística hay una persona y, muchas veces, el primer paso para prevenir un suicidio es conseguir que esa persona pueda hablar y encuentre a alguien dispuesto a escucharla.

Help realizará este año una nueva edición de “MEGA HELP”, el mayor evento anual de concientización organizado por el grupo. Será el domingo 20 de septiembre a las 15 horas, en el Microestadio de Lomas de Zamora, Molina Arrotea 2407.

La organización espera concentrar allí a más de 4.000 personas de distintos puntos de Buenos Aires. La entrada será libre y gratuita y la propuesta, explican sus integrantes, busca convertirse en “la oportunidad de recomenzar” para quienes sienten que todo está perdido.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *