La desregulación comercial disparó el ingreso de productos terminados del exterior y frena la inversión productiva, según un informe de la Fundación ProTejer.
En marzo de 2026, la producción textil cayó un 23,3% interanual (ubicándose un -31,3% por debajo de los niveles de 2023), mientras que la fabricación de prendas de vestir, cuero y calzado retrocedió un -8,9% interanual, de acuerdo con un informe de la Fundación ProTejer.
Como correlato directo de este parate, la capacidad ociosa en las fábricas se mantiene en niveles alarmantes: “En marzo de 2026, la industria textil trabajó apenas al 40,2% de su capacidad instalada… En promedio, durante el primer trimestre del año, cerca de 7 de cada 10 máquinas estuvieron paradas en las fábricas textiles”.
Las ventas continúan muy débiles y no logran recomponer el nivel de actividad, algo que quedó en evidencia en el desempeño del pasado Hot Sale de mayo, cuyas ventas registraron una caída cercana al -10% interanual en términos reales, según la entidad.
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En este contexto de fragilidad del mercado interno y consumo deprimido, los precios del sector se ven obligados a crecer muy por debajo del promedio general de la economía. En abril de 2026, los precios al consumidor de prendas de vestir y calzado aumentaron un 12,7% interanual, frente a una inflación general que trepó al 32,4%. La brecha es aún más notoria si se mira el mediano plazo: desde diciembre de 2023, el rubro acumula una suba del 125,4%, casi la mitad del 221,6% que avanzó el nivel general.
En el caso de los precios mayoristasm ientras el IPIM general registró una suba interanual del 30,8% en abril, los productos textiles aumentaron 15% y las prendas de materiales textiles 13,6%. “Esto refleja un sector que enfrenta fuertes dificultades para trasladar costos crecientes en dólares a precios en un contexto de consumo tan deprimido y depredadora competencia importada. En numerosos casos se vende por debajo de los costos para sostener liquidez y liberar mercadería acumulada”, señala el reporte.
“Dólar barato” y el récord importador
Para ProTejer, “en un contexto global de sobreoferta de textiles e indumentaria, Argentina se transformó en un mercado de destino para excedentes externos, desplazando producción local y profundizando la crisis sectorial. A su vez, estamos en niveles récord de turismo emisivo y compras de ropa de argentinos en el exterior facilitado por el dólar barato”.
Si bien las importaciones totales en el primer cuatrimestre alcanzaron las 107 mil toneladas (una baja del -18% en cantidades debido al freno de la actividad), el dato alarmante es el drástico cambio en su composición : se desplomó la compra de insumos y materias primas para producir en el país, pero se disparó el ingreso de bienes finales terminados.
- Indumentaria importada: Las compras de ropa terminada crecieron un +79% en cantidades y un +48% en dólares, alcanzando un récord histórico de 23.482 toneladas y US$ 333 millones.
- Confecciones: También registraron máximos históricos, con subas del +55% en cantidades y +25% en valores.
- Bienes de capital: La inversión productiva muestra un fuerte deterioro; las importaciones de maquinaria alcanzaron apenas US$ 26 millones en el primer cuatrimestre (una caída del -43% interanual), lo que proyecta a 2026 como uno de los peores años históricos en materia de inversión sectorial.
Industria textil
Impacto laboral y cierre de empresas
Las consecuencias sobre el entramado social y empresarial ya son contundentes. En febrero de 2026, el bloque textil, de confecciones, cuero y calzado lideró la caída porcentual del empleo privado registrado en todo el país (SIPA), con una baja del -18% respecto a diciembre de 2023. Esto equivale a la pérdida de 22.156 puestos de trabajo.
Paralelamente, la estructura empresaria se deteriora de forma acelerada: desde diciembre de 2023, el sector perdió 803 establecimientos productivos registrados (una caída del -13%), ensañándose la destrucción principalmente con los segmentos de indumentaria, cuero y calzado.
El informe advierte que cuando las máquinas permanecen apagadas durante demasiado tiempo, se destruyen capacidades productivas, inversión acumulada y empleo calificado que luego demandan años para reconstruirse. Ante este panorama, el sector privado plantea la urgencia de aplicar medidas de contención para sostener a las empresas y el empleo, en paralelo a reformas estructurales de competitividad, alivio fiscal y reducción de costos sistémicos pendientes en la economía argentina.
LM