En Balcarce 50 creen que la expectativa por una posible visita papal y el comienzo del torneo de fútbol pueden ayudar a contener el desgaste por el caso Adorni, ordenar las disputas internas y sostener la estabilidad económica mientras se acumulan desafíos en el Congreso y dentro del propio Gabinete.
“¿Cuánto falta para que empiece el Mundial?”. La pregunta circuló en uno de los despachos de Casa Rosada apenas comenzó a escalar el caso que involucra a Manuel Adorni en una investigación por enriquecimiento ilícito y sintetizó con bastante precisión el estado de ánimo de buena parte del oficialismo. Con el correr de los días, voceros orgánicos del Gobierno, como Gordo Dan (Daniel Parisini), replicaron el interrogante en público. En medio de semanas atravesadas por internas, desgaste y conflictos judiciales, en el Ejecutivo miran el calendario como un potencial aliado. La cuenta regresiva hacia la Copa del Mundo y la posibilidad de una visita del papa León XIV a la Argentina aparecen en Balcarce 50 como factores capaces de modificar el clima político.
Dentro del oficialismo creen que los próximos meses pueden ofrecer una etapa de relativa descompresión después de un semestre marcado por tensiones internas, problemas de gestión y enfrentamientos permanentes con distintos sectores políticos y sociales. La expectativa alrededor del Papa y el comienzo del Mundial son vistos como acontecimientos con capacidad de reorganizar la conversación pública y reducir la centralidad de algunos conflictos que hoy golpean al Gobierno.
La posible llegada de León XIV ocupa un lugar importante dentro de esa estrategia. En la Casa Rosada trabajan desde hace semanas en recomponer el vínculo con la Iglesia y en construir una relación más estable con el Vaticano después de meses de fricciones por la situación social y económica. Cerca de Javier Milei consideran que el nuevo pontífice podría habilitar una etapa de mayor diálogo institucional y ayudar a proyectar una imagen de normalización política hacia afuera.
De hecho, el posteo del ministro de Economía, Luis Caputo, ironizando sobre las palabras del arzobispo, generó sorpresa en algunos sectores del oficialismo. Ante la consulta de este medio, en Casa Rosada aseguraron que “lo hizo con buena onda”.
Las declaraciones del Presidente sobre una eventual visita papal en noviembre fueron interpretadas dentro del oficialismo como parte de esa construcción. Milei busca mostrar una relación distinta con la Iglesia y alejarse del clima de confrontación que marcó buena parte de su vínculo con sectores eclesiásticos durante la campaña y los primeros meses de gestión. La agenda del Vaticano es observada con atención por el Gobierno, que necesita señales de estabilidad institucional.
En paralelo, el oficialismo intenta administrar algunos de sus problemas más sensibles mientras apuesta a ese cambio de clima. Uno de ellos es el caso de Manuel Adorni. Aunque cerca del jefe de Gabinete aseguran que no esperan un llamado inmediato a indagatoria y sostienen que no existen pruebas sólidas en la causa, el tema se transformó en un factor de preocupación política dentro de la mesa chica libertaria.
En Balcarce 50 aseguran que Adorni presentará su declaración jurada antes del comienzo del Mundial, una definición que dentro del oficialismo empezó a funcionar casi como una referencia política y temporal para medir el cierre de una etapa particularmente incómoda para el Gobierno. No obstante, también esperan que a partir de ello, se mueva la Justicia.
En el Gobierno reconocen que la situación de Adorni empezó a impactar sobre el funcionamiento interno y sobre la dinámica comunicacional de la Casa Rosada. Algunos funcionarios consideran que el episodio todavía puede ser contenido y relativizado si el escenario político pierde nivel de confrontación en las próximas semanas. Otros advierten que el desgaste alrededor del también vocero -quien no brinda conferencias desde hace varias semanas- ya empezó a generar efectos dentro del propio oficialismo.
A esa situación se suman las diferencias persistentes entre distintos sectores del Gobierno. La relación entre Santiago Caputo y Martín Menem continúa marcada por disputas vinculadas con el control político y parlamentario de La Libertad Avanza. En paralelo, Patricia Bullrich mantiene una convivencia oscilante con el núcleo duro libertario. Aunque la ministra de Seguridad volvió a ser incorporada a reuniones políticas y actividades oficiales, persisten las tensiones y las desconfianzas internas.
La reunión de Gabinete y de la mesa política que se realizaron esta semana formaron parte del intento de ordenar ese escenario. El objetivo de la Casa Rosada es sostener niveles mínimos de coordinación interna mientras se prepara para una etapa políticamente más compleja.
Economía y agenda legislativa, en la mira del Ejecutivo
La economía es otro de los frentes donde el Gobierno apuesta a ganar tiempo. En el equipo de Luis Caputo creen que, si logran sostener el dólar controlado y mantener la baja gradual de precios, el segundo semestre puede transcurrir con menor tensión social y mayor margen para consolidar el programa económico. En la Casa Rosada reconocen, sin embargo, que la recuperación todavía no logra sentirse de manera homogénea y que persisten señales de agotamiento en sectores vinculados al consumo, la industria y el empleo.
Al mismo tiempo, dentro del oficialismo empiezan a convivir distintas miradas sobre los tiempos económicos y políticos del ajuste. Mientras el núcleo duro libertario insiste en profundizar el rumbo fiscal y avanzar con nuevas reformas, otros sectores advierten que el Gobierno necesitará administrar con más cuidado el impacto social de las medidas en una etapa donde el desgaste político comienza a hacerse más visible. La expectativa de un “clima mundialista” y de una agenda pública menos dominada por la crisis cotidiana aparece también como una oportunidad para atravesar ese período sin que las tensiones económicas vuelvan a ocupar el centro absoluto de la discusión política.
En el Congreso, mientras tanto, el oficialismo enfrenta dificultades para sostener su agenda legislativa. Como contó este medio, la acumulación de proyectos enviados por el Ejecutivo empezó a generar un cuello de botella parlamentario y obliga a la Casa Rosada a priorizar iniciativas y negociar con aliados circunstanciales. La Libertad Avanza sigue dependiendo de acuerdos con gobernadores y bloques dialoguistas para sostener buena parte de sus reformas.
Mientras tanto, en Casa Rosada buscan mantener a Javier Milei concentrado en actividades vinculadas con la defensa del rumbo económico y alejado de las disputas internas que atraviesan a LLA. La estrategia del oficialismo apunta a sostener una agenda enfocada en foros empresarios, encuentros financieros y exposiciones económicas donde el mandatario pueda reforzar su discurso sobre el ajuste, la desaceleración inflacionaria y el equilibrio fiscal. En ese marco, Milei participará este jueves del Latam Forum y el martes de la próxima semana expondrá en un evento organizado por el IAEF.
En Balcarce 50 creen que el contexto internacional, la expectativa alrededor del Papa y el clima generado por el Mundial podrían ofrecer una ventana de oxígeno político en medio de un escenario todavía inestable. La apuesta oficial consiste en atravesar los próximos meses con menor nivel de exposición sobre las internas, contener los conflictos abiertos y llegar al cierre del año con una situación económica relativamente controlada y una agenda pública menos dominada por las tensiones del día a día.