Pidieron su liberación y denunciaron la persecución judicial y la violencia de género que sufre la expresidenta.

La marea feminista reclamó frente al Congreso, denunció al gobierno de Javier Milei y pidió justicia por las 3205 víctimas de femicidio en poco más de una década. Después de ese encuentro multitudinario, muchas de esas mujeres caminaron hasta San José 1111 para denunciar la persecución judicial y la violencia de género que sufre la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner, que está cerca de cumplir un año de prisión domiciliaria, con condiciones que ni los genocidas soportan. Ella saludó desde el balcón a la militancia, que pidió por su liberación.

Ayer por la noche, una río de banderas con consignas feministas inundó las calles desde la Plaza del Congreso hasta Constitución para finalizar allí la marcha del Ni Una Menos. Al ritmo de bombos y trompetas, una multitud llegó a la casa de la expresidenta cantando que “se cuiden los machistas” porque “América Latina va a ser toda feminista”.

Minutos antes, durante la lectura del documento final, desde el colectivo Ni Una Menos exigieron la libertad de Cristina Fernández de Kirchner y la de Milagro Sala. “Basta de persecución judicial y proscripción política. Rechazamos la utilización del Poder Judicial como herramienta de disciplinamiento”, leyeron la cantante Cazzu y la actriz Thelma Fardín en el escenario.

Miles caminaron por la noche fría para abrazar a la líder del PJ y esperaron en la calle, con sus cabezas mirando al balcón, ansiando ese momento cálido de comunión. “El gobierno de Cristina hizo muchísimo por las jóvenes, por las que ya no están, por todo lo que es el movimiento Ni Una menos. Y por eso resaltamos la importancia de que esté libre, porque la necesitamos, la queremos tener como referente”, dijo Priscila, militante de La Cámpora.

A gran distancia podían vislumbrarse las letras blancas que en el aire formaban la frase “Cristina Libre”, sobre un conjunto de personas de todas las edades, en su mayoría mujeres jóvenes. Había banderas coloridas en la que estaba retratada Cristina Kirchner, y los militantes de La Cámpora portaban una bandera blanca que decía “Con esta justicia de mierda no hay Ni Una Menos”.

La joven militante Simone expresó la importancia de que la gente “salga a las calles para poder visibilizar todo lo que está pasando, todos los femicidios y, en especial hoy, con este Gobierno que no los reconoce”. Había militantes de la Ciudad de Buenos Aires, de Merlo, Hurlingham, Berazategui, Lomas de Zamora y Córdoba.

En una paneo rápido se podían ver fotos de Dulce Candia, Agostina Vega y Noelia Romero, víctimas de femicidios en los últimos días. “1 femicidio cada 31 horas”, resaltaban algunos carteles y otros indicaban que “las niñas no están hechas para vivir con miedo”

También estuvo el senador nacional Eduardo “Wado” de Pedro, quien contó que marchó porque “el compromiso con un país sin violencia de género tiene que ser de todos y todas, y no un reclamo sólo de las mujeres”. Al tratarse de una responsabilidad de la sociedad entera, sostuvo, “los varones no podemos mirar para otro lado, tenemos el deber de desarmar esas desigualdades y fortalecer la disputa cultural”.

De Pedro añadió que reclamar por Ni Una Menos implica “cuestionar lo que naturalizamos, frente a un contexto social y económico sumamente complejo. Pero también es ponerle freno a la violencia política: la persecución y proscripción que sufre Cristina hace años es parte de este mismo sistema. Exigir que termine ese hostigamiento y pedir por su libertad es indiscutible en esta lucha”.

“Alerta, alerta, alerta que camina, las mujeres combativas a la casa de Cristina”, cantaban algunas. Otras, elevaban sus pañuelos blancos, que tenían tachada la frase “Protegé a tu hija” y reemplazada por “Educá a tu hijo”.

A las ocho, la exmandataria salió a responder el calor que salía de los aplausos y del cántico “Cristina Presidenta”. Apareció en su mítico balcón para saludar a la multitud y se encontró con una pantalla gigante que decía “Feminismo con Cristina”. Incontables banderas de Argentina y de agrupaciones políticas se movían al ritmo de la música, bañadas por una luz rosada y violácea que cubría todo.

La militante del espacio Nuevo Encuentro, Daiana, apuntó contra el Gobierno de Javier Milei y sostuvo que “a las mujeres no nos tiene en cuenta, no hay una mirada feminista sino más bien todo lo contrario”. Además, dijo que la liberación de Cristina debería ser “la bandera a seguir del feminismo en el país”, por todas las políticas públicas que implementó durante sus mandatos, y porque hoy “por ser mujer, y por el rol de poder que tuvo en algún momento, está sufriendo injusticias por parte del poder judicial, como estar presa y proscripta”.

La militante del Partido Justicialista Nilce expresó que este 3 de junio “estamos acá por todas las compañeras que no están, por Dulce, por Agostina, a quienes esta semana lamentablemente mataron, porque es así, no aparecieron muertas, las mataron”. En esa línea, determinó que a la mayor representante del feminismo y de la política “la metieron presa, y es muy triste, porque este Gobierno nos basurea, nos trata como si no fuéramos nada”.

En ronda, un grupo de mujeres jóvenes saltaban abrazadas al canto de “Cristina es la conducción, vamos a ver si lo entienden, somos soldados de Perón y la Patria no se vende”. A unos metros, una niña llevaba un cartel que decía: “mamá, vamos a cambiar el mundo”. Hermanadas en una sola lucha, la exigencia de liberación de la expresidenta y el grito por las que ya no están tiñeron de vida una noche muy triste.
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