Los datos surgen de un relevamiento nacional que advierte cómo el endeudamiento familiar funcionó como un amortiguador transitorio frente al ajuste.

La crisis en el poder adquisitivo de los hogares dejó una huella profunda en los indicadores financieros del país. Según un reciente informe de la consultora CEPA, la morosidad de las familias alcanzó en julio de 2026 niveles históricos, solo comparables con los registrados durante la crisis de 2001. El relevamiento advierte sobre una correlación directa: las jurisdicciones con menores niveles de ingresos son, al mismo tiempo, las que experimentan las mayores tasas de irregularidad en el pago de sus deudas. En este escenario, la provincia de Corrientes lidera el ratio de morosidad en la región del NEA.

El estudio detalla que la morosidad en el sector financiero escaló al 13,0% en el séptimo mes del año, mientras que en el sector no financiero trepó al 33,9%, superando incluso los registros de la época de la pandemia.

El mapa de la vulnerabilidad: salarios bajos y alta morosidad
El informe de CEPA profundizó en la relación entre los niveles salariales de cada provincia y la capacidad de pago de los créditos tomados por las familias. Los datos confirman que aquellas provincias cuyos haberes se ubican más lejos de la media nacional son las que presentan los mayores índices de morosidad.

La Rioja encabeza el ranking nacional de irregularidad con un 23,1% de morosidad y salarios que se ubican un 31,5% por debajo de la media del país. Le siguen Santiago del Estero (18,1% de morosidad y haberes 29,2% inferiores al promedio) y Misiones (16,9% de morosidad y una brecha salarial del 29,7%).

Corrientes se ubica en el séptimo lugar a nivel nacional y encabeza el NEA, con una tasa de morosidad del 18,1% y salarios que están un 26,5% por debajo de la media nacional. El resto de las provincias de la región también reflejan cifras elevadas: Chaco registra un 17,9% de morosidad (con salarios un 20,2% menores al promedio) y Formosa cuenta con un 17,7% (con haberes un 15,1% más bajos que la media).

Deuda como refugio frente al ajuste
Detrás de este endeudamiento récord se encuentra una dinámica macroeconómica marcada por la pérdida de ingresos y el fuerte incremento en el costo de los servicios públicos.

El informe de CEPA señala que, al computar conjuntamente la masa salarial de los trabajadores registrados y los haberes jubilatorios, se produjo una pérdida acumulada del 8,3% en los ingresos reales durante la actual gestión de gobierno.

Esta caída del poder de compra fue amortiguada de manera transitoria mediante el acceso al crédito: el endeudamiento funcionó como un mecanismo de postergación de los efectos del ajuste. Sin embargo, la brecha entre ingresos y gastos tornó la situación insostenible. Mientras los salarios registrados acumulan desde enero de 2024 una suba del 253%, los servicios esenciales experimentaron incrementos muy superiores:

Gas: +2.071%

Transporte: +1.442%

Agua: +544%

Electricidad: +393%

De este modo, la asfixia generada por el peso de las tarifas obligó a amplios sectores de la población a endeudarse sistemáticamente solo para poder sostener los gastos básicos de consumo y subsistencia cotidiana.
EPOCA

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