El indicador aumentó 4,1 puntos respecto de la segunda mitad de 2025 y quebró una tendencia de tres semestres consecutivos de descenso. El noreste registró la mayor incidencia l país, casi diez puntos por encima del promedio nacional.
La pobreza volvió a crecer en la Argentina durante el primer semestre de 2026 y el deterioro tuvo una expresión todavía más marcada en el Noreste. Según los datos difundidos por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), el 32,3% de las personas quedó por debajo de la línea de pobreza en los 31 aglomerados urbanos relevados, mientras que en el NEA la incidencia trepó al 41,5%, el porcentaje regional más alto del país.
El dato nacional implica un aumento de 4,1 puntos porcentuales frente al segundo semestre de 2025, cuando la pobreza había descendido al 28,2%. De esta manera, se interrumpieron tres semestres consecutivos de reducción del indicador.
En los aglomerados alcanzados por la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), unas 9,7 millones de personas viven en hogares cuyos ingresos no alcanzan para cubrir la Canasta Básica Total. Si el porcentaje se proyecta sobre el conjunto de la población argentina, la pobreza afecta a más de 15 millones de personas.
INDIGENCIA
La indigencia también mostró un retroceso. Alcanzó al 7,5% de las personas, 1,2 puntos más que en la segunda mitad de 2025, y comprendió a alrededor de 2,2 millones de habitantes dentro de los 31 aglomerados urbanos. En términos de hogares, el 24,4% se ubicó bajo la línea de pobreza y el 5,6% no consiguió ingresos suficientes para cubrir siquiera la Canasta Básica Alimentaria.
El mapa regional expone fuertes diferencias. El Noreste encabezó los registros con 41,5% de su población bajo la línea de pobreza, casi diez puntos por encima del promedio nacional. Detrás se ubicaron Cuyo, con 36,7%; Gran Buenos Aires, con 32,1%; Noroeste, con 31,5%; región Pampeana, con 30,3%; y Patagonia, con 28,4%. De este modo, el NEA volvió a aparecer como la región con mayor incidencia de este indicador social.
Una de las claves del deterioro estuvo en la pérdida de capacidad de los ingresos para acompañar el costo de las necesidades básicas. Durante el semestre, el ingreso per cápita familiar promedio aumentó 11,5%, mientras que la Canasta Básica Alimentaria se encareció 21,4% y la Canasta Básica Total, que determina el umbral de pobreza, subió 19,6%. La distancia entre ambas evoluciones empujó nuevamente a numerosos hogares por debajo de las líneas de pobreza e indigencia.
La brecha de pobreza, que mide cuánto les falta en promedio a los hogares pobres para alcanzar el valor de la canasta, se ubicó en 35,9%. Un hogar pobre tuvo ingresos familiares promedio de $922.755, frente a una Canasta Básica Total de $1.440.395. La diferencia mensual fue de $517.640. Entre los hogares indigentes, el ingreso promedio alcanzó los $442.443, mientras que la canasta alimentaria se situó en $669.098.
IMPACTO EN NIÑOS Y ADOLESCENTES
El impacto vuelve a ser particularmente severo entre niños y adolescentes. El 44,5% de los menores de hasta 14 años vivía bajo la línea de pobreza, frente al 41,3% del semestre anterior. Si se amplía el rango hasta los 17 años, la proporción llega al 45,2%. Entre los chicos de 6 a 11 años alcanzó un 47,7%, el nivel más elevado por grupo de edad.
Entre las personas de 15 a 29 años, la pobreza llegó al 36,9%; en el segmento de 30 a 64 años fue del 28,8%; y entre los mayores de 65 años se ubicó en 14,8%. Aunque este último grupo mantuvo la menor incidencia, también registró un aumento.
El nuevo dato marca un cambio respecto de la trayectoria que se había observado desde el máximo de 52,9% registrado en el primer semestre de 2024. Luego el índice había bajado a 38,1% en la segunda mitad de ese año, a 31,6% en el primer semestre de 2025 y a 28,2% en el segundo. La medición conocida ahora quiebra esa secuencia descendente y vuelve a colocar el foco en la relación entre los ingresos de los hogares y el encarecimiento de las canastas básicas, con una situación especialmente crítica en el Noreste.
$517.640.
Es la diferencia mensual, la brecha de pobreza, que mide cuánto les falta en promedio a los hogares pobres para alcanzar el valor de la Canasta Básica Total. Un hogar pobre tuvo ingresos familiares promedio de $922.755, frente a una Canasta de $1.440.395.
NORTE CORRIENTES