Entre martes y miércoles la localidad austral trasandina fue la sede de una feria de negocios organizada por la Corporación de Desarrollo del gobierno kelper para poner en funcionamiento una ruta maritima entre Chile y Malvinas que comenzará antes de fin de año. El papel de la firma Easter Island Naviera y las sospechas de aprovisionamiento ilegal para la explotación hidrocarburífera offshore de Sea Lion en el norte de las islas.

Las Islas Malvinas se preparan para recuperar una ruta marítima con Punta Arenas que dejó de ser económicamente viable a comienzos de los 2000 y que durante décadas fue clave para el abastecimiento del archipiélago. El regreso de la conexión comenzó a tomar forma en la ciudad chilena, donde empresarios y representantes del gobierno de las islas se reunieron para avanzar en el proyecto.

El primer viaje está previsto para los primeros días de diciembre de 2026, a través del Estrecho de Magallanes, según la información más reciente de la naviera Easter Island.

Esta semana en Punta Arenas, unos 40 representantes del sector privado de las islas y cerca de 40 empresas chilenas participaron de una ronda de negocios organizada por la Falkland Islands Development Corporation (FIDC), el organismo de desarrollo económico del gobierno isleño.

El encuentro, realizado el 28 y 29 de septiembre, tuvo como objetivo vincular proveedores chilenos con compradores de las islas y consolidar la base comercial necesaria para poner en funcionamiento la nueva conexión.

La nueva ruta busca modificar la actual logística de abastecimiento del archipiélago. Hasta ahora, la principal conexión marítima regular con el continente es Montevideo, Uruguay, desde donde los buques recorren cerca de 2.000 kilómetros hasta Puerto Argentino.

La alternativa desde Punta Arenas reduce aproximadamente a la mitad esa distancia y abre la posibilidad de incorporar proveedores de la Patagonia chilena a la cadena de abastecimiento de las islas.

Que Montevideo sea el puerto de conexión no significa, sin embargo, que los productos sean necesariamente uruguayos. Parte de la mercadería destinada a las islas llega primero a ese puerto desde otros mercados y luego es transbordada al servicio que continúa hacia Malvinas. La apuesta chilena busca, en cambio, generar una relación comercial más directa con proveedores locales, especialmente de la Región de Magallanes.

El alcalde de Punta Arenas, Claudio Radonich, llegó a definir el mercado de las islas como una oportunidad de unos US$20 millones anuales y planteó que la ciudad puede convertirse en un centro de abastecimiento para el archipiélago. “Vamos a hacer como el gran supermercado, el gran home center de la isla para los habitantes de la isla”, afirmó.

‘Danstar’ y un trayecto en dos días y medio
El servicio será operado con el Danstar, un buque de bandera chilena de 72 metros de eslora, preparado para transportar contenedores y carga fraccionada. La navegación se realizará por el Estrecho de Magallanes y la empresa proyecta que el trayecto demande unos dos días y medio.

Quiénes están detrás de la naviera. Easter Island Naviera es una empresa chilena especializada en logística y transporte marítimo. Fue creada en 2018 y tiene su base en la Región de Valparaíso.

Su principal actividad ha sido el abastecimiento marítimo entre el continente y la Isla de Pascua, aunque la compañía señala que la experiencia adquirida en esa operación le permitió ampliar sus servicios hacia otros territorios de Chile y proyectar operaciones en zonas como la Antártida.

Easter Island tiene tres caras visibles: el director es Víctor Gonzáles, su gerente general Pablo Pacheco Mancilla y Luis Cisternas Ávila está a cargo del área comercial.

El proyecto con Malvinas está encabezado por tres ejecutivos de la compañía. Víctor Gonzáles es director; Pablo Pacheco Mancilla, gerente general; y Luis Cisternas Ávila, gerente comercial. Los tres integraron la delegación que viajó a las islas en julio y mantuvo las reuniones que precedieron a la ronda de negocios realizada ahora en Punta Arenas.

Víctor Gonzáles, llegó al negocio naviero desde el campo de la medicina. Es egresado de la Universidad de Chile y se especializó en radiología musculoesquelética. Su trayectoria profesional está vinculada al diagnóstico por imágenes. Su perfil público también muestra una faceta alejada del mundo empresarial: fuentes que reconstruyeron la trayectoria de los socios de la naviera señalan su vínculo con el surf y la enseñanza de yoga.

Detalles del negocio
Pablo Pacheco Mancilla, se inició en el negocio marítimo desde un ámbito similar al de Gonzáles: la salud y la tecnología aplicada al diagnóstico por imágenes.

Ambos son socios de la empresa junto con Eric León Zapata, según información publicada sobre la estructura de la naviera. Es tecnólogo médico, con especialización en Imagenología y Física Médica por la Universidad Andrés Bello, y realizó un diplomado en Tomografía Computada en la Universidad de Chile. Entre 2008 y 2019 trabajó en la Mutual de Seguridad. En 2011 dio su primer paso como empresario al participar en la creación de Visual Diagnostic, una compañía dedicada a soluciones de radiología, telerradiología y sistemas para la gestión y transmisión de imágenes médicas. Actualmente continúa figurando como co-propietario de esa empresa. La sociedad fue constituida originalmente en 2011 y posteriormente transformada en una sociedad por acciones.

Su vínculo con Easter Island Naviera comenzó en 2019.

Luis Cisternas Ávila, se incorporó a la compañía en noviembre de 2022 y su trayectoria está vinculada principalmente al desarrollo comercial y la gestión de negocios.

Los antedentes de los empresarios amplían los interrogantes sobre la operación

Es relacionador público por la Universidad de Viña del Mar e ingeniero comercial por la Universidad de Valparaíso. Antes de llegar a Easter Island Naviera desarrolló su carrera en empresas de telecomunicaciones y servicios. Entre agosto de 2010 y diciembre de 2013 trabajó en Claro, donde estuvo vinculado a la relación con los distribuidores de la compañía. También registra experiencia profesional en Telefónica y Abastible.

Su función dentro del proyecto es particularmente relevante porque la apertura de la ruta depende de una cuestión comercial: identificar qué productos pueden ser transportados desde Chile hacia las islas y qué carga podría realizar el trayecto en sentido inverso.

El avance de la conexión entre Punta Arenas y Puerto Argentino introduce una fricción entre Buenos Aires y Santiago, que busca ser contenida con la reafirmación de la posición chilena sobre la soberanía de las islas: para Chile, las Malvinas son argentinas, aunque el Estrecho de Magallanes, dijo su ministro de Defensa, es chileno.

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