La meteoróloga Malena Ojeda explicó a www.radiosudamericana.com que El Niño es un fenómeno global que se origina en el océano Pacífico ecuatorial y que modifica la circulación atmosférica en distintas regiones del planeta.
Por lo tanto, la especialista señaló: “El fenómeno del Niño se desarrolla en el Pacífico Ecuatorial y se produce por anomalías en la temperatura del mar. Cuando el océano está más cálido de lo normal hablamos de El Niño; cuando está más frío, hablamos de La Niña”, señaló.
Aunque ocurre a miles de kilómetros de Argentina, sus efectos terminan repercutiendo sobre las lluvias, las temperaturas y la humedad en gran parte de Sudamérica.

Lo que muchos no saben sobre El Niño
Uno de los errores más frecuentes es creer que El Niño significa automáticamente inundaciones.
Según Ojeda, el fenómeno tiene distintas intensidades y todavía no hay certezas sobre cómo evolucionará durante los próximos meses.
“Muchos medios están hablando de un súper Niño, pero todavía es como una criatura que se está gestando en el Pacífico. No vamos a saber realmente cómo se manifiesta hasta la primavera”, explicó.
La especialista comparó la situación actual con alguien que observa desde la puerta sin terminar de entrar. “Es como que está ahí, bicheando, pero no va a avanzar completamente hasta la primavera”, describió.

¿Qué cambios ya pueden sentirse en Corrientes?
Aunque el fenómeno aún no está plenamente instalado, algunas señales ya comienzan a aparecer. Durante el invierno, Corrientes podría registrar temperaturas levemente superiores a las habituales. “Los ingresos de aire frío van a existir, pero no se espera un invierno tan frío como los últimos años”, indicó Ojeda.
Además, las lluvias podrían presentarse con mayor frecuencia respecto de un invierno normal, aunque de manera irregular. “No se esperan períodos secos prolongados. Las lluvias van a aparecer de forma irregular y las heladas serán menos frecuentes”, sostuvo.
Otro indicador que ya observan los meteorólogos es el aumento de la humedad ambiental.
“Estamos teniendo porcentajes de humedad muy elevados y ese es uno de los puntos que nos indica que la atmósfera está muy cambiante y variable”, afirmó.

Cuándo podrían comenzar los efectos más notorios
La meteoróloga señaló que agosto y septiembre serán meses de observación, pero que las señales más claras podrían aparecer entre octubre y noviembre. “Donde más me fijo es entre la segunda quincena de octubre y noviembre en adelante”, explicó.
Para entonces, El Niño podría estar más consolidado sobre la región. “Ya para septiembre, octubre y noviembre vamos a tener un Niño más instalado, con temperaturas más cálidas de lo normal y una mayor presencia de tormentas y eventos meteorológicos”, anticipó.

Las zonas que podrían verse más afectadas
Dentro de Argentina, el Litoral aparece entre las regiones con mayores probabilidades de sentir los efectos del fenómeno. “Va a afectar a Misiones, Corrientes y parte de Entre Ríos”, afirmó la especialista.
Las áreas más vulnerables serían las ubicadas cerca de los grandes cursos de agua, especialmente aquellas con antecedentes de anegamientos. Ojeda mencionó particularmente sectores de la costa del Paraná y del Uruguay, donde una combinación de lluvias intensas y crecidas podría generar complicaciones.

Qué puede pasar con el campo y la ganadería
El sector agroganadero sigue con atención cada actualización climática. Corrientes todavía arrastra consecuencias de la histórica sequía que afectó a la provincia durante los últimos años y que derivó en incendios rurales, pérdidas productivas y reducción de reservas de agua.
En este contexto, El Niño podría representar un alivio hídrico, aunque también nuevos desafíos. “Hay que estar preparados porque hay zonas bajas de la provincia que pueden verse complicadas por los caudales de lluvia”, advirtió Ojeda.
La especialista señaló que los productores ya evalúan estrategias para el traslado de hacienda hacia terrenos más elevados en caso de que las precipitaciones se intensifiquen.
También alertó sobre el estado de los caminos rurales. “Los caminos ya están complicados y eso puede influir mucho durante esta etapa del Niño”, sostuvo.

Un verano con calor, humedad y tormentas
Más allá de las lluvias, los especialistas observan otra variable que podría marcar la próxima temporada: las altas temperaturas. “Vamos a tener un verano complicado porque no solamente habrá lluvias. También tendremos temperaturas altas, sensaciones térmicas elevadas y mucha humedad. Va a ser un combo”, resumió Ojeda.
La meteoróloga incluso señaló que las características climáticas de la región muestran cambios respecto de décadas anteriores. “Ya no hablaría de un clima subtropical. Estamos teniendo un clima más tropicalizado”, afirmó.

Lo que hay que mirar de ahora en adelante
Para quienes siguen de cerca la evolución del clima, la recomendación es prestar atención a los informes meteorológicos durante los próximos meses, especialmente desde agosto.
Los especialistas coinciden en que todavía es temprano para anticipar inundaciones o eventos extremos, pero también remarcan que las condiciones comienzan a alinearse hacia un escenario más húmedo para la primavera y el verano.

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