El Gobierno dispuso una modalidad para la prensa acreditada que impide la cobertura de las actividades del oficialismo.
El pasado 4 de junio se cumplió el mes desde que los periodistas acreditados en la Casa de Gobierno, como este periodista, regresaron a sus funciones, tras ese cierre transitorio e intempestivo impuesto por el Gobierno nacional y anunciado por el Jefe de Gabinete Manuel Adorni. Sin embargo, ese regreso a la sala nunca fue igual.
Desde ese día, en el que se decidió prohibir el ingreso a la prensa, los accesos y desplazamientos dentro de la Casa de Gobierno han limitado el accionar de los periodistas y dejado la función del acreditado reducida a su mínima expresión.
Dirigentes de todos los espacios saludaron a los periodistas en su día, pero Milei volvió a las críticas
Los periodistas solo tienen acceso a la sala, sin estufas ni calefacción para enfrentar el período invernal, que quedó limitada al simple uso del espacio, casi como una oficina de coworking.
Y aunque parezca mentira, la prensa no tiene acceso ni siquiera a mirar a quiénes transitan por el histórico Patio de las Palmeras, recorrido por funcionarios, gobernadores, referentes políticos de la oposición, empresarios o delegaciones diplomáticas que ingresan a la Casa Rosada para visitar a algún funcionario con despacho allí. O incluso al mismísimo Presidente.
En una prolongación de la furibunda interna y pelea política entre Karina Milei y el asesor estrella, Santiago Caputo, los periodistas acreditados tampoco tienen acceso a la entrada del Salón Martín Fierro, por donde desfilaba no solo el asesor, sino también las primeras líneas de su bando.
Hoy se cumple un mes y cuatro días de la vuelta a la Sala de Periodistas, pero en condiciones en las que el ejercicio de la prensa libre parece imposible. Por eso, los periodistas acreditados en Gobierno repitieron: “Sala abierta, periodismo encerrado”.
PERFIL