El Dr. Fernando Peña explicó al periodista Juan Cruz Velásquez que la empresa actualmente factura cerca de la mitad de lo que facturaba a fines de 2025. Uno de los principales golpes fue la paralización de la hilandería, que representaba aproximadamente el 50% de los ingresos y dejó de funcionar a fines del año pasado.

La situación se agravó por la falta de financiamiento bancario, las dificultades para negociar cheques y la pérdida de crédito con proveedores.

Actualmente, la curtiembre es la única unidad que mantiene rentabilidad, mientras que la desmotadora y la fábrica de alambres permanecen paralizadas o con actividad limitada. También están afectadas las plantas de Goya y Villa Ángela.

Según explicó Peña, la falta de recursos impide realizar nuevas inversiones y reactivar las unidades productivas.

El concurso preventivo busca ordenar las deudas y encontrar una salida para la empresa, aunque el principal desafío será recuperar la producción y generar ingresos suficientes para sostener su funcionamiento y afrontar sus compromisos.

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