Sofía Sadañosky lleva adelante un estudio en el Departamento San Cosme para determinar cómo la época del año en que nacen los terneros influye en su desarrollo. El trabajo apunta a mejorar la rentabilidad de los sistemas ganaderos de la región frente a las variaciones del clima y del pasto disponible. Los datos, obtenidos en un establecimiento a 28 kilómetros de la capital de Corrientes, podrían cambiar prácticas de manejo en toda la región.
La ganadería del nordeste argentino se desarrolla sobre pastizales naturales donde la cantidad y calidad del pasto varía mucho a lo largo del año. En invierno, el pasto escasea y tiene menos calidad; en primavera y verano, tiene mayor crecimiento y es un mejor alimento para los animales. Un ternero que nace en otoño no se desarrolla en el mismo ambiente que el nacido en invierno, y esa diferencia podría generar condiciones distintas para su desarrollo.

Si bien la estacionalización del servicio es una práctica clave y bien conocida para organizar la producción, la variabilidad climática de los últimos años obliga a buscar nuevas alternativas. Ya no basta con seguir un calendario fijo cuando las temperaturas suben, las sequías son más frecuentes y las lluvias ya no caen cuando se las espera. Esta inestabilidad altera la disponibilidad de pasto y el bienestar de los animales. En este contexto, entender cómo impacta cada época de nacimiento adquiere relevancia para adaptar el manejo a los nuevos escenarios.

Sofía Sadañosky, estudiante de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE), lleva adelante una investigación que busca responder una pregunta relevante para los sistemas ganaderos del nordeste ¿importa en qué época del año nacen los terneros?.

El trabajo se desarrolla por una Beca de Pregrado de la Secretaría General de Ciencia y Técnica de la UNNE, se denomina “Impacto de la época de nacimiento sobre el crecimiento de terneros y la condición corporal de vacas en un sistema de cría bovina”. La dirección del trabajo está a cargo de los médicos veterinarios Lía Macarena Navarro Krilich, Adriana Capellari y Jonatan Yostar, docentes de la Cátedra de Producción Bovina de la misma facultad.

El objetivo del estudio es establecer si el mes en que nace un ternero determina cuánto crece y cuánto pesa al momento en que se lo separa de su madre, un proceso denominado destete. Al mismo tiempo, busca entender si ese momento del año también afecta el estado corporal de las vacas durante el período en que amamantan a sus crías.

Lote de vacas y terneros del Establecimiento El Cambacito, en la evaluación que se realiza para el trabajo de investigación.
En el nordeste argentino hay alrededor de 12.7 millones de cabezas de ganado vacuno, dentro de un total nacional de 50,9 millones (SAGyP-MECON, 2026). La región tiene un clima subtropical y lluvias que se concentran en primavera, verano y otoño, con escasas precipitaciones en invierno. Esta variación estacional hace que el alimento disponible para los animales no sea el mismo durante todo el año.

De Izq a Dcha. (MV) Macarena Navarro Krilich; Sofía Sadañosky y los MV Sabrina Romero Monteleone y Edgar Jonatan Yostar, buscan establecer si el mes en que nace un ternero determina cuánto crece y cuánto pesa al momento en que se lo separa de su madre.
Cómo se realizará el estudio

El trabajo se lleva a cabo en un establecimiento agropecuario ubicado en el Departamento San Luis del Palmar, Corrientes, donde la actividad ganadera se desarrolla sobre pastizales naturales.

Se trabaja con 80 terneros de la raza Brangus, hijos de vacas que ingresaron a programas de inseminación artificial a tiempo fijo en dos momentos distintos: fines de junio y fines de septiembre. Como resultado de esos dos momentos, los nacimientos se distribuyen en dos grupos: 40 terneros nacidos en otoño y 40 nacidos en invierno.

Desde el nacimiento y hasta el destete, se registrará el peso de cada ternero en distintos momentos para seguir su evolución. También se estimará cuánto aumenta de peso por día cada animal. En paralelo, se evaluará la condición corporal de las vacas durante la lactancia.

Quince días antes de la fecha probable de parto, las vacas son trasladadas al potrero de parición. En ese momento, y en cada cambio de estación, se mide cuánto pasto hay disponible por hectárea y cuántos animales hay en cada espacio, para entender el contexto en que cada grupo de terneros crece.

Valor de los resultados que se obtengan

Los datos que obtenga la becaria permitirán generar información concreta sobre cómo el momento del año en que nace un ternero afecta su desarrollo en sistemas de producción del nordeste argentino. Esta información podría ser de utilidad para ajustar decisiones de manejo vinculadas a la planificación del servicio y la época de parición.

Desde el punto de vista económico, un ternero que crece mejor y pesa más al destete significa más ingresos para el productor. Un manejo del rodeo más ajustado al ciclo natural del pasto también implica un uso eficiente de los pastizales, contribuyendo a su conservación y a la sustentabilidad del sistema productivo. Sistemas de producción más eficientes, además, emiten menos gases que contribuyen al calentamiento global por cada kilogramo de carne producido.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *