Con el gobierno de Milei, la contracción del indicador durante el último año no es la más profunda, pero sí la más sostenida.
El mercado laboral vuelve a funcionar como uno de los principales canales de ajuste. Bernardino Avila
En mayo se cumplió un año de caída ininterrumpida del empleo privado registrado, algo que no ocurría desde 2009. La pérdida de puestos comenzó en junio del año pasado y se extendió durante los doce meses siguientes, sin interrupciones. Los salarios y el empleo se consolidan como dos de las principales preocupaciones entre los argentinos, según varios sondeos.
La comparación entre distintos períodos de caída sostenida del empleo privado registrado la realizó el Instituto Argentina Grande (IAG) en su último informe ¿Qué decimos sobre economía? Allí se advierte que la experimentada en los últimos doce meses durante el gobierno de Javier Milei no es la caída más profunda, pero sí la más sostenida.
En el último año, entre mayo de 2026 y mayo de 2025, se perdieron en Argentina 135.400 puestos de trabajo registrados en el sector privado, según los datos del Sistema Integrado Previsional Argentino, que recopila de forma obligatoria las declaraciones juradas mensuales de aportes y contribuciones de todas las empresas del país. Comparado con el período de caída de este empleo inmediatamente anterior, ocurrido también en buena parte bajo la gestión de Milei, la pérdida es más baja: entre julio de 2024 y septiembre de 2023 se perdieron 158.200 empleos.
Es decir, se registraron dos ciclos de fuerte retracción del empleo privado registrado, la modalidad que ofrece mayores niveles de estabilidad, formalización y protección laboral, además de paritarias, aportes y contribuciones. En contraste, las únicas modalidades que crecieron durante la actual gestión fueron el monotributo, con 160.600 nuevos contribuyentes, y, marginalmente, el empleo autónomo, con apenas 1.200 nuevos inscriptos. El trabajo por cuenta propia con bajos niveles de facturación reemplaza al empleo privado, más estable y mejor pago, en el sector formal.
La tendencia no es exclusiva del gobierno libertario, pero cobró especial fuerza en el último período.
El pluriempleo se volvió una salida cada vez más extendida en un mercado laboral saturado, en un contexto de crisis industrial.
A los bajos salarios —con paritarias limitadas por el propio Gobierno nacional— se suman el aumento de las tarifas y el costo de vida, que presionan a los trabajadores a buscar nuevas fuentes de ingresos para sostener sus niveles de consumo. Para el presidente, sin embargo, “el desempleo no aumentó” y “tampoco están cayendo los salarios”.
Otro período de contracción en el empleo privado registrado, siguiendo con el análisis del IAG, fue entre enero de 2020 y marzo de 2019, en el contexto de la pandemia durante la administración de Alberto Fernández. Se perdieron entonces 143.400 puestos de trabajo, aun en el marco de políticas públicas que establecían la doble indemnización para los despidos durante la emergencia sanitaria. La baja de los salarios reales también caracterizó a este período; se hablaba del fenómeno del “trabajador pobre”, ya que los ingresos no alcanzaban a solventar el costo de la canasta básica.
Posteriormente, entre enero de 2019 y mayo de 2018, también se perdieron puestos de trabajo privados registrados, durante la crisis de los últimos dos años del gobierno de Mauricio Macri. Allí se redujeron 130.400 puestos de trabajo, fenómeno que también fue acompañado por una caída de los salarios reales.
El mercado de trabajo viene funcionando como plafón de los gobiernos liberales que relegan la actividad industrial, pero también de la última experiencia de gestión del peronismo.
Por último, el IAG identifica otro período de contracción del empleo privado registrado entre noviembre de 2015 y julio de 2016, durante los primeros meses de la gestión Macri. En ese período se perdieron 83.900 puestos de trabajo, en un contexto marcado por despidos en el sector público y una creciente apertura comercial, que favoreció el ingreso de importaciones y profundizó la sustitución de producción local.
La persistencia de la caída muestra que el deterioro del mercado laboral no es un fenómeno coyuntural, sino una consecuencia que atraviesa distintas etapas de crisis y modelos económicos. Sin embargo, el dato que distingue al actual período es su duración: doce meses consecutivos de aplicación de una política económica que destruye el empleo privado registrado, mientras crecen modalidades más precarias como el monotributo y el trabajo por cuenta propia.
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