La moda de los más jóvenes se traslada también al juego de la pelota.
El fútbol corre peligro. Cada tanto aparece una moda absurda, un invento de las redes sociales que amenaza con meterse en la cancha, arruinar el folclore y destruir el espíritu de la pelota. Esta columna es un llamado de atención: hagamos todo lo posible para que no ocurra. Porque si no frenamos a tiempo el virus de TikTok, estamos al horno.
Para los que ya peinan canas o no pasan 14 horas al día en la pantalla: farmear viene de los videojuegos (acumular puntos o recursos) y el aura es ese puntaje imaginario de actitud, carisma e inmutabilidad. Básicamente, la vibra que proyectás. Si hacés una jugada fina sin despeinarte ni sonreír, ganás +1000 de aura. Si te tropezás solo con el césped o te cae agua de la bandeja superior, perdés -5000 de aura al instante.
Ahora yo me pregunto: ¿Acaso la FIFA y Gianni Infantino no hicieron esto mismo cuando le metieron sanciones durísimas a la Selección Argentina? Después del Mundial y de varios partidos picantes, aparecieron las multas económicas, la reducción de aforo en la cancha y la suspensión de varios partidos para el Dibu Martínez por festejar con la Copa cerca de la pelvis o por cortarle la cara a la cámara de la transmisión oficial. Mirándolo bien… ¿eso no fue un intento desesperado de la FIFA por farmear aura de autoridad frente al mundo? “¿Nos meten un festejo fuera de protocolo? Les bajamos dos fechas y acumulamos +50.000 de aura sancionatoria”.
Desde el cabezazo de Zidane a Materazzi hasta el mordisco de Luis Suárez, la historia del fútbol está llena de tipos que perdieron el aura en un segundo de calentura o que intentaron recuperarla a pura sanción ejemplar.
Pero lo que se viene si esta moda se consolida en las tribunas es mucho peor. No diga después que no le avisé. Así se van a vivir los partidos de la Liga Profesional de acá a un par de meses:
La Hinchada: El nuevo canto popular
Los hinchas (“La Doce Aurazul” si se tratara de la barra de Boca, o “Los Farmeadores del Tablón” si fueran los de River) se juntarán en la tribuna y, subidos al paravalanchas, en vez de entonar los antiguos cantitos que piden ir al frente o dejar la vida, cantarán a coro:
“Hay que farmear, campeón,
hay que farmear, campeón.
Hay que farmear un poco más de aura,
la hinchada va a hacer mewing
y vamos a salir primeros…”
Nadie gritará el gol para no arruinar la pose sigma; apenas se limitarán a levantar las palmas alternadas en movimiento six-seven. Si el equipo rival te empata en el minuto 95, la popular no puteará: se quedará en silencio absoluto con la mirada perdida para demostrar dominio de nervios de acero (+2000 de aura colectiva).
¿Cómo farmearán aura los jugadores?
Olvidate de besarse el escudo, tirarse de palomita o treparse al alambrado. Ahora, con esta moda de farmear aura, el delantero clavará un zapatazo al ángulo, saldrá corriendo al córner, frenará en seco, pegará la lengua al paladar para marcar la mandíbula (mewing) y tirará el famoso “aura walk” mirando fijo a la cámara de la transmisión. Si el VAR le anula la jugada por un hombro en orsay, el tipo no le protestará al árbitro: se dará vuelta despacio, se acomodará las medias en silencio y clavará mirada de oso dominante. Protestar desbocado es de tipo sin aura; la elegancia del desinterés cotiza en bolsa.
¿Cómo farmearán aura los árbitros?
El arbitraje argentino siempre tuvo un toque de soberbia, pero esto supera todo. El juez de línea “áureo” no levantará la bandera; simplemente te clavará una mirada fija de tres segundos sin pestañear. Cuando el árbitro principal decida expulsar a un volante central por una patada a la altura de las costillas, no correrá descontrolado. Caminará lento, se acercará a dos centímetros del jugador, lo mirará en silencio absoluto hasta que el tipo pida perdón solo y sacará la tarjeta roja despacio, como diciendo: “Estás anulado de la existencia, hermano”. +10.000 de aura para el réferi.
¿Cómo farmearán aura los directores técnicos?
Los directores técnicos no se quedarán afuera de esta moda; para eso tirarán los sacos y los buzos a la basura. Dirigirán en cuclillas sobre una heladerita portátil al mejor estilo Marcelo Bielsa, pero con un toque centennial. En vez de putear al cuarto árbitro por el tiempo adicionado, el técnico mirará a la platea, hará el gesto de “terminala” y le gritará a su número 5: “¡Trancate la mandíbula, poné cara de póker y cerremos el partido con la mayor aura posible, carajo!”.
Concluyendo
El fútbol siempre fue cuestión de goles, puntos en la tabla y temperamento. Si permitimos que se transforme en una competencia de posturitas, compostura fiera y quijadas marcadas, estamos perdidos.
Si seguimos así, la próxima vez que tu equipo vaya perdiendo 2 a 0 de local, no vas a pedir un cambio táctico ni vas a gritar exigiendo más huevo: vas a exigir que farmeen un poco más de aura antes de que sea demasiado tarde.